Portada del sitio > ESPIRITUALIDAD Y RELIGIÓN > MISTICISMO Y FÍSICA MODERNA (III) Big Bang y Big Crunch
Grabar en formato PDF Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

MISTICISMO Y FÍSICA MODERNA (III) Big Bang y Big Crunch

César Rubio Aracil

España



MISTICISMO Y FÍSICA MODERNA (III)

Big Bang y Big Crunch

En 1971 el astrónomo de Cambridge, Stephen Hawking, dio forma coherente a la idea del científico belga Georges Lemaître, que en 1927 denominó “teoría del átomo primigenio” en respuesta a la creencia por entonces imperante de la “creación continua”.

La teoría del Big Bang fue por fin ratificada en 1992 por el astrofísico George Smoot en base al estudio de las fluctuaciones de densidad apreciadas por el satélite Cobe, de la NASA, interpretadas por la comunidad científica como “ecos” de la primera gran explosión universal.

Esta teoría, que George Gamow acuñó en 1929 con el nombre de Big Bang, la sostenían los místicos desde siglos antes de que los científicos comenzasen a teorizar con ella. Era algo parecido a lo que expresa la idea hindú de la respiración de Brahma: aspiración y expiración, lo que simbólicamente significa expansión y contracción o principio y fin de los infinitos ciclos creativo/destructivos conformados en la eternidad. Por lo tanto Big Bang (explosión inicial) y Big Crunch (colapso universal) son expresiones coincidentes de una misma idea, sea científica o místico/religiosa Mas veamos, grosso modo y de manera asequible a todo entendimiento, en qué consisten ambos conceptos.

Al parecer el universo se halla en estos momentos en proceso de expansión, desde que hace unos cuantos miles de millones de años estalló. Por lo tanto, si admitimos como válido este supuesto, no queda otro remedio que deducir que tan monumental explosión fue propiciada por la materia, siendo en este punto donde comienza a tener sentido el oponente del Bin Bag llamado Big Crunch, popularizado a partir de 1948 por el acreditado astrónomo británico Fred Hoyle, en tono jocoso y sarcástico, para desprestigiar a los defensores de dicha teoría.

Los físicos y los astrofísicos están rompiéndose la cabeza con la finalidad de desentrañar el enigma al que nos estamos refiriendo. Los místicos, de un modo intuitivo, o tal vez apoyándose en sus propias creencias religiosas, parecen tenerlo claro: “La creación nace de La Nada”. Pero ¿es factible que de La Nada pueda brotar una flor? Veamos:

Todos sabemos que los agujeros negros pueden tragarse galaxias enteras “sin hacer caca”. Sin embargo, no basta con esta afirmación para entender el significado de La Nada Necesitamos más datos, que voy a atreverme a darlos a mi aire, siendo consciente de que si me leyese un físico podría dedicarme una sonrisa un tanto burlona, cosa que yo interpretaría como un gesto indulgente por mi osadía.

Imaginemos una simple piedra del tamaño de una naranja. Este mineral contiene miles de millones, o quizá trillones, de átomos. Cada uno de estos átomos guarda con sus hermanos más próximos una distancia equivalente -en proporción- a la distancia que separa al Sol de su estrella más cercana, Alfa Centauro, alejada de nosotros unos cuatro años luz. Considerando, pues, el tamaño de la fruta presentada aquí como ejemplo dimensional de la citada piedra y estimando la casi infinita pequeñez del átomo, fácilmente podemos colegir que la materia contenida en nuestro pedrusco cabría, y le sobraría mucho espacio, en la punta de un alfiler.

Ahora imaginemos la materia del universo entero apretándose por causa de la acción centrípeta. Tal imponente masa, constreñida al máximo por la fuerza de la gravedad (Bin Crunch), podría alcanzar una dimensión aproximada al cero. Ya tenemos La Nada.

¿Qué podría suceder después de miles de millones de años de estar la materia tan junta, hasta quedar convertida en “nada”? (Decimos “miles de millones de años”, sin tener en cuenta que en este supuesto no existiría el tiempo puesto que no habría espacio; pero lo expresamos de este modo para entendernos.) Se llegaría al punto crítico en que la materia del universo estallaría (nuevo Big Bang). Y ahora, puestos a seguir especulando, humanicemos esta parida literaria con una nota jocosa que nos permita una nueva reflexión.

¿Y los besos que he dado a lo largo de, por ahora, mi dilatada existencia? Y los tuyos, mi querida y desconocida amiga que me estás leyendo. ¿Dónde encontrarlos como una forma de energía que, según la correspondiente ley física, ni se crea ni se destruye? ¡Están ahí: primero en el Big Crunch, apretaditos, y luego en expansión (Big Bang), esperando nuevos labios receptores! Pero serán nuestros besos, no quieras tú, hermosa mujer, conjeturar hasta el extremo de creerte eterna como persona. Tú y yo somos eternos, sí, como energía; sólo como energía que se transforma de manera cíclica para engrandecer el amor universal.

¿Me das un beso para engrandecer el universo?

Este artículo tiene © del autor.

7324

2 Mensajes

Comentar este artículo

   © 2003- 2015 MUNDO CULTURAL HISPANO

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 9

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3241481 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 739 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0