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MISTICISMO Y FÍSICA MODERNA (VII)

César Rubio Aracil

España



Estoy convencido de que algún día los físicos descubrirán en el átomo una pequeñísima mota de la sombra de Dios.

Existe una notable diferencia entre la física moderna y las religiones monoteístas en cuanto a la búsqueda de la unidad se refiere. La Física, desde hace bastantes años está haciendo grandes esfuerzos por aunar las llamadas cuatro leyes o interacciones fundamentales, que en realidad hoy parecen ser tres. Dichas interacciones: débil, fuerte, electromagnética y gravitacional han quedado en fuerte, electrodébil y gravitacional puesto que la débil y la electromagnética se ha conseguido unificarlas en una. ¿Qué quiere decir todo esto? Nos explicaremos.

Las religiones semíticas (árabe, hebrea y cristiana principalmente) creen en un Dios (Alá, Yahvé y el Padre Celestial de los cristianos) separado del universo, de su propia creación, de los humanos y del Todo. Ésta es una concepción dual que choca de lleno con las aspiraciones científicas de unificar todas las fuerzas de la Naturaleza. De ahí que la Iglesia Católica, Apostólica y Romana apartara al padre Teilhard de Chardin trasladándolo a Extremo Oriente, donde, por cierto, hizo notables descubrimientos paleontológicos como fue el del “sinantropo”. Pero no es que el citado eclesiástico, en mi opinión tan cristiano como científico, dudase de los dogmas establecidos en su credo. Sin embargo, sus teorías científicas no eran bien vistas por la jerarquía católica. Teilhard estaba interesado en formular una síntesis que incluyese la evolución total del universo y la del hombre, y, como fundamento, la redención humana.

Yo espero que los teólogos se sientan algún día compelidos a reconocer su equivocación de que Dios no forma parte del Todo, o, para ser más exactos, de lo que Es. Si la Ciencia avanza en dirección a la síntesis, y se está demostrando con pruebas palpables que los “ladrillos” del universo no existen puesto que los átomos están compuestos de partículas elementales como los electrones, protones, teutones, quarks, fotones como cuantos de luz, fermiones, bosones, kaones, taos, hadrones, hiperones, mesones y sabe Dios cuántos otros corpúsculos quedarán aún por descubrir, ¿dónde está la ínfima partícula capaz de ser considerada última en la infinita escala ultramicroscópica? Fue Einstein quien dijo que el universo es pura geometría.

Aunque a muchas personas les parezca poco creíble, las religiones están frenando el verdadero progreso de la humanidad. Si los científicos, por necesidades materiales tienen que supeditarse a los dictados del Poder (ahí está la bomba atómica), también con sus investigaciones pueden desvelar ciertos misterios de carácter religioso que podría forzar a la unificación de las iglesias del mundo. A estas alturas, cuando se sabe que en el universo observable hay millones de galaxias; en el momento en que se habla de los mundos paralelos, de agujeros negros, de Big Bang, de las cuerdas, de múltiples dimensiones (nosotros sólo apreciamos la tercera); a la vista de las atrevidas teorías capaces de hacernos temblar de ignorancia y de los continuos descubrimientos cosmológicos, físicos, geológicos, biológicos y de tantos otros correspondientes a las distintas disciplinas del saber humano, ¿cómo es posible que aún creamos en un Dios protector y justiciero? Estamos empequeñeciendo al Supremos Creador. Dios es una abstracción tan enorme que con tan sólo explicarlo -a nuestro modo, claro está- lo estamos reduciendo a un grosero pensamiento. Y, sin embargo, en su nombre nos inventamos guerras y santas cruzadas para esquilmar a sus enemigos. Seamos sensatos. ¿Necesita Él de nosotros para defenderse? ¿Tan insignificante lo hacemos? ¿Pudo Dios bendecir los cañones que lucharon contra los abisinios, con el visto bueno de un Papa cuyo nombre omito porque me excito con tan sólo recordarlo?

Mientras la Ciencia avanza las religiones retroceden. ¿O acaso no supone un serio retroceso el que haya personas capaces de inmolarse y al mismo tiempo de destruir vidas inocentes, creyendo que con tan miserable acción van a encontrarse con el Paraíso? Lo lamentable es que se trata de místicos. Místicos asesinos empujados al suicidio y a la destrucción de vidas ajenas ¡en el nombre de Dios!

Aun a pesar de que los científicos no tienen más remedio que supeditarse a las exigencias del dinero, confío en ellos muchísimo más que en el Dios que me pretenden vender con sermones y amenazas post mórtem. Creo en el Más Allá como un lugar inconcreto e indefinible en el que el sistema atómico me contenga. No a mí como la persona que ahora está escribiendo estas cosas, sino a las esencias con las que he sido creado. Allí estaré, como todo ser pensante, aportando al universo mi experiencia terrestre para engrandecer la Mente del cosmos. Pero yo no seré yo, sino una espora galáctica asociada a la indestructible Vida. ¿No es esto maravilloso?

Estoy convencido de que algún día los físicos descubrirán en el átomo una pequeñísima mota de la sombra de Dios.

César Rubio
Miembro de la Asociación
"Escritores Castellano- manchegos
y de la Mediterranía".

Este artículo tiene © del autor.

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