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EL SENTIDO DE NACIÓN QUE NO DEBEMOS PERDER

El nombre y el destino: Oscar Portela

Oscar Portela

Argentina



(Este país, nuestra patria tuvo su momento agonal en lo que respecta a la política. Fueron las trágicas décadas de las guerras civiles.
Pero esos hombres divididos por ideologías y convicciones diversas, supieron "traducir" cada cual a su modo la palabra patria)... Oscar Portela

EL SENTIDO DE NACIÓN QUE NO DEBEMOS PERDER
POR OSCAR PORTELA

A José Blanco Alborés

Este país, nuestra patria tuvo su momento agonal en lo que respecta a la política. Fueron las trágicas décadas de las guerras civiles.

Pero esos hombres divididos por ideologías y convicciones diversas, supieron "traducir" cada cual a su modo la palabra patria.

Y no fueron profesionales de ninguna política de Estado sino de un sueño grande, inmenso, intenso que se llamó Argentina ( argentum: plata del Río de la Plata según el poeta español Blanco Centenera).

A lo que debemos agregar que quienes lucharon primero por la libertad y luego por un Estado Representativo, Republicano y Federal , pero sobre todo soberano, fueron no economistas, no militares profesionales - con la excepción de San Martín o Paz- sino fundamentalmente intelectuales, poetas, novelistas, periodistas y pensadores.

¿Quien los recuerda hoy en su calidad de tales, lo que les dió la visión política del verdadero estadista?

¿ Quien en las aulas recuerda la obra del primer periodista puro y objetivo de una revolución en ciernes, es decir de Mariano Moreno, quien a Alberdi y su testimonial y genial "El crimen de la guerra", o sus "Las bases", piedra angular de nuestra constitución, quien la "Historia de una persecución", (porque supimos tener soñadores y precursores como Esteban Echeverría y su ,"El Matadero") y aquel presidente que dejara a las letras castellanas obras cumbres de la literatura como ese Sarmiento con su polémico "Facundo", sus "Recuerdos de Provincia" y tanta obra más.

¿Quien recuerda y enseña que un militar genial como José María Paz escribía en la cárcel esperando una muerte que no llegaba, los dos tomos de sus clásicas "Memorias" y aquel que sería luego presidente de la Nación, Bartolomé Mitre, traducía en sus momentos de descanso en el frente de batalla una incomparable traducción de "La divina Comedia " del Dante, y que ya entrado el siglo que pasó Hipólito Irigoyen leía seriamente al filosofo Krause y Alvear se deleitaba escuchando los juveniles poemas de Raúl González Tuñon o Perón estudiaba con ahínco a clásicos latinos como Tácito?

Hoy, cuando ya no podemos pronunciar sin un dejo de vergüenza la palabra "patria" , cuando los políticos se regodean remplazando a las caricaturas del show-business , cuando tenemos la seguridad de que la palabra estadista ha desaparecido de la escena, mientras el patrimonio que nos dejaron con su sangre y su ejemplo mártires como Manuel Belgrano se desvanece bajo el peso de la trivialidad y la destrucción de los paradigmas de nuestra nacionalidad, deberíamos volver nuestros ojos a esa gente, que más allá de sus diferencias, pudieron legarnos un Estado-Nación y una Constitución mil veces traicionada en aras de interés espurios y absolutamente entregados a la devastación de nuevas formas de colonización y transculturación, que hacen aparecer el verdadero sueño "bolivariano" de una América unida, como una utopía enterrada ya, en un pasado cada día más lejano, y extraño a nuestras almas.

Poco queda de aquellas grandezas, de lo heroico, de aquello que permitió creer que pronunciar la palabra América era permitir prevalecer una nueva etapa de la civilización, más justa, más libre, más pluralista , y sobre todo respetuosa de la soberanía de los otros.

Queda sí la lucha que los pueblos libran contra sus opresores externos e internos como única salida a las opacidades vergonzantes.

Esta era la esperanza de recuperar el sentido de la palabra patria en sentido nietzscheano.

Patria no es solo el lugar donde reposan nuestros ancestros sino el lugar donde nacerán los que vendrán.

Y una vez más recordar que a pesar de las dificultades con que se enfrentaron los líderes de la primera mitad del siglo XX fuimos la séptima potencia del mundo.

No dejemos de recordarlo ahora que más amenazados que nunca podemos caer en el caos o nuevamente en los extremos que paralizan a los pueblos.

Pues si nosotros no pronunciamos adecuadamente la palabra América, Argentina, Patria, puede que los valores que nos dejaron nuestros héroes se pierdan definitivamente en las inquietantes brumas del olvido.

P.-S.

(Pues si nosotros no pronunciamos adecuadamente la palabra América, Argentina, Patria, puede que los valores que nos dejaron nuestros héroes, se pierdan definitivamente en las inquietantes brumas del olvido).Oscar Portela

Ver en línea : www.corrientesaldia.com.ar

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