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PIEDRAS (UNA FÁBULA MITOLÓGICA) (1)

PARTE IV/V (Caps. 5, 6 y 7)

Adrián N. Escudero

Argentina



 CINCO

 Y el Huesudo, tocado en su amor propio, en su soberbio amor y desabrido amor propio, detuvo nuevamente la Barca permitiendo al reo exhalar otro gemido de esperanza vana...

   ... “Ah, cuervo de humildes granjeros semitas, por algo acumulaste grandes fortunas... Algo conoces del alma humana y no precisamente de sus deliciosas virtudes... Explotas mi ego con aliento seductor como si no me diera cuenta. De nada te valdrá. Al menos, haré de este viaje algo distinto de los trillones de paseos que llevo en mi haber... Te diré -como una roca dijo a otra-: la vida es dura; pero los hombres la hacen más difícil todavía con su necedad... Te diré también que, cuando un hombre no se pone límites, la naturaleza u otros semejantes se lo calzan.. Y te diré además que, las cuatro piedras que llevas atadas a tus pies se vuelven cada vez más negras y más quebradizas, y eso es un mal, mal anuncio compañero de muerte"...

   ... "Pues entérate, en tal sentido y por lo pronto, mi insigne y monocorde desahuciado, que cinco son los ríos del Hades o Morada de los Muertos: el Aqueronte o río de la pena por el cual estamos (¿plácidamente?) transitando, a la par de que tu alma se tortura más y más, como para acostumbrarse al paroxismo de la locura al que te encuentras, a "oscuridad vista", condenado. Pero hay otros ríos que demandan tu retorcida presencia para hacerte sentir lo que un día hiciste soportar a tu prójimo"...

   ... "Verás: he tratado de ser condescendiente contigo y llevarte directamente hacia la puerta del Averno para evitar, entre otras, las emanaciones del Estigia (frontera entre el Mundo Superior e Inferior), donde el odio que llevas bajo el pie derecho (resentimientos, inquinas, prejuicios, celos y envidias) te reduciría a puro polvo los huesos del alma; una tarea -desgarradora, por cierto- que toca a las descocadas Furias o a alguno de los “Inferi Dii” que adoran a su y tu padre Satanás (o Diabolus o Lucifer o Hades, o...: bah, tienes para elegir). También te he resguardado de los suspiros del río Cocito o de los lamentos; y, como ves, deberías estar agradecido de la falsa esperanza que esta charla inútil ha hecho brotar en tu impiadoso corazón endurecido y herrumbrado, fruto del ateísmo –moldeado irónicamente en tierras de Yosoy- que rigió tu existencia egocéntrica y materialista, al pensar erróneamente que, como "uno puede bastarse y proceder de sí mismo", entonces no debe nada ni depende de nadie, ya que puede o podría arreglárselas solo con todo y contra todo y todos, si fuera necesario, ¿verdad, mi abominable amigo de lo ajeno?... También Flegetonte (fuego) te reclama por eso: sus aguas contaminadas en el subterráneo de un ardiente azufre, braman por tu presencia: pero no deseo herir la susceptibilidad del gran Hades. Sólo Él es el verdadero Fuego, y a Él te conduzco en forma leal y responsable... ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Seguiremos por el Aqueronte, sí; y que me disculpe el río Lete o del olvido que me sugiere, con la persistencia de un bebé de pecho, algunas crispaciones en sus esteros atestados y aleteados por sombríos Dementores (o aquellos espantosos seres succionadores de almas que, la demiurga Rowling, pensará algún día haber inventado, allá, bien por delante, en los albores del tercer milenio cristiano y en el contexto de su -¡¿quién se atrevería a dudarlo, millones más, millones menos?!- brillante saga potteriana; saga que me deleito en leer y releer para sondear la mente lúcida de una auténtica artista y fabuladora literaria; ello, por supuesto, en tanto alguna ocasional rotura de La Barca o fortuito descanso lo permiten...)".

   ... "Es que tu pasado ha sido tan cruel y lleno de indiferencia hacia el otro, que no habría Patronus capaz de rescatarte en clave de amor, compasión y paz; y, por otra parte, tan inconmovible tu ostentosa avaricia -donde todo lo hiciste para tu hartazgo sin un amago de desprendimiento solidario-, que tu nombre y bienes pronto quedarán como la Nada; pues serás, para la historia, uno más entre sus ilustres Nadies... Claro, lo dicho suponiendo que esos ríos existieren -como me consta-, y que no fueran como el Erídano producto de la mítica imaginación de gente como el egregio Virgilio (Eneida vi.659)"...

   ... "Pero, mi atrevida libélula enmascarada: “vamos por parte” dirá un futuro adagio, refiriéndose al inca Tupac Amaruc que, en su rebelión contra los invasores de su amado terruño, será descuartizado por el poderío de un imperio europeo del futuro, y en un lejano -para ti- siglo XV (d.C.), en tierras de una finalmente denominada "América Latina", sita al otro lado del Océano Atlántico, donde ni siquiera avizoras que ya existe vida, y con hombres quizás más humanos y civilizados que las muchas generaciones de bárbaros que habitaron, habitan y habitarán tu mundo conocido, mas arrasándose siempre unos a otros tras los diamantes del Poder y la Riqueza vana... Con respeto, de hecho, a las magras excepciones que confirman la regla, en clave de martirio y santidad”...

 

   Entretanto, digamos que la venenosa nube ya advertida como un burbujeo de "lágrimas de sangre y humo" -recuerden-, empezaba a descender prácticamente sobre la cubierta de la nave, desdibujando poco a poco sus contornos y diluyendo como a un fantasma la pétrea figura de Caronte, ahora de pie e impasible, aunque disponiendo en alerta sus invisibles sentidos ante el inminente contacto con el hueco del cráter Averno... Ese cono de lava que rugía y escupía, escupía y rugía, cada vez con mayor fuerza, sus aberraciones más abominables (como presintiendo el fresco alimento que, para sus crujientes entrañas atestada de demonios famélicos y aterradores, se acercaba...). De hecho, era imposible para aquella alma imaginar siquiera un ápice de su macabro destino... 

   ... “Pero, despreciable ego, me habías preguntado por... Ovidio. ¿No es así?”.  “¡Pues claro, Maestro! Y le insisto, por favor: dígame quién fue aquel que se distinguió entre tantos otros por nombrarlo en sus memorables escritos!”. “¡Grrr...! ¡Acaba, hombrecillo imberbe! ¡Deja ya la salamería a un costado, porque de nada sirve a... Y de continuar con ese tono, vomitaré parte del oro fundido en mis huesos sobre tu aberrante energía astral, y, de un par de paladas... ¡ya!, al hueco de Hades...! ¡Ya! ¡Ya!”, bramó indignado e iracundo el Barquero de los Muertos. “¡No, Maestro! ¡Se lo suplico, no! Lo he dicho con respeto. Aunque usted no lo crea, he aprendido a entenderlo y a respetarlo casi como a un dios"... "¿Cómo dios, asqueroso blasfemo?". "Es que usted es, en verdad, admirable, y yo...”

  ... “¡Basta! ¿Que quién fue Ovidio? Te lo diré, rata apestosa. Y voy a hacerlo como he respondido a tus demás inquietudes –falsas desde un principio, por cierto- porque me da la gana y la sencilla razón de que, más allá del orgullo que has tenido a mal desatarme, alguna vez, de hecho, alguna vez, he soñado, he soñado, sí, con que el Infierno fuera sólo una pesadilla inventada por el Ángel Caído e imaginado por éste en su estulticia; fue el eón en que inventara el miedo y lo contagiara al hombre, de pura envidia no más, al haber sido creado a imagen y semejanza del Único Que Es y Hace Ser... 

   ... Soñado que, aún los más abyectos de los humanos pudieran salvar sus almas si los justos y benditos del Supremo, en un acto de inconcebible Amor por aquella basura mundana, y aunque ya glorificados por la Divinidad, aceptaran compartir con ellos el duro destierro al Purgatorio, y sufrir -aunque impropiamente-, sus horrores, a fin de colaborar con su purificación total y, unidos a la sangre del Cordero que quita los pecados del Cosmos, liberarlos de sus impudicias, arrancándolos de este modo del Infierno al cual estaban destinados. Porque no olvides lo que Él afirmó en tus fariseicas narices: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa a las ovejas de los cabritos (...). E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a la vida eterna" (Mat 25, 31-46)...

   ... "Soñado sin embargo que, así como lo Crístico hubo un día descendido a lo Adámico para amarrarse –anonadado y humillado- hipostáticamente a lo antropomórfico, dándose en muerte de Cruz para la salvación del género humano –forjando una Nueva Alianza entre Hacedor y criatura[45]-, para luego -elevado en Gloria- transfigurarse en Eucaristía[46] y sentarse bilocadamente –hasta la Segunda Venida a que hacía mención- tanto en el Cielo como en La Misa (Mesa) de los Hombres -como Buen Pastor que da su vida por las ovejas y les dispensa en Pan y Vino de ángeles, profetas, creyentes, testigos, conversos y coherederos, su propio cuerpo, sangre, alma y divinidad en alimento de Vida Eterna; así, en el Día Eternidad[47], al cabo de su Parusía (culmen de la expresión agustina: ¡Culpa feliz, que nos mereció tan grande Redentor!) en ese Nuevo Día de Salvación Perpetua en que san Miguel Arcángel gritará victoria sobre el Dragón Rojo, los vueltos Uno en Todo y Todo en Todos, los predilectos de Yosoy (Yavé), avenidos a humillarse y despojarse, en compasivo unísono, de su plenitud santa en favor de los perdidos, dejarían al Señor de las Tinieblas eternamente abandonado y solo, completa y absolutamente solo, en su cueva de horrores"...

   .... "Soñado que, el Juicio Universal, más que un lugar de imagen terrorífica y de inexorable castigo para los vencidos por el "`pervertido y pervertidor", sería un "lugar de ejercicio de la esperanza", "una imagen decisiva de esperanza: porque sólo Dios puede crear justicia...; porque su rostro precisamente en la figura del que sufre y comparte la condición del ’hombre abandonado’ -a sus fragilidades, impotencias, humillaciones e indignidades-, tomándola consigo..." (evangeli.net), a pesar de lo decretado, puede crear "una justicia de un modo que nosotros no (seríamos) capaces de concebir y que, sin embargo, podemos intuir en la fe... "Un lugar de ejercicio de la esperanza" donde la Misericordia comprendida y asumida por los justos, completaría la del Cristo Siempre Vivo, y vendría a entender que los endemoniados como tú, sí, como tú, tirano esperpento, no han sido sino los más vulnerables a la acción del Maligno, víctimas transformadas soterradamente en victimarios; y que la revocación "del sufrimiento pasado" en la indolencia consciente o inimputable cometida, podría existir para que la Obra de Muerte consumada por el desalmado Hades cristiano, no tuviera en ellos la última palabra"...

 

SEIS

   ... "Y mala suerte, hipócrita adulador: lo mío sólo sería un sueño. Un loco sueño. Un sueño dentro de un Sueño. Porque Dios, que es el verdaderamente Bueno y Piadoso (Manantial y Abismo de Misericordia), también es necesariamente Justo (a su magistral manera, verás; y te cuento un secreto. Acércate. Pega tu carcomida oreja a mi mandíbula buchona. Un secreto. Pero no vayas a divulgarlo ni a comentarlo con nadie, ¿eh? -se mofó Caronte con particular estilo-: te diré, las almas, ante Dios, se juzgan a sí mismas; y a sí mismas se sienten liberadas o condenadas porque es imposible mentirse frente al espejo impoluto de su Pura Bondad. Y menos aún, ante pecados no redimidos durante el Plazo de Compasión que les fuera designado, permitirse compartir su tenebrosa sustancia con la del Dios Bondad, Belleza y Verdad: el Dios Amor. Se autoexpulsan pues, del Paraíso... Les resulta imposible e insoportable convivir con la Luz... Así, Él que vino al mundo sin ser del mundo, advirtió: "El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que Yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día" (Jn 12,48) ¿Está claro? Y continúo ahora para el resto...); digo, no vengativo, sino Justo, es decir, Aquel que inventó la Ley Natural y Sobrenatural de "Un Lugar para Cada Cosa y Cada Cosa en Su Lugar", en impecable precisión de regularidades de tiempo y medida en lo Bajo y en lo Alto, ya que “al Bien hay que hacerlo bien”[48], porque la Perfección así lo exige"...

   ... "Por lo que, llegado ese tiempo final y en su medida, habiendo suplido Él mismo -en la persona de su Unigénito, el Cristo- todos los pecados y errores de la Humanidad Universal, y habiéndola inundado de la humildad y pureza de su Amor creador, redentor y santificador, sucedió que muchos hombres persistieron -a pesar de las pruebas innegables de su histórico paso por un sin fin de Mundos- en dudar de su existencia[49], en desconocerlo o negarlo -como en tu caso- y hasta en burlarse de Él[50]... Y como no hay peor ciego que el que no quiere ver, la maleza se separará, sí o sí, del trigo, no antes sino al momento de la cosecha, de modo que aquella no lo ahogue y lo seque y lo destruya como tal (algo que, seguramente, aprendiste y utilizaste a conveniencia en tu redituable profesión agropecuaria, ¿verdad, insensato avaro?), evitando, por consiguiente, que justos paguen por pecadores, y la experiencia natural no se meritue -ni humana ni divinamente- tan necia o hipócrita como un irreverente cambalache o mercado de abasto ("Pues no harán de la Casa de mi Padre -nuestro cuerpo, familia, sociedad, Humanidad, Universalidad-, una cueva de ladrones: una sentencia prescrita y ejecutada a latigazos cuando resultó necesario, por Quien tenía y posee autoridad de lo Alto para hacernos rendir cuentas -como dijéramos, a su debido tiempo y medida- de lo pensado, sentido, actuado u omitido en y sobre los Templos Sagrados donde mora el Espíritu del mismo Dios)"...

   ... Y el silencio fue la afirmación elocuente de una criatura etérea, demudada en el lecho quebradizo y resbaloso de aquella Nave que lo transportaba, sin prisa pero sin pausa, bien lo sabía, al Fin de Su Era de malvada y dañina maleza, donde la cosecha dispondría de su corte con el hacha de la Justicia, blandida -¿como un reluciente espejo?-, con el doble filo de la Verdad y la Pureza de Intenciones, para arrojar (¿o instar a...?) la paja al fuego sin ocaso, del "ahora", recién y fatalmente "ahora", temido Averno... 

   .... Y viéndolo temblar, de piedras-pies a cabeza, “A ver, ratoncito del desierto galileo...”, susurró Caronte, con ese toque mordaz de su lengua invisible, y dijo: “Pues bien. Cumpliendo lo prometido, voy a dar cuenta de ese "interés" tuyo por el amigo Ovidio; más aún lo haré con la sinopsis propia de una biblioteca virtual electrónica (¡y ni te atrevas a rogarme cátedra sobre el particular!) en la que los hombres concluirán, a futuro, condensando y encriptando, y con puntillosa celeridad, casi todo (¿todo?) el conocimiento histórico de la acción humana en el Universo; algunas de las cuales llegarán incluso a prefigurar los confines de la Vía Láctea, otras a elucidar los resultados obtenidos del contacto mantenido con una multitud de galaxias naciendo y muriendo –en un continuo evolutivo como todo lo creado-, y hasta con ciertos Universos paralelos y dimensiones existentes del espacio-tiempo, como los todavía inescrutables agujeros negros o materia oscura primordial ... Todo a partir de una nunca bien esclarecida génesis física denominada "Teoría del Big Bang", y la consecuente expansión astral permanente que de ella se deriva (balbuceos de un tal Albert Einstein, efecto "Dopler" y/o grado de disminución del brillo en supernovas detectadas a trillones de años luz de tu Planeta Azul, etc., mediante...)". Mas no importa si no entiendes lo que acabo somera e inútilmente de explicar: no te hará falta adónde vas...”.

   “¡Maestro...! ¡Tú bien sabes que todo lo que enseñas me importa después de haberte escuchado acerca de... Es decir, entonces lo yo quisiera saber también es si en realidad yo... tendré una oportunidad para... , o qué debo hacer para... Verás; es decir, o sea..., si existe todavía la posibilidad de...”. “¡Necio! ¡Calla! ¡Ni la más remota! ¡La ira del Rey en Justicia, de Aquel que está por encima de todas las cosas, pesa sobre ti! [51] ¡Ya tu campo de pruebas no existe! ¡No existe! ¿Entiendes, mi difunto hediendo? ¡Estás... muerto! ¡Muerto! Pregúntate: ¿dónde podrías demostrar lo que insinúas...? Mejor hablemos de Ovidio... Ah, Ovidio... Mi gran Ovidio... ¡El excelso vate romano de rancia estirpe, Publio Ovidio Nasón, nato a Sulmona (en el futuro, Italia), en el país de los Penignos, en marzo del año 43 a.C. y fallecido a la edad de 60 años en Tomis (luego, Constanza, en el país de Rumania), en el 17 d.C.! ¡Ah, Ovidio...! De gran fama por sus obras poéticas: Ars amandi, Fastos, y, sobre todo, entre otras, Las metamorfosis[52]: un material único, y un monumental ejercicio del verso, compilado en 15 volúmenes sobre mitología clásica grecorromana, donde abordaba desde el origen del Cosmos hasta los misterios de la Muerte; en el apoteótico y criminal contexto del mandato de un inigualable emperador: Cayo Julio César"...

   ... ¿Sabes, fruto de un aborto?: Metamorfosis será una obra cumbre para la Literatura Universal, donde este gran bardo describe -con sublime maestría, y aludiendo a los lares marítimos bajo mi dominio, subrayo- ciertos rasgos y el papel jugado por un singular personaje de su creación: la “Sibila de Cumas” [53] (personaje por el que siento -debo reconocerlo- cierta envidia, pues de algún modo distrae mi real Presencia Metafísica), y su influencia en torno a otro de los mitos que prefiguran –como señal de Yavé a los pueblos que luego serán sujeto de su acción evangelizadora- al Cristo histórico del cual ya hiciera referencia. Me refiero al valeroso griego Eneas y su adentramiento en las playas de Cumas y en la cueva[54] de la nombrada y longeva Sibila"...

   "Escucha: cuenta Ovidio que el dios Apolo estaba enamorado de la Sibila, una simple mortal, y ella, aprovechando sus encantos, le pidió vivir tantos años como granos de arena había tomado con su puño; pero, en su excitación, cometió un terrible error: omitió pedirle a la deidad la eternidad mas en perenne juventud. Dicho equívoco la llevó a someterse hasta el fin sufriendo una vejez de siglos e implorando la muerte con locura... Pues bien, mi atento y atrevido esperpento espiritual: Eneas solicita a la Sibila permiso para llegar, por el Averno, hasta el alma de su padre... En ese instante en que el tiempo se detiene para el guerrero, la Sibila, tras fijar su mirada largo rato en tierra, al elevarla e, inspirada por el dios que la posee, dirá con certeza: ‘Gran cosa pides, varón ilustre por tus gestas, cuyo valor quedó probado con la espada, tu piedad con las llamas. Pero, pierde temor, troyano; lograrás tus deseos y conocerás, guiado por mí, las Mansiones del Elíseo, los Últimos Reinos del Mundo y el espectro de tu querido padre; escucha, no hay camino inaccesible a la virtud...”. Por lo que, luego de pronunciar esta sentencia, la del Averno muestra a Eneas, en el Bosque de Juno,  una rama refulgente de oro y le ordena arrancarla de su tronco, así como seguir sus instrucciones para usarla como llave de acceso al Inframundo... En obediencia a la Sibila y tras un centenar de fantásticas peripecias, Eneas logrará sus objetivos: ser testigo de las riquezas del pavoroso Orco, gozar de la visión de sus antepasados, así como entrar en contacto con la amada sombra de su magnánimo Anquises; aprender las leyes de aquellos parajes indescriptibles y anticiparse a los peligros que habría de afrontar en nuevas guerras... Su fatigada travesía por el Lugar de los Muertos concluirá aliviada por el diálogo que sostendrá al final con su guía, la de Cumas...

   ¿Y sabes otra cosa, mi estimado arlequín discipular? Es interesante destacar que, el padre de Ovidio –un personaje parecido al tuyo y con igual puerto-, reprochaba duramente su vocación hacia una actividad que no daba, en su particular enfoque, ningún provecho útil: la de Poeta; ello, puesto que el mismísimo Homero[55] había muerto en la pobreza más denigrante. Pensamiento nefasto que persistirá en obstaculizar el camino de cualquier auténtico Vate del Mundo y hasta los últimos días de la Creación... Ciertamente, estos tipos molestos para el materialismo productivista, fueron y serán tachados de “inútiles vagabundos” cuando no de “irresponsables soñadores”... Como apostilla, nombro a Arelio Fusco, de Asia Menor, y a Poncio Latrón, de Hypania, quienes habrían sido sus maestros de elocuencia (aserto que, la estoica humildad de ambos me impidió confirmar, cuando los tuve en la Barca camino al Purgatorio). Ahora bien: la suerte de Ovidio cambió en favor de sus inclinaciones literarias y metafísicas muerto su hermano mayor a la temprana edad de 20 años; es cuando hereda todas las posesiones de su severo y adinerado padre, por lo que vive -sin preverlo- con adecuada holgura y viajando a lugares como Atenas, Asia Menor y Sicilia, donde completa estudios y puede dedicarse con plenitud a la poesía. Mas, no todo fue fortuna para nuestro hombre, porque hacia el año 8, d. C., resulta exiliado a Constanza (Tomis) por el emperador César Augusto (la Historia tendrá después a Roma, prima facie, como símbolo del Poder de lo Bajo, y a Grecia como arquetipo del Poder de lo Alto); lugar donde Ovidio escribirá sus Tristes y Pónticas, buscando clemencia y condonación de la pena en vano, para luego, humillado, fallecer"...

   ... ¿Y sabes por último, unicornio sin cuerno?: aún camino del Purgatorio -siguiendo a sus maestros en el esquivo arte de la Palabra-, pude no obstante consolar sus dulces lamentos y trémulos suspiros... Como verás, no he sido tan desgraciado ni desagradable como aparento: ahí me anoto en la Ley del Talión de tus hermanos de raza. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!....", rió con sorna el Descarnado. Y, acto seguido, empuñando con fuerza los remos, enderezó su Barca Intemporal hacia la desembocadura de Puerto Averno"...

 

SIETE

   ... “Pero Maestro, ¿por qué empujas de nuevo, severo y casi enardecido, tu Nave hacia la Muerte? ¿Acaso vas a dejar de ilustrarme sobre los demás inteligentes y sabios admiradores de tu persona y oficio, los cuales, y no sin cierto rubor, te dignaste citar al iniciar nuestro peregrino viaje? ¿Acaso?, pregunto, y sin ánimo de ofender tu erudición inigualable, ¿Pausanías, Eurípides y Ovidio, superan en ilustración a Virgilio?; ello, sin contar –si así lo deseas- y según tu esclarecido pensamiento futuro, al -dirías- ¿genial e insoportable Dante Allighieri; o al -dirías- atormentado Gerard de Nerval; o al -dirías- polifacético Miguel Angel Buonarrotti; o a la -dirías- estupenda escritora J. F. Rowling, y de la que entreviste con gran sutileza una cuan inocultable, enamoradiza preferencia-, y a los que supiste nombrar, insisto, en los comienzos de tu académica charla...? Además, los nombres que he pronunciado demuestran, con seguridad, sólo una ínfima proporción de la cantidad de autores cósmicos que debieron referirse a ti, más allá de este mundo y de nuestro sol y de las estrellas que brillan en el firmamento y que, ahora, apagan su brillo ocultas por la insoportable nube de azufre que nos arropa. Tú mismo inferiste directa e indirectamente y durante el transcurso de tan ilustrada exposición grecolatina, que tu persona estaba siempre en un presente y modo intemporal concomitante, sin abrumarte el paso de Cronos como lo hace con el resto de las criaturas que gozan de inteligencia, libertad y voluntad en las galaxias del Orden Material donde se habrían plantado semillas de raza humana a imagen y semejanza del Supremo Creador"...

   ... "¡Diablos! ¡Sí que eres persistente y hábil y hasta poeta, cola de una serpiente embarazada! ¡Eres como la Ouroburus: te la comes apenas comienzas a moverte y hacia tu propio exterminio! ¡Y eres astuto y tienes como ella una memoria dilatada, lo que confirma tu gran inteligencia para los negocios turbios...! ¡Tan turbios y ominosos como la oscura humareda del Averno que, efectivamente, acaba de instalarse definitivamente en nuestro viaje...”. “Es correcto, Maestro: pero también sabes que estoy muy asustado porque ya no diviso tu augusta figura... Por otra parte., ¿qué significa ese brazo brillante, más negro que el carbón de piedra o madera de montaña que comienza a atenazar mis fuerzas?”...

   ... Entonces, ocultando su cabeza yerma entre el manto que lo abanicaba como a un murciélago ciego, Caronte, en susurro inaudible, clamó: “¡Oh Señor, Único que Eres y Haces Ser! Este hombre se hace o ya ha comenzado a incursionar los laberintos de la locura espiritual que merece... ¡Dame paciencia! ¡Es mi último comentario, te lo aseguro, mi Señor! ¡Quiero saber si es capaz de pedir y pronunciar las Palabras que podrían salvarlo en el preciso instante en que deba empujarlo hacia las profundidades y estertores de la Nada!... ¡Si es capaz de suplicar al Verbo con la verba, los correctos sustantivos que has prefijado desde el Alfa, antes de que mi mano se apoye sobre sus espaldas encorvadas como un feto, como un gato azorado en el absurdo refugio de mi Barca, y lo arroje por el hueco del Averno al abismo sin retorno del Inframundo!... ¡Sabes que es una oportunidad que no niego a nadie!... ¡Atiende a mi sueño dentro de tu Sueño, Señor! ¡Atiéndelo al menos en el intermezzo de su extraviada esperanza contenida! ¡Recuerda, oh Cordero Inmaculado, que Tú mismo me pediste lo intentara debido a tu insondable Misericordia, el Día en que ellos -en verdad, el Príncipe de este Mundo- te crucificaron y sepultaron y descendiste a los Infiernos para rescatar del Hades satánico a los tuyos; a los que te esperaban con la fe de las Antiguas Profecías, cada cual en el espacio-tiempo histórico de los incontables planetas y lugares del Cosmos donde obraste tu Redención en favor de las distintas especies humanas!... ¡Tú, la Moneda de Dios, fuiste, eres y serás el alimento más sabroso que, jamás, haya probado o probará una frágil criatura espejada en Ti!... ¡Tú, sí, la Moneda de Dios!: su “cara”, la del Amor; su “seca”, la del Servicio al Bien Común con generosidad sin ataduras; y su “canto”, la de la Unidad en la Diversidad, pues habías encargado a tus apóstoles anunciar la Buena Noticia del Reino “a toda la creación”[56] y bautizar a todos los pueblos del Orbe “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...”, prometiendo estar con ellos, con nosotros “... con ustedes, hasta el fin del mundo”...! ¡Sí, estabas feliz esa tarde de Viernes eterno cuando vine a recogerte! ¡Dejaste la barca de Pedro y te dignaste subir a la mía! ¡Tú, el testigo directo de Abbá! ¡Y lo primero que preguntaste fue si alguien por los que diste la vida había pronunciado esa palabra, esas palabras!... ¡Y te dije que sí! ¡Que muchas veces hube de desviarme hacia la región del Purgatorio, sabiendo que allí tu Sangre y la de los mártires completarían el trabajo de purificación de las almas que, en tu Parusía[57] (donde retornarías de lo invisible a lo visible, como Pontífice de Compasión, Sanación y Liberación para unos y Juez de Justicia para otros) y después de la victoria contra el Dragón Rojo en Armagedón -alcanzada junto a tu Padre y a los Arcángeles arrebatados por el Espíritu Santo-, serían destinadas con la de los humildes de corazón a la Ciudad Santa y alojados también, ya puros y en gloria, en sus eternas moradas! ¡Oh, Señor, Único que Eres y Hacer Ser, no permitas que traicione tu mandato; pero tampoco tus promesas, y firme mi propia condenación!"...

   Entonces, hubo como una gélida quietud que agudizó el momento en que Caronte, oraba y suplicaba a Dios, como el Último de los Sacerdotes de su Misterio Pascual, intercediendo por aquel espíritu desquiciado sin que éste supiera de tan elevado viático...

   Entonces, muy lentamente, y cambiando la voz y la forma de dirigirse hacia aquella alma anonada ante el contacto con lo inasible, Caronte se aprestó a relatarle una última historia mitológica a la espera de un sentimiento que sólo podía partir de lo más recóndito de aquellas entrañas extraviadas en los laberintos de una sórdida e intransferible encrucijada...

   ... Por ende, sorprendido de golpe por los aparentes frutos de su estrategia rogativa, y que no obstante ver a su “cerebro” estallar como a las piezas de un rompecabezas imposible de armar, súbita e imperiosamente, el Pasajero de la Muerte se persuadió de que, por alguna razón, Caronte se había comportado esta vez con llamativa rareza; y, en el colmo de la desesperación, supo adivinar también que, de algún modo, Alguien estaba dándole "realmente" tiempo -o como se llamara "eso" que lo separaba de la Orilla de Abordaje hasta Puerto Averno-, para descubrir la "Palabra" o "Palabras" que podrían salvarlo de una eternidad de horrores... Esas necesarias e indispensables "Palabras" que podrían volver a unir las piezas implosionadas en el interior de una mente atribulada, y cuya ignorancia ardía en el centro de su martirizado pecho... Una palabra. Sólo una palabra, o dos, o c... 

 Maestro, ¡sigue paciente conmigo! ¡Tú hablas de mi inteligencia, pero mi ser se esfuerza en vano sin poder hallar la Palabra o las Palabras que me has sugerido entrelíneas, yo debiera pronunciar en esperanzado vaticinio redentor!...”. Caronte se estremeció. La agudeza del reo era notable, por lo que dijo costosamente: “De acuerdo, te ofreceré otro poco de paciencia ("Casi me cuesta creer que te la hayas ganado", farfulló incómodo para sí)...: Quizás estés buscando pero en el lugar equivocado... Mira, tiburón sin dientes: cuando un famoso rey de Persia hubo de aconsejar a sus hijos sobre cuestiones políticas, les dijo que la unidad entre hermanos era la espada de la familia que permitiría consolidar al Imperio. Y agregó: un buen rey escucha los consejos de todos, pero obra con el corazón... El corazón atiende a razones que la razón no entiende. Ahora, si puedes comprender, comprende... Es mi único y último consejo en tu favor y por los méritos de Cristo Jesús...”. “¿En el corazón debo entonces hallar esa/s Palabra/s...?”, demandó el Pasajero haciendo uso de la última pregunta que podía realizar antes del fin... “En el corazón y en el diccionario”, respondió –casi con sorna Caronte, retomando su indeleble carácter irónico, pero tratando esta vez de evitar otra de sus horrendas carcajadas-...

 

   Luego, tras una cortante y sutil espera, y en respuesta al desdichado fantasma tiznado por la oscuridad que borraba su aura, Caronte cumplió con el explícito pedido del Infausto compañero de a bordo, e inventado minutos que no existían, narró aquella postrer historia de arcanas realidades, mitos y leyendas acerca de su tan ignota como inverosímil persona...

 

CONTINUARÁ CON PARTE V/V (Capítulos finales).-

 

 

 

 

P.-S.

1 - ADRIÁN N. ESCUDERO – Santa Fe, 29-11-09 (1º Domingo de Adviento Año del Señor de 2009). T.a.: Marzo 2010/Noviembre-Diciembre 2011.-
Integra el libro “El Emperador ha muerto y Otras Historias” – Colección de Realismo Mágico. Inédito La Botica del Autor. Santa Fe (Argentina), 2005/2010.-
Su versión preliminar del 29-11-09, acotada en texto y referencias fue publicada el 01-01-10 en el Magazín GACETA LITERARIA VIRTUAL (Santa, Fe – Argentina, Nº 37 – Enero 2010 – Año IV – Nº 1) – Directora: Prof. Norma Segades Maniás.
Publicado en el Magazín virtual MUNDO CULTURAL HISPANO (Círculo literario del Ateneo de Alicante – España - Director: Denis Roland Jurado): Parte I/V: 22-11-11; Parte II/V: 23-11-11; Parte III/V: 05-12-11; (…).-

Continúan por su orden las notas:

45 - Jer. 31, 31-34 - Nota: Mientras que la Antigua fue promulgada por medio de Moisés y estaba grabada en ‘tablas de piedra’, la Nueva (Alianza) está fundada en el Espíritu y fue sellada con la sangre de Cristo, ‘el Sumo Sacerdote de los bienes futuros’, que penetró de una vez para siempre en el Santuario celestial, ‘obteniéndonos así una redención eterna’ (Heb. 9, 11-12).-

46 - Nota: Misterio de fe cristiana que alude a la transustanciación del pan y vino ofrecidos y bendecidos sacerdotalmente y en comunión por el Pueblo de Dios durante la celebración del rito de la Santa Misa (Mesa), en el Cuerpo y Sangre de Cristo Resucitado. Al respecto, la imagen de Jesús Resucitado que aporta Jn. 21, 1-14, describiendo su “tercera” (en realidad este número secuencial es relativo – vgr. Mc. 16, 9-15) aparición a los discípulos, a orillas del Mar de Tiberíades, es sublime y realmente conmovedora.-

47 - Nota: ver relato del autor titulado “El Día Eternidad” (http://www.mundoculturalhispano.com/ecrire/?exec=articles&id_article=2958). Dicho “Día” es llamado por algunos teólogos, el “Día de la Venganza Divina”: porque “el hombre dio muerte a su alma por el pecado y Dios se venga devolviéndole una vida superior a la perdida” (P. Germán Saksonoff, C.O. – Mensuario “Cristo Hoy” (ob. cit.), 04-04-10.-

48 - San Agustín de Hipona.-

49 - Lc. 24, 15-27 y cc.-

50 - P. Germán Saksonoff, C.O.: “¿Alguien puede pensar que a María Magadalena le importó quedar mal, como loca antes los Apóstoles al anunciarles la Resurrección? Ciertamente no. Ella tenía a quien amaba, su Señor, y ya no importaba ‘el que dirán’” (Lc 24, 13-(Jn . 20, 11-18) – Mensuario “Cristo Hoy”, ob. cit., 06-04-10.-

51 - Jn. 3, 17-21; 35-36.-

52 - Tomo XIV, v. 104-153: cit. versos 105 y 110.-

53 - Nota: Cuenta la tradición que la Sibila de Cumas era una de las sacerdotisas encargadas de enunciar los oráculos que trasmitía el dios Apolo. Sus profecías las lanzaba en estado de trance en una oscura gruta situada en Cumas, en la región de Campania, lugar en el que los romanos situaban una de las entradas al Infierno. En tiempos de Tarquinio, el Soberbio, último rey de Roma, la Sibila acudió a Roma para venderle al rey los nueve libros de oráculos –los libros sibilinos-, famosos por revelar asuntos futuros. Una disconformidad de precios, llevó al Rey a no desear comprar los ejemplares y a la Sibila a destruir seis de los nueve libros. “Estos libros fueron depositados en el templo de Júpiter en el Capitolio y hay constancia de que fueron consultados por los romanos con cierta asiduidad cada que ocurría alguna desgracia, puesto que contenían los remedios o medidas religiosas que debían realizar para expiar los males”. Fte.: Cultura Clásica - “Descubriendo algo más de los romanos...” (http://librisibyllini.wordpress.com/).-

54 - Nota: Virgilio en su obra mayor, “Eneida”, v. 45-50, describe suscinta y maravillosamente la gruta de Cumas y el encuentro de Eneas con la Sibila; cuando dice: “El flanco enorme peñón euboico se abre en un antro inmenso, al que dan paso cien largas galerías con cien puertas: a través de ellas sale, en son de oráculo, la voz de la Sibila hecho cien voces. Avanzan el umbral, y ‘¡Es tiempo! –grita- ¡Llegó el instante de pedir tus hados! ¡El dios, ya viene el dios!’. Aún hablaba ante las puertas, y el color de súbito se le quiebra, el semblante se deforma; suelto el cabello y anheloso el pecho, hinchado el corazón que en rabia estalla, parece agigantarse, y ya no suena su voz a humana, al transfundirse por ella el dios ya más y más cercano. Y de nuevo: ‘¿Tus votos interrumpes? ¿Dejas de orar, troyano Eneas? Sabes que sin orar no habrá de abrir su boca la pasmada Mansión’ Dicho esto, calla”. - Fte.: Cultura Clásica, ob. cit.-

55 - Homero, n. C. siglo VIII a.C. Poeta y rapsoda griego antiguo (género Epopeya); es el pilar sobre el que se apoya la época grecolatina. Varios lugares reclaman su lugar de nacimiento: Quíos, Esmirna, Colofón, Atenas, Argos, Rodas, Salamina, Pilos, Cumas e Ítaca. La tradición (atestiguada al menos desde el siglo V a.C.) señala que falleció en la Isla de Íos.-

56 - Mc. 16, 15.-

57 - Nota: Cfr.: Teología cristiana - Segunda venida de Jesucristo en Gloria (Lc 17, 24, 37; Mc 13, 24-27; Lc 21, 25-27) que dará inicio al Juicio Universal de todos los hombres de todos los tiempos, dimensiones y universos creados por el Señor de Todo y de Todos.-

Si bien su fecha se ignora bíblicamente ("En cuanto a ese día y esa hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre", Mt 24, 36), actualmente, en la Era de los Proto-Androides, y en un intento de actualizar los pronósticos del fin indubitable de la realidad transustanciada de lo visible con lo invisible, de lo natural con lo sobrenatural que engendrara a éste en el Instante Primordial ("Al Principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios", Jn 1,1), se constatan podríamos afirmar, y prima facie, dos grandes causales o eventos que hacen predecir el inminente cese de la vida -tal como la conocemos- y del propio planeta-:

a) La grave e irresoluble vulneración del ORDEN NATURAL FISICO (constatada y medida científicamente), que ha provocado su un calentamiento global climático con desórdenes ambientales terrestres y marítimos de impredecible gravedad (merced a un "progresisimo" sustentado en la desidia, ambición desmedida y consecuente explotación irracional de los recursos naturales, plantean no sólo la degeneración del clima planetario, sino la anormalidad incluso del eje rotatorio de la Tierra al contravenirse, por efecto de los mencionados desórdenes, la inmutabilidad de la Ley de Gravedad de los Cuerpos Celestes); y,

b) El derrumbe del ORDEN NATURAL SOCIAL, impulsado por la decadencia moral generalizada y la corrupción y perversión global acrecentada y manifestada, día a día: ya al impulso de una carrera tecnológica vinculada a las armas y a una escalada de violencia sin límites; ya al uso impertinente de los medios masivos de comunicación y sus redes sociales; ya al uso indiscriminado de estupefacientes y derivados; y, fundamentalmente, ya a la destrucción de la familia como célula básica y primordial de la sociedad humana.

Estas dos causales nos ubicarían en la primera fase del Apocalipsis profetizado por el cristianismo (y avalado en su desarrollo fáctico, como planteáramos, por los científicos que estudian la problemática del medio ambiente destruido, así como la proyección sociológica de los conflictos de civilización esperados para los próximos 50 años); fase que, a nivel económico, se manifestaría -a nuestro criterio- cuando el Dragón Rojo y su eficiente arsenal asiático (último refugio del sentir y obrar ateo y comunista), después de un largo acecho planificado y aprovechando la presente crisis financiera global -producto de las contradicciones y corrupción total del sistema capitalista predominante, que vino para quedarse básicamente por cinco decenios- concluirá mimetizándose productiva y comercialmente con el sistema neoliberal vigente, provocando en la puja por el Poder Único, la Tercera Guerra Mundial; ello, en su denodado, sagaz e imparable intento por devorar al Águila imperial actual junto a sus pichones satélites de cola.

Así, a los desmanes insuflados por el hombre a la Naturaleza, se unirá al Caos dicha conflagración mundial, sellando la suerte de la Humanidad en lo que se ha diera en llamar por antiguos Profetas y Modernos Místicos, con el nombre de ARMAGEDON o Batalla Final. La lucha sobrenatural que sostendrá tal evento, materializado sensitivamente por los dos tipos de transgresiones globales comentadas, se coronará con la Parusía o Segunda Venida del Redentor del Universo: Jesucristo, el Señor de Todo y de Todos. En tan complejo, aterrador y, al mismo tiempo, esperanzador kairós para todos los creyentes en el Dios Uno y Trino (Padre, e Hijo y Espíritu Santo), de la Historia Humana (en este planeta, reiteramos, al menos; aunque pensamos que su escalonamiento será verdaderamente Cósmica y, en cada caso, con la estirpe y especie antropomórfica correspondiente), el Maligno, autor subliminal de todos los estragos habilitados por la fragilidad humana, y sus huestes, será vencido, y el Orden Natural (Físico y Social) conocido por el hombre será trastrocado, renacido y transfigurado bajo el amparo de una eterna dimensión sobrenatural denominada "Jerusalén Celestial" (vgr.: santos Evangelios) o "Ciudad de Dios" (vgr.: san Agustín de Hipona).-

(...)

ooOOoo

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