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Seleccin de poemas de Leoncio Luque Ccota

Leoncio Luque Ccota

Per



Potica

la poesa es el aire que entra por la boca,

que recorre por las venas,

que nos inflama

nos quema,

nos destroza,

nos calma

nos desaparece

como aire negro

o puro,

cantando

llorando

sin ms formas

que slo palabras

imgenes gestos

almas que vuelan vacas

sin decir nada

a veces proftico

ilgico lgico

a veces sin decir nada

nada a veces

a veces nada

que nos habla de la belleza

de la tormenta

sobre la soledad

sobre la muerte

que nos

devuelve el aliento

para seguir viviendo en el desierto.

 

 

 

* Del poemario: POR LA IDENTIDAD DE LAS IMGENES

Ediciones Noble Katerba 1996

 

LA NOCHE

Oh, la noche irrefrenable,

denso espacio cuerpo azotado y devastado en el dedo gris

de una botella gris.

La noche.

Equilibrio idlatra.

Lugar de batallas funestas.

Crematorio intil

de nuestro ojo en el silencio

al costado de la miseria,

placer pagano alejado de escombros

como fuego de dunas melanclicas.

Arquitectura calcinada

de crepsculo y alba.

Los tiempos, eran

los tiempos ilustres de fbulas absurdas,

de mitos medievales

hecho en tus ojos

como fuego de papeles intiles.

Ciudad hecho lienzo entre fuego

pginas e historias.

 

 

 

ESCRITO EN BASE A UN POEMA DE CARL SANDBURG

An as

Te sigo escribiendo

desde un caf maloliente

oculto

en sueo de historias

de tardes crepusculares

y de insultos lcidos

que maduran nuestros cuerpos

como reliquias antiguas. O

desde la lenta imagen de un poema Trtaro

que rasga el fuego de tu vestidura,

o desde el pueblo,

la multitud de lnguidos osarios

que claman por la vocacin del llanto

desde el poema de Carl Sandburg

recitndose en marchas de mortuorias masacres

organizado por los militantes del orden

que predican salmos como plvoras

en el trmino del amor.

Te escribo an as

desde esas dudas universales que deforman

nuestra profeca

como rostro de historias de un pas lejano

como sueo de vocacin de mareas frenticas sin aves

en que se asoma y desgasta

nuestra huella rstica de dios vidente.

 

 

RUINAS Y VOCES (Hiroshima Mon amour)

He decidido

escribir de esta manera eterno elemento

y nadie lo sabr

lo juro.

Alrededor de tus ojos

naufragan ruinas en lgrimas.

Nada ms

Amor me solo, Nada ms.

Palabras vertidas al final del silencio.

Y era una

y varias imgenes sin piedad

moldeando el llanto,

amor me solo.

Y eran todas iguales.

Sombras quietas

exhibidas en el parpadeo ajeno.

(Pjaros intocables de acero

alejndose en desorden

despus de la desolacin)

Lluvia de pieles incoloras

cayendo como lienzo fuego.

Y era una sola

y varias como ptalos de pieles humanas.

Y era una sola,

y ah estaba como voces oliendo a ceniza

A leos innmeros.

Y t te quedabas gimiendo

en el largo crepsculo

de la locura y de la tormenta.

Sin embargo, era una sola

y varias muertes

amor me solo.

Ruido devorando motores dolores

cubiertos de sangre

de escupitajo,

mquina de llantos inconfesables

regado en la memoria trgica.

En los alrededores de tus ojos

naufragaban ruinas desolacin

como crepsculo al final del da.

Y nada ms amor me solo

comienzo del dolor y fro.

Silencio encallado

sobre nuestra frente

y otras que comienzan a conocer

nuestro dolor en la cada de tus cenizas;

y yo que vuelvo a reconocer los muros,

los muros que quedaron solos

destruidos

como una perfecta playa.

Arena humana

oh arena de sangre y fuego,

te devuelvo mi vida

la palabra

y al mismo tiempo

invoco

a borrar estas lgrimas

que se deslizan de ojo en ojo

como huayco por el mundo.

En el mudo lugar,

ahora, el silencio hace burbujas

como labio de espanto, y

el cuchillo lagrimea sangre

sobre la esfinge del amor

y el fuego lava tu boca

de pecados, en la vspera

de las ejecuciones eternas.

 

 

 

 

 

* Del poemario: EN LAS GRIETAS DE TU ESPALDA

Ediciones Noble Katerba 2001

 

LA FIRME BOVEDA DEL CIELO

Y la profana sabidura de los

hombres

y la firme bveda del cielo;

y el gigante que en su espalda

sostiene al mundo

y las mujeres que con su piel

de culebra cambian,

y los escorpiones que habitan

ms all de la tierra?

All, no hay

una fogata que desgaste el alma,

y atraiga nuestras miradas?

Y las grandes olas que son

devoradas por el sol?

y los marineros que creen

que ms all

lloran los cachalotes?

Y todo esto? qu?

Acaso no lo sabas?

Martn.

 

 

LA LLUVIA SE DETIENE

Para que todo esto

termine

voraz y lenta

slo, hay que dar un paso firme.

Una mantarraya se zambulle

en el cielo

sobrevolando al mar.

Un len con una zancada trepa

a la cima del monte.

La lluvia se detiene

dibujando el cielo y

desde el destierro

se puede ver a los pjaros

que caminan

mareados.

 

 

 

 

OJO INCENDIADO

Detrs de la mirada

el mundo est escondido

sin saber si

est de rodillas;

y no se puede ver el mundo;

tengo el miedo de las esquinas.

El vapor de miedo

se derrama en acantilado tuyo,

cuando respiro.

Es de

reojo

la muerte,

que se acerca

cada da mintiendo

en cada minuto

en cada respiro,

en la Tierra.

 

 

LA TIERRA

En un grito

se purifica la noche

la tierra

se esfuma

despus.

 

 

 

* Del poemario: CRNICAS DE NARCISO

Ediciones Noble Katerba 2005

HISTORIAS

ahora que tu pasado es historia de sonetos

dnde estabas

cuando yo gritaba al final de todo

que es imposible vestir de oro

al mendigo

dnde estabas cuando te imaginaba

descendiendo del confn del desierto

con los sentidos en silencio

conquistando a la derrota

dnde estabas cuando

con esa caricia obscena

emergas confundido

en la historia de la ceniza

dnde estabas narciso?

ahora los cuerpos se pudren

y nuestro pasado

es arrojado al cadalso

ahora

nuestro cuerpo es testimonio de existencia

donde las palomas mueren

inmolada en pleno vuelo

 

CUNTAME

cuntame

cmo deshojas esos cabellos de velmenes

cmo hallas

el origen de tus ojos

en mis ojos

cuntame

cmo puedo ser ofrenda en tus ojos

tallada a fuerza de flautas

cuntame

cmo puedo vivir en el tiempo

convertido en piedra cansada

y cantar una cancin

ene. Acantilado de tus ojos que son

amplios como molino

cuntame

cmo puedo descubrir la medianoche

y encontrar a tu medida

ese cuerpo y

permanecer colgado

en tu mirada

a la distancia

en que ulula el amor

cuntame

todo

lo que no s e ti

mujer de vigilia

escuchando el viento

cuntame

todo todo

mi amor no ha cambiado

pero ahora observo tu sombra

y te sigo

como a un reloj de arena

acabndose en mis manos

 

LA CENIZA NUESTRA HISTORIA

te encuentro desnudo narciso

con el viento labrando tu destino

con esta forma de fundirse

que tienen los brujos

los cielos se llenan de extraos ruidos

azotan la ciudad

la ciudad es historia de leyendas

y de puercoespines

que yacen en la playa

la huella de los piratas en el callao

reptan como insectos

por la ciudad

la ceniza

es nuestra historia

de ah levantamos la palabra

el fuego la luz la vida

que exponemos al viento

pro a la larga que entendemos

de esta realidad

que es slo mito.

 

 

* Del poemario indito: LOS CIELOS DE BASORA

MIS LAGRIMAS SE DERRAMAN

Mis lgrimas cortan la medianoche en fuego de misiles,

y al comps de las estrellas fugaces, bailan en oriente;

la sequedad de la danza guerrera, incendia a Basora.

Hemos dejado todo como la muerte de otros, en largas noches

como la lluvia de fuegos rondando por mi sueo, en otros espacios,

como la soledad de esta maana

desfilando en fantasmas.

La sombra alza su silencio y se aleja.

El da se desangra en Basora.

La conciencia es cosa de juego en estos avatares.

La televisin oferta muerte gratuita cada maana.

El silencio protesta para detener la muerte de los inocentes.

La imagen mutilada de alguien cincela nuestros ojos.

En Basora, un nio muere mirando el cielo.

La masacre se reparte por todas partes como visin funesta.

La paz, en medio de la muerte canta.

Mis lgrimas se derraman por oriente

Sin calmar la sed de la ciudad.

En Basora un nio refleja los ojos del mundo.

La muerte se cuenta por miles.

La ciudad es muerte polvo

sangre oscura que llora.

03/04/03

 

ESTA MAANA AMANECE LA NOCHE

Dnde derramas tus lgrimas que maana amanece en exilio

de resurreccin?

Mi lengua se paraliza en la fecundidad del miedo.

La memoria es testigo de aquello que otros no ven,

pero la sangre se derrama por el mundo sin fronteras.

El resplandor del fuego apaga mi nombre en Basora.

Nuestro nombre es alto y profundo como la tierra

destruida en una noche.

Mi pensamiento camina arrastrando, lo que todos conocen:

la muerte en la carne del sueo.

En qu derramas ese mirar que cae triste sin respuesta?

Qu tiene vuestro pecho que palpita sin sentir nada?

Qu hay de hermoso

en esta destruccin muerta?

No es slo muerte, muerta, muerte, muerta, que no se detiene?

Quin detiene al odio que arrastra a Basora?

Mis ojos abandonan este encuentro

donde la tierra se abona de muerte.

La vida es este charco de palabras que sustenta el mundo.

Mi esperanza est pegada en paredes de la ciudad

destruida en una libertad que no existe,

escondida en la guerra a travs de engaos

en charcos de palabras sin memoria.

10/04/03

 

EL MUNDO ME TRATA COMO AJENO

Hondo silencio cincela los suspiros

convertido en temblores

que destruye la alegra

a pesar del tiempo y la tristeza.

La guerra nunca es remedio

que salve a la humanidad.

El mundo nos trata como ajeno, nos ofende

y esparce su odio sobre la verdad desnuda

que el viento cultiva en la tormenta.

El mundo arroja sus quejas

a la direccin del camino correcto, y

se tuerce perdido en oriente.

Qu soluciona la guerra,

si no es llevar desventura?

A donde vamos de tanta muerte

que no sabemos controlar?

Nuestro destino no es infalible

pero nos perdemos en nuestra esperanza para morir.

Todos ustedes anuncian mi muerte sin avisarme.

La voluntad no sirve acaso para construir un pas?

La queja que ustedes llaman libertad

empua un instrumento de guerra.

Yo me quejo de la muerte

En este tiempo de ruptura.

Todo pasado cae de pronto

sin que uno no se de cuenta.

La naturaleza se rebela contra la humanidad

la extincin de todo ser

vive entre duras peas desiertas.

La guerra nunca es un remedio para la vida.

15/04/03

 

HOY PUEDE SER CUALQUIER DA

Hoy puede ser cualquier da

cuando escuchamos la msica que nos traen recuerdos

unidos por el cuerpo de todos los seres.

Hoy puede ser cualquier da

ms all de mi destino abrigado por la tristeza.

Hoy puede ser cualquier da

cuando las mujeres caminan ms que sus pasos

y los hijos mueren a cada instante.

Hoy puede ser cualquier da

cuando la vida pasa como mirada de seres

que viven despreocupado

de lo que viene despus de esta vida.

Hoy puede ser cualquier da

cuando lloramos por la destruccin

ms que de la guerra.

Hoy puede ser cualquier da

un da de huelga

cuando el alma abandona el cuerpo

Hoy puede ser cualquier da

cuando la vida se paga con la vida.

Hoy puede ser cualquier da

en que desaparezco en sueos de madrugada

en casa de una noche de Basora

en medio de una tormenta de fuegos.

23/04/03

 

 

Del poemario indito: LA MEMORIA DE SU BOCA

 

CALLE DE LA PUTA

junto al viento clamoroso de su boca

empujaba una botella de gin sangra.

era la loca de la calle

parada como diosa en la taberna.

era la mujer de un dulce lagar de las afueras de Lima

con muslos de ron ardiente.

era ella que cantaba y temblaba

con el lento recorrer del vino en su cuerpo y

lloraba con sus ojos seco.

abra las piernas de par en par

al horizonte para contarnos su historia.

eran breve sus moradas donde viva como estrella

arrastrada por un ejrcito de hombres a su cama.

en sus pechos de coac

la armona frentica de los muslos semidesnudos

se mova con el olor de cigarros.

era la loca de Quilca, la mujer semidesnuda

que regalaba caricias e invitaba a caminar

por la historia de la oscuridad

 

OJOS DE DIOS

Dios

no ve nada pobre Dios

no ve la parte ms celeste de su pecho

ni el verso que escribo duro,

ni el ancho negrotal del universo.

Dios

no ve nada pobre Dios

ni lo que cuelga de este planeta

donde estamos t y yo

ni la chispa siquiera del origen

ni el cordel de ropa

que cuelga gastada

del que hablamos al final

de tantas cosas.

Dios no ve nada entre regresos y naufragios

no ve nada

ni a los nios que lloran despus de la guerra.

Dios

no ve

pero tiembla, entre latidos del alcohol

en la desconfianza del cuerpo

para caminar jubilosa travesas del ocano,

mientras en los puertos del Per mueren ngeles de fuego

como indicios de victoria,

en la parte ms alta de su pecho

en el que nos perdemos en una tormenta de vaso de agua.

 

LEYENDAS DE OTRAS RIBERAS

juro que todo los andes tembl cuando dej el lugar donde nac.

la calma revuelta en s, es un infierno

es el pavor inmenso que uno siente cuando caes en la pupila del abismo.

yo me at al asiento del autobs donde vena

sometido por el miedo que me paralizaba los nervios.

cuando cruzamos los cerros revestidos por hierbas silvestres

que jugaban en el viento, yo escuchaba msicas del tiempo.

observamos que por las nubes se propagaban leyendas

de otras riberas

yendo a otras tierras

en este afamado aturdimiento que es lo desconocido.

yo llam a alguien quien me contest y

pero no quise detenerme a or nada,

ni a probar el viento helado en mis narices.

solo me dio vrtigo, el pensar en la voz del cielo acaricindome.

cuando entramos a esos cerros mudos de amores enormes

donde se pierde uno con los vientos

sin ser nada

y pensamos que nada somos, sino solo viento

respiracin que se escucha en los andes

se acaba nuestro sueo.

 

EN LA CIMA DE PISCO

brava cruel - celeste con su mandbula por debajo de la playa

ella me llama del ocano,

colgada del sol y las estrellas

hasta quedar moribundo con sus peces exhaustos de beber oxgeno

entre el cielo y la tierra donde la noche es isla y brisa.

yo voy a colmarme de tu cuerpo en esta playa

empapado en pisco y coac

con dos botellas gigantes de buena cosecha

con olor a pescado sobresaliendo en su vientre

donde nos ahogamos cantando al comps de la risa

sumergida en una corriente helada.

la cintura del coac y del champaa me arranca el corazn.

unos ojos de mar sobresalen en el recuerdo

donde me pierdo en el labio cerrado del alcohol y

el recuerdo de su cuerpo se pierde en la cima de Pisco

donde estoy bebiendo frente a tu cuerpo el pisco peruano.

 

MI SUEO

tengo ganas de vivir por eso te espero en la sangre.

el verano viene entre vodka ron y cerveza Pilsen Callao

tambin con el sabor de chicha jora, rica, como el olor de mi pueblo.

yo pienso en ti y en nosotros

pero nadie lo sabe como tampoco de aquella balada dura

que bailbamos en los noventa,

que ahora se pierde mientras entonamos

la meloda de antiguas danzas folclricas.

yo ahora bebo en alta mar

en la brisa de la playa del sur que fantasea mi paladar

y t ests ah oh hartsimo sueo .

y ah estas t,

para recordarme.

 

LA MEMORIA DE SU BOCA

sobre mi boca herida montado en una cancin dinamitada

yo busco una foto colgada en las paredes de Pamplona

donde en las calles cabalgan un millar de gatos silvestres

que asoman sus bocas

en la jungla de mi sueo desrtico.

en esta jungla desrtica

nosotros hemos inventado a cada momento

fantasa de fusiles en maderas y hondas

que se disparan y del que escapamos

para que no se apodere de nosotros

la ausencia infinita de la guerra

que llegan lenta con su boca entre sueos,

como lindes de agua sucias que cuelga del cielo

que nos deja la memoria gustada

con su boca dulce amarga

como de aquella nia

de ojos color caf encendida

que ahora llora sobre mi boca.

Este artculo tiene del autor.

1813

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