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NUBES DIUTURNAS

Composición poética comentada por Nuria Ruiz Tusquets

Valentín Justel Tejedor

España



Bajo un diáfano cielo amaranto,

ígneo e inmarcesible, se amaitinan

lejanas nubes blancas, que fascinan

por sus mullidas figuras de encanto.

-

Al palidecer la tarde, entretanto;

aún sus níveos reflejos satinan,

los jaldes campos que se difuminan,

entre el crepuscular y obscuro manto

-

del noctivago y negral anochecer,

y el dúlcido resplandor de atardecer;

más que ebúrneas nubes parecen lunas…

-

plenas, fúlgidas como el amanecer,

en un diuturno y constante embellecer

de los paisajes cielos y lagunas.

 

COMENTARIO DEL POEMA

En esta composición poética en la que domina el estilo nominal y contemplativo, se emplea la imagen de las nubes para acercarse a lo elemental, lo tangible, lo cotidiano, pero paradójicamente, también se emplea para referirse a lo intangible, lo celeste, lo etéreo, mediante una clara visión optimista y superadora del binomio diurno-nocturno, con las correspondientes connotaciones que ello comporta. Así, se bascula entre dos ejes principales, la luz y la oscuridad, utilizando un verdadero dicroísmo conceptual. Si bien es cierto que a través de una fuerte carga fonosimbolista, se pretende destacar el poder de la luz frente a la oscuridad, en suma; la ilusión frente a la desilusión, la esperanza frente a la desesperanza, la vida frente a la muerte, con expresiones que así lo corroboran: "diáfano", "blancas", "níveos", "satinan", "dúlcido resplandor", "lunas", "fúlgidas", "amanecer". Estas expresiones tienen una resuelta definición cromática: el color blanco, que es el color de la luz solar

no descompuesta en los colores de su espectro, lo que por extensión sirve para definir el color por excelencia de las nubes, protagonistas del poema. Asímismo, dentro de esa colorimetría de la composición, encontramos otros ejemplos que van más allá de la claridad del blanco, con ello el autor parece querer expresar un sentimiento vívido (vital, vivaz), que va más allá de la simple vivencia, contagiando a los versos sus propias ansias de vivir, pues verbigracia, en el primer verso de la composición poética, el autor se refiere al cielo como amaranto (carmesí, rojizo), pero en el verso siguiente continúa aumentando deliberadamente, la tonalidad hacia el espectro de los colores más cálidos, en este caso habla de ígneo (de fuego, encendido).En esta misma dinámica, cuando se expresa en el poema "al palidecer la tarde, aún…", el empleo de este último adverbio, ejemplifica la persistencia de la claridad, en definitiva de la luz, entrada la tarde.Se trata de una llama que el autor no quiere que se extinga y por ello la mantienen viva a lo largo del poema.En el verso siguiente el autor va más allá, pues al referirse a los campos, no habla de verdes o pardos campos, como quizá sería lo más común, sino que emplea un adjetivo que irradia por si solo color intenso: el jalde, en clara alusión a los campos paniegos, de su añorada Castilla.

Resulta pues, evidente el desequilibrio a favor de la luz, en contraposicion con la oscuridad, el cual, parece querer ser compensado parcialmente en el encabalgamiento, en el que de forma brusca y abrupta, con cierto desaire, se citan hasta cuatro adjetivos consecutivos que aluden a la oscuridad "crepuscular", "obscuro", "noctivago" y "negral".Aunque sólo dos de ellos simbolizan de forma explícita la oscuridad en sentido estricto: "obscuro" y "negral". Los otros dos adjetivos "crepuscular" y "noctívago", parecen emplearse más en un sentido eufemístico, que en un sentido real.De esta forma el autor parece querer manifestar su rechazo a todo lo oscuro, lo sombrío, lo fuliginoso, minimizando la utilización de términos que aludan de una forma directa a estos conceptos.

A pesar de ello, por si hubiera cualquier género de dudas, el autor plasma nuevamente en los siguientes versos de forma arrolladora, su inequivoca preferencia por la luz utilizando adjetivos tales como "dúlcido resplandor", "ebúrneas nubes", "parecen lunas", "plenas", "fúlgidas".

En último término, se utilizan expresiones vinculadas con las fuerzas elementales: paisajes, cielos, lagunas, enumeración que en el poema se interrumpe por razones de pura lógica métrica.

A través del neologismo "diuturna/o", el autor incide en la idea de lo permanente, lapso atemporal continuo y constante de la vida, en el que siempre van a estar presentes las nubes, cuya connotación no es otra, que una forma más de expresar su deseo de vivir.Sin embargo, también incurre en el neoplatonismo, en la idea elemental de la plenitud, al unir el día y la noche.

Este artículo tiene © del autor.

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