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RECUERDO DE SUSANA LUNA, ILUSTRADO POR PILAR RIBAS

Marie Rojas Tamayo

Cuba



Nueva Familia... desde el corazón 
 

         Empieza el año escolar, la maestra (Sofía) se presenta ante sus alumnos. Se trata de veinticinco adolescentes entre dice y diecisiete años, limpiamente ordenados; sus ropas emanaban perfume a sol y jabón.

         Sofía comienza contando que harán en el transcurso de esos meses en donde aprenderían Geografía, Historia y Civismo

         El octavo año los recibía en una escuela diferente, ya no más maestras con blancos guardapolvos se harían ¿cargo? de ellos.

         Solo cincuenta ojos encontraron a Sofía esa mañana cálida de marzo; Donde el sol espía detrás de una nube que juguetea en el cielo. Como no hay una lista y a ella le gusta llamarlos por sus nombres, comienza a preguntar banca por banca sus datos (algunos, pocos para no asustarlos); sabe que con el correr de los meses y sin esforzarse se enterará de sus vidas. ¡Casi sin quererlo!

         ¿Por qué los niños son tan transparentes?

         Aunque solo lo sean para algunas, como ella...

         Para otras... solo son  “el enemigo” amigos de lo ajeno, que se quedan con los billetes y monedas arrebatadas de las carteras o monederos.

         Sofía, es una de las afortunadas... sus alumnos juegan con su monedero de peluche imitación oso koala y jamás le sacan ni una moneda, al contrario ella les pide que tomen el importe que necesita para volver a su casa cuando la campana da por terminado el día.

         Esos ojos... en ese salón que tiene a los fantasmas del año anterior todavía deambulando por sus paredes... Para un visitante (extraño a ese ambiente) le parece sacado del cine. Los graffiti son el elemento decorativo de techo, mesas y paredes...

         ¿La puerta? ¡Solo un recuerdo de antaño!

¿Los pisos? Mojados por las lluvias estivales (que al no existir vidrios en los ventanales) entra sin pedir permiso.

Sofía se siente feliz de estar allí; sabe que todo en la vida tiene un porque y un fin...

Tal vez no solo de Geografía, Historia y Civismo hablen este nuevo año... ¿quién sabe? ¿Cuántas historias se plantearan? ¿Qué experiencias surgirán? Solo esta segura que cincuenta ojos intrigados la observan.

Termina de anotar sus nombres en el cuaderno y reconoce algunos apellidos; pero a diferencia de otra escuela no pregunta si se trata de parientes de ex alumnos suyos... ¿por qué? Pues la sociedad de esa escuela tiene una particularidad distinta; allí hay medio hermanos por parte de padre o madre; tios y sobrinos sentados en el mismo banco y otros parentescos para las que no existe una palabra que logre definirlos...

La familia no es de ficción y... mejor no preguntar para no herirlos (al menos en los primeros días. En la curricula de su materia la “familia” es uno de los ejes a ser tratado y aquí siempre aparece un conflicto.

Paso el segundo mes de actividad y se llego al tratamiento de la “familia” para darle un marco histórico al tema, Sofía comienza con el ARBOL GENEALÓGICO de su propia familia y en el incluye también a las mascotas y amigos; Ante la mirada risueña de los alumnos; entonces tras la primer sonrisa enseña la “teoría” de tal tema

No solo hay lazos de familia por sangre o consanguinidad, también existe la familia del afecto o del corazón

La primer actividad a realizar por ellos es su propio ARBOL con familia por sangre y por afecto. Desde allí se comprenden las diferencias a través de los años (parental, monogámica, patriarcal, matriarcal, tipo y hasta la ensamblada producto de esta sociedad de fin de siglo...)

Al pedir los trabajos para su corrección (sobre la base de la comprensión) ella descubre su nombre en dos de los ÁRBOLES; esto le llama poderosamente la atención, dos de sus alumnos Emanuel “Manu” y Gonzalo “Gonzy” que comparten la misma mamá, distinto papá y son parte de la familia sanguínea con otros siete hermanos  más; cada uno con un papá distinto; y ambos ejercicios la tienen a ella como rama por el afecto.

¡Cuánto se puede leer con solo ver un ARBOL GENEALÓGICO!

Que trastocada esta esa sociedad donde intenta enseñar Geografía, Historia y Civismo.

¿Dónde han partido los valores? ¿La moral? ¿La profilaxis?...

Todas preguntas sin respuesta aparentemente...

Al fin del tercer mes escolar se entregan las primeras notas; la dirección de la escuela hace una reunión a la que invita a los docentes a tomar parte. Sofía presente en esa reunión conoce a la mayoría de las mamás de sus alumnos.

Al terminar se le acerca una señora joven, tan joven como ella misma, embarazada en el octavo mes de gestación y se presenta como la mamá de “MANU” y “GONZY”

Señorita quería conocerla, los chicos hablan todo el día de usted  y del profesor de matemática; dicen que se sienten mimados, queridos pero sobre todo respetado por ustedes. ¿Sabe? Cuando hicieron el ARBOL quisieron ponerla porque la ternura de su trato les recordó a mi hermana que ya ha fallecido. ¿Puedo yo adoptarla como mi hermana?

Sofía se sorprendió ante tal pedido  y solo pudo decir:

Sí, claro.

Cuanta pobreza afectiva tienen no solo los chicos; sino también los ¿adultos?

Siguieron charlando y luego se despidieron, ella le pidió que la mantenga al tanto de la evolución del embarazo...

         El otoño dio paso a los meses lluviosos y fríos, a finales de julio ya se hacia sentir la escarcha bajo la suela del zapato en la mañana; Durante una semana ella no tuvo a los “hermanitos” sentados en la primer fila del salón, y se alarmo... ¿podría haberles pasado algo?... Pero al llegar ese viernes a la mañana encontró bajo el paraguas a “MANU”  que la estaba esperando en la entrada del colegio.

¿Cómo estas Manu? ¿No vas a entrar?

Hola Seño, bien, no me tengo que ir... Me mando mi mamá, seño

¿Qué le pasó?

Es que rompió bolsa... seño y quiere que usted lo sepa

¿Ya nació el bebé?

¡NO! Esta en casa... quiere que usted lo sepa

Pero... Manu, tenés que llamar un auto para llevarla al hospital... o al medico ¿tenés el teléfono del obstetra?

No seño, mi mamá quiere que usted lo sepa primero, ahora que ya lo sabe  la busco con un auto y vamos al hospital...

Bueno, Manu. Ya lo sé. Ahora ve con tu mama; ¡rápido! Que él bebe no espera; dile a tu mamá que en un rato voy para el hospital

Manu salió corriendo, esquivando los charcos de lodo.

Al rato, Sofía pudo llegar al hospital y entrar a la sala de partos para ayudar a nacer a Delia quien sería su ahijada... Y todo gracias a un ejercicio llamado ARBOL.

Y pensar que los medios masivos de comunicación solo ven chicos marginales o familias desechas en esos barrios donde parece que el sol no asoma. Allí hay a cada minuto personas como tantas otras que lo único que buscan es encontrar a otras que se preocupen por solamente decirles HOLA

 

Susana Rita Luna
Argentina
surilu@netizen.com.ar

Ilustración: Pilar Ribas Maura
Mallorca, España
pilar@ribasmaura.com 

Este artículo tiene © del autor.

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