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NATIVOS DIGITALES

FRAGMENTO

Valentín Justel Tejedor

España



(…) Su vecina Maite, una single de austera belleza, se encontraba escuchando los cuarenta principales, en una vieja radio Marconi. El receptor incorporaba únicamente dos bandas de frecuencia; la amplitud modulada (AM) y la frecuencia modulada (FM). El receptor, a pesar de los muchos años que llevaba en funcionamiento, todavía no había alcanzado el terrible momento de la obsolescencia programada.
Maite canturreaba con gracejo y desparpajo, mientras se combaba con procacidad, sobre las paralelas y horizontales líneas verdosas de los tenderetes, que asomaban a un patio de luces. Glaucas líneas de PVC, que aparecían intercaladas de modo casi equidistante, por jerseys de mercadillo, calcetines tobilleros de algodón, blusas con esperpénticos e iterativos fractales, y alguna que otra bata de estar por casa de guatiné, con vulgares estampados.
Mientras, en la habitación de enfrente, situada justo al otro lado del patio, se encontraba Nacho, un adolescente perteneciente a la generación 2.0, un experimentado usuario de las nuevas tecnologías, pero sin rozar la tecnofilia.
El muchacho a través de su ventana, -por supuesto cerrada a cal y canto-, percibía un rumor sordo y opaco, que no era otra cosa, sino las cantinelas y tarareos, que desentonaba su vecina Maite, mientras tendía la ropa, bajo el puro azul del cielo.
De vez en cuando, alguna de las pinzas que utilizaba Maite, se precipitaba al vacío, debido a algún pequeño despiste de la alegre cantarina. Desde una altura de un séptimo piso, cada uno de estos “proyectiles”, ocasionaba unsonoro topetazo cuando impactaba sobre un tejadillo de uralita semitransparente, ubicado sobre la terraza de la entreplanta. La primera colisión siempre producía un grave retumbo. Sin embargo, en los sucesivos rebotes, el sonido era estridente y agudo.
Resultaba cuanto menos paradójico observar, como ambos, tanto Maite como Nacho, sintonizaban la misma emisora musical, pero de que formas tan distintas. Así Nacho desde su ordenador personal, al mismo tiempo que escuchaba su emisora favorita, enviaba mensajes al muro de Facebook de la radiodifusora, intercomunicándose con otros oyentes e internautas.
En las distintas ventanas que mantenía abiertas en su Windows 7, iba simultaneando sus visitas al muro de Facebook de sus amigos, con el envío de noticias divertidas al portal difusor de información Menéame, para que su karma fluyera desmesuradamente; a la par que subía textos y fotos a su blog personal, sobre consejos y trucos para usuarios de Playstation 3, abierto en la plataforma blogspot.
Como Leonardo Da Vinci, Nacho era un apasionado de la esteganografía, le divertía mucho enviar mensajes cifrados a sus amigos, especialmente a Carlos, que también compartía esa misma afición.
Así, desde que Nacho le envío el siguiente mensaje encriptado a Carlos: “Estoy silbando tanto a tanta avutarda roja de Extremadura, y raro es anunciar la estancia segura, tan ambigua de Ios ornitólogos”, éste último no tardo ni dos minutos en videollamarle a través de Skype, para confirmarle que había descifrado su mensaje:
Estoy silbando tanto a tanta avutarda roja de Extremadura, y raro es anunciar la estancia segura tan ambigua dIos ornitólogos” (Esta tarde iré al estadio), y que él también iba a asistir al partido de futbol del estadio. Así, mientras Nacho y Carlos videoconferenciaban, se escuchó el timbre de la vivienda de Nacho.
Nacho que se encontraba sólo en su casa, dijo en voz alta:
- Ya voy, un momento por favor.
Al abrir la puerta se encontró con Maite.
- Buenos días Nacho, Disculpa que te moleste, pero necesito pedirte un favor.
- Pues, dime de que se trata, y veré si puedo ayudarte, Maite.
- Mira veras, estoy metida en un pequeño lío. Ayer tarde conocí a un chico, y hablamos, y claro me pidió una dirección de correo electrónico, para enviarme un poema, el chico según me dijo escribe poesía.
- Claro, yo le dije que me llamara mañana, que ya se lo daría, pues en ese momento no recordaba la dirección de mi cuenta de memoria.
- Y el problema es que ni tengo cuenta de correo, ni tengo ordenador. (…)

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