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Sonia Rabinovich entrevistada por Rolando Revagliatti

Rolando Revagliatti

Argentina



Sonia Rabinovich: sus respuestas y poemas

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti

Sonia Rabinovich naci el 5 de marzo de 1955 en Crdoba, donde reside —Barrio Villa Belgrano—, capital de la provincia homnima, la Argentina. Es Profesora y Licenciada en Letras Modernas (1975) por la Universidad Nacional de Crdoba. Desde 1984 coordina talleres de creacin literaria. Dict seminarios sobre Julio Cortzar, Clarice Lispector, Roberto Juarroz, Alejandra Pizarnik, Jorge Luis Borges. Particip en Congresos, Festivales, Simposios efectuados en su pas, as como en Espaa y Estados Unidos. En diarios y revistas nacionales —“La Voz del Interior”, “Alguien Llama”…— y extranjeros —“Movimiento Actual” de Mxico, “El Alambique” de Espaa, “Orizont Literar Contemporan” de Rumania—, y en antologas y volmenes compartidos, fueron difundidos sus poemas y ensayos. Fue traducida parcialmente al rumano. Ha sido jurado en concursos de cuento y poesa. Entre 1989 y 2013 aparecieron sus poemarios “Palabra de mujer”, “Poemas para conjurar el miedo”, “Late Jerusalem” (con pinturas de Carlos Alonso), “Versin libre del paraso” (2 Premio “Fundacin Argentina para la Poesa” 1999), “Los nombres de la herida” (2 Premio Concurso Nacional “Luis de Tejeda” 2002), “Escrito en la espalda”, “La barca de las especias” y “Mujeres rotas” (Mencin Concurso Nacional “Luis de Tejeda” 2011).

1 — Varias veces viaj a tu provincia y en dos ocasiones estuve en tu ciudad, hace bastante tiempo. Apuntando a nuestros lectores ms remotos, Sonia, nos la describiras (y te describiras en ella), nos ilustraras sobre aquella capital de los sesentas y de los setentas, y as siguiendo hasta la actualidad? Adems de residencial, cmo es Villa Belgrano?

SR — Crdoba es mi lugar en el mundo, ms all de haber nacido ac; experiment al volver de algunos viajes que no me gustara vivir en otro lado; lo digo puntualmente en un poema que fue escrito en una de esas ocasiones: “Camino mapas y vuelvo desalmada/ a buscar entre tus brazos/ calicanto y nen para el amparo // envuelvo mi nostalgia en el infierno de rbol/ que es Saldn a esta hora de las ganas/ cuando las arrugas del agua/ trepan el muslo templado de la piedra/ y seducen su mtico cansancio // Me dejo llevar impresionista hasta Van Gogh/ pintando la hojarasca en jarrones de sueos/ por las siestas junto a Villa Belgrano/… Cmo saber por qu todo me llama/ si es una plaza un cielo una caada/ con un hilo de voz como la ma/…”
Dentro de la misma capital de la provincia me mud de casa varias veces, sin embargo me siento perteneciente a Villa Cabrera, barrio donde transcurri mi infancia y adolescencia, y al que llegu cuando era casi campo y donde ni siquiera el mnibus del jardn de infantes entraba. De aquella primera vida, dentro de todas las que viv, recuerdo el ro cerca y las incursiones por las siestas con mis amigos, botella en mano buscando mojarritas, mientras los adultos dorman. La felicidad de sentarme en el asiento secreto que se abra en la parte del bal de la voitur de mi abuelo.
De los setentas te puedo contar de la Crdoba universitaria y rebelde, sobre todo en Filosofa y Humanidades, donde curs desde el ‘71 al ‘75, universidad por la que gan el nombre de “la docta”, con profesores de alto valor acadmico.
En Villa Belgrano estoy viviendo hace poco; es residencial, pero a su vez est cerca de centros comerciales y una avenida muy concurrida; un poco ms alejada est la zona que nombro en el poema de los arboles otoales.

2 — En una oportunidad, participando en el Encuentro Regional de Literatura organizado en 1983 por la Secretara de Cultura de tu provincia, presentaste una ponencia: “Miguel Iriarte, el teatro cordobs en el contexto nacional”.

SR — En ese entonces era asidua concurrente al teatro que se realizaba en la ciudad, y fui a ver todas las obras de Miguel Iriarte porque me parecan por dems representativas de lo regional. Una de ellas se llamaba “San Vicente Superstar”, aludiendo a un barrio tpico y popular de la capital, al que se lo denomina tambin la “repblica” de San Vicente, y a la hora de decidir una ponencia —era la primera vez que me presentaba en un Congreso— se me ocurri entrevistarlo a Miguel Iriarte y hablar de nuestro teatro.

3 — Sobre la potica de Roberto Juarroz (1925-1995) te has ocupado, acaso, principalmente. En el Tomo I de “El hispanismo al final del milenio”, aparecido en 1999, se incluye un trabajo tuyo sobre l.

SR — A Juarroz tuve el privilegio de escucharlo por primera vez en un Congreso en Buenos Aires, me lo haba presentado el poeta Hctor Ynover [1929-2003]; despus de su lectura qued atrapada, su poesa tiene que ver con la filosofa, y sobre todo con la filosofa oriental de la que abrev durante muchos aos y puse en prctica cuando curs el profesorado de yoga y tuve contactos con maestros de diversos lugares. Desde all haba tomado conocimiento de la existencia de la cbala o kabal, y me enamor (al igual que Borges) de pensar el valor que se le daba a la palabra, la potencia de sus signos. Tom contacto con la poeta y ensayista Laura Cerrato —su mujer—, confirm mi apreciacin hablndome de las lecturas que ambos haban realizado, me envi un material indito sobre Juarroz y un cassette que l grab —el poeta Antonio Requeni tambin me haba aportado un material riqusimo—. Fue una experiencia maravillosa dictar un seminario en su honor y presentarlo como ponencia en dos Congresos, aqu y en Espaa.

4 — Tendras treinta y un aos cuando integraste la comisin coordinadora de la primera Feria del Libro del Autor Cordobs. La evocaras? En qu aspectos considers que ha ido evolucionando la Feria?

SR — Cuando me convocaron para integrar esa primera comisin, lo hicieron desde un lugar de representacin de los talleres literarios, como coordinadora de uno de los pocos que en ese entonces funcionaban. Fue una iniciativa de la Municipalidad de la Ciudad de Crdoba. Nos reunimos desde distintas reas de la cultura. Invitamos a las editoriales cordobesas. Fue totalmente a pulmn; nos haban cedido un espacio cntrico y nosotros mismos armamos las estanteras para ubicar los libros y algunos de los carteles alusivos.
Si debo compararla con la Feria del Libro actual, ya despus de tantos aos se ampli no slo en espacios alternativos, en temticas diversas, sino que se transform en una Feria de libreras que contempla todo tipo de volmenes, y de actividades que incluyen autores del pas y del exterior, en algunos casos abarcando todos los gneros literarios, adems de espectculos potico-musicales, narrativa oral, teatro para nios...
Es una alegra haber participado en lo que fue el primer intento de un proyecto que pudo proseguir y ampliarse en las sucesivas ediciones.

5 — Has incursionado en radio. “La Palabra Secreta” se llamaba el programa que produjiste y condujiste en 1994 en LV2. Cmo lo armabas, Sonia? A qu autores entrevistaste?

SR — “La Palabra Secreta “ signific para m mucho ms que un programa radial.
Sucedi que con motivo de la presentacin de un libro me llamaron para entrevistarme en un programa de la entonces LV2, y en el transcurso de la charla se acerc el director de la emisora, se qued hasta que concluy y me ofreci realizar un programa semanal con autores de Crdoba. El armado del programa me demandaba toda la semana, porque lea la obra de cada autor (tanto poetas como narradores) y los invitaba el domingo a la tarde a conversar sobre la misma. La msica que seleccionaba tena que ver con el o los temas que se iban a tocar. Recorra las editoriales requiriendo ejemplares para regalar, al final de cada programa, a quienes llamaban por telfono con preguntas para el autor. Hasta que la radio cerr, cambi de espacio fsico y yo comenc a dedicarme ms a la coordinacin de talleres y el dictado de seminarios. Por all pasaron poetas como Susana Cabuchi, Aldo Parfeniuk, ensayistas y narradores, Mara Paulinelli, Juan Coletti, Andrea Guiu, escritores de literatura infantil como Mara Rosa Finchelman; tambin recuerdo haber dedicado programas enteros para hacer homenajes a escritores como Julio Cortzar, con textos ledos por el propio autor, msica de jazz y escritos de otros autores acerca l. Lo mismo sucedi con Borges, con Olga Orozco, con Alejandra Pizarnik...

6 — “AMIA in memorian” se titul la muestra de plstica y poesa en la que participaste en 1995.

SR — En ese ao, dos artistas plsticos reconocidos en nuestro medio, Edith Strahman y Gonzalo Vivin, haban pintado cuadros de gran formato con motivo del atentado terrorista en la Asociacin Mutual Israelita Argentina. Convocaron a varios poetas para la muestra: Arnaldo Bordn y Susana Romano Sued, entre otros. Los poemas fueron impresos en un tamao considerable al lado de cada obra. Luego se abocaron, a travs del poeta Julio Castellanos y su Editorial Argos, a la publicacin de un volumen testimonial.

7 — Segus coordinando junto a Leonor Mauvecn un ciclo de lectura de poesa y narrativa llamado “De Puo y Letra”?

{{}} SR — Ya no. Esos encuentros fueron consecuencia de un ofrecimiento de una ex–integrante de mi taller que tena la concesin del bar de un hotel cntrico. Fue un ciclo que combinaba, adems de lecturas de poesa o cuentos breves: msica y caf. Estuvo fantstico, y con gran afluencia de pblico.

8 — A travs del Grupo Editor Shalom, en 1997 aparece tu poemario “Late Jerusalem” con pinturas del gran Carlos Alonso (1929). No hay edicin electrnica?

SR — A poco de volver de un viaje a Israel, comenc a garabatear aquello que distaba de ser la experiencia mstica que yo haba tenido, como nos sucede cuando la palabra no alcanza (casi siempre) a decir lo que queremos trasmitir. En una conversacin telefnica le coment esto a un poeta amigo que me cont que Carlos Alonso recin volva de un viaje a Israel y que estaba pintando .
Al tiempo lo llam a Alonso para decirle que necesitaba ver cmo haba pintado aquello que yo haba experimentado y escrito. Con una generosidad extraordinaria me invit a su atelier y me mostr cuadro por cuadro, enormes paisajes de arena que desbordaban la tela, caminos y pasadizos de intenso colorido que provocaron a la poesa apenas regres a casa, de modo que ya tena no slo los poemas escritos a Jerusalem, sino tambin los concernientes a Carlos Alonso y sus cuadros. A partir de su lectura de mis textos surgi la idea del libro conjunto. En el intern present en Crdoba un libro de la escritora Manuela Fingueret. Ella ley mis poemas y me puso en contacto con la Editorial Shalom en Capital Federal. Y fue all donde Alonso se ocup personalmente de la diagramacin de la tapa junto a la editora. Lamentablemente no hay edicin electrnica del libro y slo quedan algunos ejemplares dando vuelta.

9 — Puesto que, segn advierto, has sido incluida en, al menos, una antologa de cuentos —“Bajo llave” (1994)—, incursionaste en la narrativa. Tens algn volumen indito de cuentos o relatos? Y poemarios a la espera de edicin?

SR — “Bajo llave” se titul as porque inclua cuentos de un grupo de poetas, el grupo Aiqun, compuesto por Esther Ramondelli, Susana Lobo, Arnaldo Bordn y Anglica Garay, cuentos que nunca habamos publicado y los tenamos guardados. Adems de los all incorporados, hay otros, inditos, de distintas pocas. Ahora justamente estoy con un proyecto en narrativa, sin tiempo ni obligacin de escritura, una idea que ya veremos cmo se plasma.
En este momento est en edicin un volumen con mi obra reunida, proyecto que surgi de la Sub-Secretara de Cultura de la Provincia de Crdoba. Fue algo inesperado para m, un honor inmenso, porque ediciones anteriores, a modo de reconocimiento a la trayectoria, les fueron otorgados a Alejandro Nicotra, Rodolfo Godino y Julio Castellanos. En mi caso se incluirn los poemarios editados entre 1989 y 2014 y dos libros inditos. Cada uno de los diez que contiene la obra reunida lleva un prlogo, los que fueron solicitados por el grupo de cultura de la provincia a Silvia Barei, Raquel Garzn, Fernando Toledo, Alfredo Lemon, Leonor Mauvecn, Leandro Calle, Csar Vargas, Marcela Rosales, Hugo Rivella y Antonio Requeni, de altsima calidad literaria y profundidad crtica todos ellos.

10 — Damos a conocer ese grupo literario, “Heptagonal”, al que pertenecs? Quines lo integran o integraron, qu han ido produciendo y socializando?

SR — “Heptagonal”, siete agnicos poetas (como nos caracteriz al presentarnos una vez la Dra. Lila Perrn de Velasco) que nos juntamos desde una admiracin hacia la poesa del otro, Leonor Mauvecn, Julio Castellanos, Alfredo Lemon, Csar Vargas, Liliana Levn, Leandro Calle y yo (en su momento perteneci al grupo Rafael Velasco, que ahora vive en Buenos Aires). De mucho caf, lectura, vino y asado, surgi un libro que incluye un CD con poemas ledos por cada uno de nosotros (el libro lleva como ttulo el mismo nombre que el grupo), y una carpeta de poesa, “Tema Libre”, ilustrado bellamente en tapa con un rbol de la vida, de la plstica cordobesa Hilda Zagaglia. El grupo particip en numerosas mesas de lectura en la Feria del Libro de Crdoba.

11 — De una introduccin de Jorge Dubatti a la obra del dramaturgo Mauricio Kartun, transcribo: “Primero hay que fluir —sostuvo Kartun—, bajo la hiptesis narcisista y omnipotente de lo bien que lo hago. Despus, hay que corregir en estado de humillacin. Trabajo siempre en ese estado dialctico entre el pavo real y la cucaracha.” Algo que aadir a esta contundente manifestacin?

SR — Tal vez escriba y corrija en ambos estados a la vez en la mayora de los casos. En realidad, prefiero pensar como cucaracha, por la posibilidad de que algn verso o prrafo sobreviva a los cataclismos, y no como pavo real porque entiendo que si miro mi vida tomando distancia y llego a vislumbrar la ondulatoria geometra que me traslada de la vida a la muerte, s que lo que hago solo me ayuda a m a fluir desde una fina grieta desde mi interior, en xtasis, y en ntasis cuando encuentro lugares internos, desconocidos hasta entonces, y los puedo iluminar desde la palabra como autoconocimiento y reflexin de nuestro ser en el mundo. La omnipotencia no me permitira hacer ma, como lo hago, una idea de Octavio Paz: “Para que pueda ser he de ser otro, salir de m, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia”. Lo contrario sera la soberbia, propia de la inseguridad, que mira a los dems desde arriba para sentir una importancia ficticia.

12 — De qu universo surge “Mujeres rotas” y cules fueron las imgenes generadoras?

SR — Surge desde mi propio universo femenino, captando el dolor, la vida dolorosa de algunas artistas (el libro comienza con un poema dedicado a Frida Khalo, Edith Piaf y Clarice Lispector), para luego extenderse en forma ms ntima a mujeres dentro de mi universo personal, incursionando tambin en el rbol genealgico.

13 — A dnde te llevan “retractacin”, “estipendio”, “nfulas”, “inanicin”, “aunados”, “desidia”?


SR — Solamente “aunados” no necesitaremos utilizar ninguna de las otras palabras. (Lo que no estara dems sera un estipendio adecuado para aquellos que ejercemos la docencia o participamos en la cultura, algunos de los cuales, a futuro, podran llegar hasta la inanicin, fsica por supuesto, ya que la espiritual se encuentra, en la mayora de los casos, por dems nutrida.)

14 — En un artculo que hace ya unos aos escribi el poeta peruano Julio Ortega, declara: “Amo la luz de Garcilaso, la vehemencia de John Donne, el fuego apagado de Baudelaire, el silabeo de Emily Dickinson”, y dos prrafos despus menciona “la visin de Wallace Stevens, el arabesco de Zanzotto, el fulgor de Celan, el ardor de Ren Char, el paladeo de Lezama”. Cmo caracterizaras las poticas de otros autores?


SR — La magia oracular de Olga Orozco, la inanicin transgresora de Pizarnik, la sumergida oriental de Roberto Juarroz, la bsqueda mtica de Horacio Castillo, la honda soledad intelectual de Borges, la dolorosa rebelda de Glauce Baldovn, el humano estallido de Whitman, la alucinada mordacidad de Allan Ginsberg, la poesa y el poema en la savia del rbol de la vida de Octavio Paz, la desoladora heteronoma de Pessoa, entre otros maestros del camino.

15 — Por qu no preguntarle a alguien que hasta donde yo s no ha incursionado en la poesa experimental (visual, electrnica, fontica), primero si efectivamente no lo ha intentado, y segundo, qu opina, qu rescata?...

SR — No incursion en ella. Le algo, como las iniciativas del llamado “Slam” en Estados Unidos o bien algo de poesa minimalista, por no hablar de la vanguardia, que en su momento fue experimental y de la que solo sobrevivieron como elementos creativos los famosos manifiestos (puedo quedarme tambin con un poema de Andr Bretn para ser justa conmigo misma).
En realidad, pienso que la poesa de por s es experimental (nunca acabamos de decir lo que queremos decir y buscamos la forma ms original de hacerlo para que diga ms, y a su vez es plurisignificativa en la mayora de los casos, porque cada quin la lee desde su propia captacin del mundo).

16 - Qu te indigna? Qu, adems de indignarte, te enfurece?

SR – Me indigna todo lo que es indigno del ser, la violencia en todas sus formas, la desigualdad, la injusticia; la estupidez tambin me indigna, igual o ms que todo lo anterior. Cosas terribles suceden en este mundo por la estupidez, cosas irreparables por la falta de conciencia y de crecimiento espiritual. Todo esto me enfurece muchas veces, pero mayormente me produce impotencia. “Y qu hago yo aqu, soando como Lennon sin bala …”, me pregunto en el poema “Pero esto no era”:

Pero esto no era

“afuera est lloviendo en otro idioma”

Jorge Boccanera

Este poema fue soado.
Un jazmn extenda sus ptalos
y absorba el olor a piel chamuscada.
Era Londres. Era Madrid. Era Irak.
Era Tel Aviv. Era Buenos Aires.
El humo cubra las rbitas vendadas.
Por las avenidas, falanges sueltas
tocaban las vidrieras de Tiffany y Cartier.
El planeta azul con su conciencia gris, ennegrecida.

No hay sonidos.
Celulares pegados a caras
con bocas que se mueven.
Quin puede mirar tu ojo
que tiene una sola lgrima
donde se refleja el horror?
Cundo fue mejor?
Haba otros trenes
que desembocaban en alambres y chimeneas,
aviones que terminaban en lago al fondo.
Perdn Mallarm, Volver a las palabras de qu tribu?
Hu, dobro, todo adjetivo mata.

La idea es el invisible
donde ajustar al hombre, su cama de Procusto,
y los hombres son azules o verdes o violetas,
tienen ramas y races
y pjaros que les nacen
cuando quieren ver ms lejos y volver.
Y qu hago yo aqu
soando como Lennon sin bala
desde este margen, con un poder
que no le sirve a nadie,
desde esta palabra que nunca ser esclava,
en este mundo que desde hace cincuenta aos
me perfora el cerebro.

Seremos lamidos por las fieras
en el bosque de la ambicin?

La Gran Sacerdotisa
no atina a leer el orculo.
No se disipan los fuegos.
Las cenizas entraron en los ojos de los vivos.
El jazmn del sueo crece al margen
y sabe que nunca llegar al lugar del deicidio.

Pero esto no era.

Si digo, Gianuzzi, solo lo que veo,
muy cerca, en un plasma a color,
una lata roja de dos pisos
con el techo abierto al cielo de la muerte
y micrfonos que buscan
seres humanos inexistentes.
Lejos, imagino y no veo.
Dicen cincuenta y cinco, dicen heridos.
Digo Primavera Otoo Invierno
otra vez primamuerte.
Una sola digo y es suficiente.
Veo, veo, Gianuzzi
pero eso no es el poema.

Soluciones individuales:
Gauguin en la playa con las morenas
y su edn personal.
Picasso transformando amores
en vaginas dentadas.
Una caja con una oreja en un prostbulo
y un girasol en la tela.
Rimbaud en frica con melena de len.
Pessoa plurificcional, heteroinfeliz,
multisolitario, uninnimo y final.
Neruda abrazndose a los mascarones de proa del living
cuando Matilde se esconda detrs de la pared.

Los cuerpos se mueven adentro de cnticos de alabanza.
Otros cuerpos se mueven en canchas
donde un nuevo hoyo es una nueva frontera.

Pero esto no era.

Era otra cosa, siempre es otra cosa.
Siempre es lo que no se ve
y es todo tan flor de cactus y araita
que desde este margen
te aprieto la mano
sabiendo que Bradbury, Wells y Orwell
lo vean sin pantalla
en el margen de su imaginacin.

Este poema nunca fue soado
porque no es este.
El dolor te llama en cada idioma,
te llama por nombres que otros les pusieron.
Silencio, silencio
este margen llama a silencio.

17 — Qu corrientes poticas del siglo XX te han parecido ms interesantes? En cul de ellas consideras que se inscribe tu tendencia?

SR — No creo en las corrientes poticas, no me interesan los “ismos”, solo me interesan los poetas y propuestas poticas que me movieron y me mueven el piso, las que me con-mocionan, me emocionan con los temas, las palabras, el estilo, las imgenes que sustentan esos poemas, en las ideas que les dan cuerpo y nos hacen tambalear los esquemas, nos hacen temblar y desistir muchas veces de la propia escritura. Por lo tanto me encantara inscribirme en esas tendencias .

18 — Cmo te parece que afronts lo que sea que te produzca suponerte o advertirte, en algunos aspectos o metas, estar lejos de lo que para vos constituya el ideal?

SR — No tengo metas o ideales a nivel profesional; estoy por dems agradecida por el solo hecho de haberme sido permitida la palabra como un modo de recorrer el camino, como una forma de religin posible, una mirada personal hacia el mundo al que llegu causalmente y en el que fui golpeada por el dolor y reconfortada por el goce. Eros y Tnatos de los que est compuesta la vida y trat de traducir en la escritura.

19 — Tu mundo onrico alimenta a veces de manera directa tu forma de escribir?

SR — Creo, siento, que mi poesa surge de experiencias concretas con el entorno, con otros seres. Si, tal vez imaginando qu pueden haber sentido o experimentado otros personajes, otras personas, en esos casos ms que a la emocin apelo a la creatividad. No, definitivamente no considero que lo onrico haya influido en mi escritura.

*

Sonia Rabinovich selecciona poemas de su autora para acompaar esta entrevista:

Quin toc tus labios entre los hilvanes de la niebla

y los unt con aceite de ciervo apualado en medio de la noche.
Quin dice no importa ms que esta palabra
que te mece de fro a trpico de pasin a muerte.
Quin dijo asomarse a la orilla del mundo, descubrir
quin dijo descubrir la piel cada de costado
la piel y carne viva al margen de todas las fronteras.
Quin dijo eso es el hombre, solo eso es el hombre.
Quin te toc la boca y los dientes
para que aprietes la palabra y la rompas sobre la hoja.
Quin te sopl en el pecho y en los ojos
para que con eso te sea suficiente.

(De “Los nombres de la herida”, 2002)

*

IV

Ella no mira su cara,
sabe que l escribe un mundo
porque un haz luminoso se desle
sobre la piel del hombro, la nuca
y descorre lo inoportuno de un cabello.
Ella est quieta,
respira lento
teme disipar el mantra
que l repite, vrtebra por vrtebra
hasta llegar a la cintura.

Nadie sabe leer.
Analfabetos en el paraso.

(De “Escrito en la espalda”, 2005)

*

No puede moverse,

teme que las letras caigan,
que las palabras se destian
con la humedad,
que resbalen y formen otro texto.
No quiere moverse,
pero escucha el reloj
y escucha el viento
y Herclito y los mismos y no somos
y no quiere moverse.

(De “Escrito en la espalda”, 2005)

*

Comamos ciruelas y damascos,

comamos semillas de zapallo tostadas,
de girasol. Al sol, comamos.
Eso era todo y tanto,
el gusto, el tacto y el olfato.
Sacralidad olvidada.
Paraso en los labios.

(De “La barca de las especias”, 2011)

*

La taza contena el lquido

oscuro y espeso
que prometa un mundo.
Apenas caf turco, molido fino
con una cucharada de azcar negro
y semillas de cardamomo en el hervor.
Apenas un aroma que se esparce,
los labios que se baan en lo oscuro
y nadie que sepa leer la borra.
La borra, lo que se borra, nadie.

(De “La barca de las especias”, 2011)

*

Frida y Frida

Frida te llamabas tambin
y no era el patio de la casa azul
y no pintabas tu retrato,
pero Frida en el quiebre,
en la silla de ruedas,
en lo judo del padre.
No te arras un tranva
sino un tren de seres hacinados.
No era Mxico,
era el gueto excluyente de Varsovia.
Encorsetadas Fridas
una con hijos
deshilndose en el vientre,
otra enterrando nombres en el humo.

Frida te llamabas.
No hablaste ms polaco,
no alumbraste en shabat,
no fuiste libre en pesaj
ni perdonaste en kipur.

No perdonaste.

Te atraves una vara
de vscera a vscera como a ella,
la otra Frida.
Te fuiste con tu nombre
al humo de otros nombres.
Te fuiste de tu nombre.

Y yo Kahlo en tus huesos
la parte de mi sangre.

(De “Mujeres rotas”, 2013)

*

Entrevista realizada a travs del correo electrnico: ciudades de Crdoba y de Buenos Aires, distantes entre s unos 700 kilmetros, Sonia Rabinovich y Rolando Revagliatti, agosto 2015.

*
www.revagliatti.com.ar

Ver en línea : www.revagliatti.com.ar

Este artculo tiene del autor.

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