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A los herederos del cielo (“Ahondar más, ahondar más: sólo cuando seas lo suficientemente humilde, serás santo”).

Hoy he visto un pedazo de Dios arrojado a la vereda.

Sobre Obispo Gelabert, casi Urquiza; no tan lejos de Baterías “Parpal”. Bajo la sombra egregia de la cúpula agustino recoleta, proyectada como un ángel ciego desde calle Santiago del Estero hasta el lugar del hecho.

He visto también, en la penumbra de los muros contiguos a los míos, a dos figuras moviéndose con temor en derredor de aquel despojo oscuro.

Veintiuna horas de un domingo de otoño. Y ni siquiera las (vencidas) hojas del pequeño árbol que emerge solaz como un paraguas nocturno frente a la casa, pudieron contener el golpe.

Al lado del cuerpo yacente, un carrito de miserias detenido en el tiempo.

He visto a la enfermera vecina desesperarse ante la posibilidad de que el linyera hubiera muerto: la sangre le surcaba el rostro. El alcohol lo había estrellado abruptamente contra la pared y le había dejado allí, inmóvil, como muerto, abandonado...

Aún respira, le sentí decir. Ajá, asintió su esposo, curvado hacia el bulto inconsciente. Yo (que había avanzado unos tímidos pasos hacia el extraño desconocido) dije, sí: está vivo.

Puede ser peligroso, alertó ella. Sí, asintió su esposo. Está muy borracho, completé (por decir algo). Tengamos cuidado. Puede despertar y no sabemos cómo reaccionará, previno la enfermera. Qué macana, dijo su marido. ¿Qué hacemos entonces?, pregunté.

He visto a algunos coches y colectivos pasar de largo cortando en fracciones el silencio de esa noche alunada. Pero no he visto a otros vecinos por el lugar. Hora de la cena, claro. El oratorio de enfrente y sus laicas consagradas, duermen también su virginidad católica, apostólica y romana. La quietud del barrio es asombrosa.

He pedido a la enfermera y a su marido que, por favor, me dejaran solo con ese Cristo roto. Que se fueran tranquilos. Que yo me las arreglaría cuando... Sí, dijeron. Y desaparecieron rápido cruzando la calle y doblando la esquina noreste del Kiosko “El Bunker” en dirección al Restaurante “Tuyú”.

He vuelto ahora a entrar a la casa. Le he hecho el comentario a mi señora. Ella, repasador en mano, me ha aconsejado llamar al comando policial. He marcado el 101 y me han dicho que vienen para acá.

… Treinta minutos. El mendigo sigue como en estado de coma y la policía no ha venido. He insistido con ellos. Pero ellos no vendrán. Nunca vienen. Por eso he salido nuevamente a la puerta de calle y me he parado al lado del pobre hombre caído, casi despenado.

De pronto, se ha movido... ¡Hip!

Le he perdido un poco el miedo al verle la cara de muchacho.

La barba le ha inventado años, pero es muy joven. Veinticinco, he calculado. Y se mueve. Mueve la cabeza. El golpe contra el muro vecino le ha abierto un cauce sangriento que tiende a cesar. ¡Hip!

Le he visto girar los ojos, perdidos, enturbiados quizás por un doble efecto: el del dolor y de la obnubilación. El alcohol le ha asestado un duro traspié. Le ha trenzado unas huellas patinosas tras el derrumbe contra la pared. ¡Hip!

¿Qué hacer?

Le he extendido mi mano y la ha rechazado en tanto balbucea…

Balbucea: puedo solo, verá, puedo solo. ¡Hip! Y lo he dejado levantarse como puede. Ha logrado, al fin, ponerse de pié trastabillando una y otra vez, hasta alcanzar un precario equilibrio. En sus espaldas, cuelga una verde mochila, donde –con seguridad- guarda cosas de íntima necesidad.

He notado su mirada comprensiva, pero no habla. Ha extraído un pañuelo del mugroso pantalón negro con el que seca la sangre de su rostro atormentado. Se golpeó feo, usted, digo. Sí, responde. ¡Hip! Ahora, ya está. Me voy. ¿Pero cómo va a hacer para irse?; puedo llamar al COBEM. No, no, al COBEM, no, ruega. No los moleste, puedo solo, verá, puedo solo. ¡Hip! Y tambalea torpemente. Apoyo su brazo trémulo sobre el carro de miserias y me dice otra vez: ahora me voy. Me voy para casa. ¿Pero adónde? ¿Dónde queda?, pregunto. Barrio Santa Rosa de Lima, contesta. Me voy, che... ¡Hip!

Le he suplicado que espere un poco más, hasta aclarar la nebulosa galaxia que gira en su cabeza. Le explico que es peligroso en su estado andar por ahí, que mejor llamo al COBEM. Al COBEM no, se enoja. Puedo solo; verá, puedo solo, che. ¡Hip! Ha vuelto a tomar su pañuelo y se restriega con cuidado las sienes heridas. Es una piltrafa, el pibe. La camisa –alguna vez blanca- se ennegrece por la noche y la mugre que la tiñe…

He visto a mi señora entonces asomar a la puerta. Como a dos pasos de la escena. La observo preocupada y luego, entrar de súbito a la casa. ¿Qué pasó?, me escucho preguntar. Me caí, parece, dice el muchacho. ¡Hip! Y aclara: Yo venía bien con el carrito y me caí, parece. ¡Hip! Hoy tomé alcohol; y me hace mal, aunque me gusta muicho. Antes no me gustaba. No me gustaba nada. ¡Hip! Ahora me ayuda. Me olvido de todo. No sufro. Estoy cansado de sufrir, ¿sabe? Me olvido de todo. Pero hoy no pude olvidarme de todo. ¡Hip!: hoy recordé lo del viejo monasterio y la huida hacia el monte. Tenía como 23 y me gustaba la oración; orar por las almas en pena. Porque el Maestro era mi amigo; mi verdadero amigo. Como mi sombra, ¿vió? Yo les hablaba de Él y ellos me buscaban. A toda hora, me buscaban. Pero me aturdían, che. De todos lados, venían. ¡Hip! Y me lastimaban mucho con sus sufrimientos, más que el alcohol; pero sin querer, ¿sabe?, y yo sentía que no podía ayudarlos tanto como querían… Un día le dije que no aguantaba más, que lo dejaba en sus manos. ¡Hip! Que yo me iba arriba, sobre una columna de rocas que me había construido para estar en penitencia, por ellos y por mí; porque era un flojo para sufrir y verlos sufrir así. Y en la columna estaba bien, de pie o de rodillas, de noche o de día, con frío o calor; y Él aceptó: me dijo que me quedara tranquilo. Que Él se haría cargo. Y me quedé arriba. ¿vió?. ¡Hip! Arriba podía orar y predicar tranquilo. Él me acostumbró a dormir poco y a comer una vez por semana, y muchas personas se amigaron con Él, a causa de su Palabra en mí: y yo estaba feliz. En aquel momento, yo era feliz. ¡Hip!... Cerca de los 70 vino a buscarme: yo estaba dormido, como hace un rato, como muerto, arriba, en la columna donde dormía también el silencio (mi verdadera sombra): sí, porque en aquellos tiempos -¡Hip!- no había tanto ruido ni de autos ni de ómnibus como ahora...

… Y he sentido reavivar el estupor de un grito ahogado ante aquel alegato irrefrenable: ¡Dios!, exclamo: ¿San Simeón estilita? Pero... ¿Cómo es posible...? ¡Año 450 d.c.! Eso fue en... Sisan, Cilicia, cerca de Tarso, donde nació Saulo, san Pablo. Y he gritado al barrio, también yo ahora turbado y confundido: ¿qué pasa acá?. Y le exijo revelarse: ¿Quién sos, pibe?, digo, realmente; y le sacudo como a un joven pastor de ovejas, a quien la Palabra del Evangelio de san Mateo en su capítulo 5, introdujo de joven -con 15 años apenas- a la vida monacal en busca de santidad. Pero no se altera y vuelve a insistir: ahora, tengo que volver a casa. Mi casa. Volver a casa ¡Hip! Sí, me voy, insiste. No puede retenerme. Nadie puede hacerlo. Anonadado, sólo atino tontamente a preguntarle: ¿Y…, juntaste algo…? Sí, responde manso y humilde de corazón: cartón, botellas, un pedazo de carne, pan, galletas, un velador roto (yo lo arreglo, yo sé arreglar cosas): son para mi mami. ¡Hip!, y se estremece quien supo de memoria los 150 salmos de la Biblia y de rezarlos a 21 por día; aquel que inventara el “cilicio” o cuerda espinosa para ceñir la cintura y hacer penitencia, y que, en su extrema capacidad de mortificación, se alejó del monasterio que lo había acogido y se fue a vivir primero dentro de una seca cisterna, abandonada, dando comienzo a una experiencia que sostendría durante su larga vida: pasar, como su Maestro, 40 días y noches en el desierto imperial de cuaresma sin comer ni beber…

… Porque yo no soy como mi hermano, el Caín, sentencia. El roba. Yo no robo. Junto cosas para mi mami. ¡Hip! Toco timbre, tic, y espero. Toco timbre, tic, y espero. Pero no robo: digo, señora, ¿tendría un poco de carne para comer, o lo que quiera darme...; y espero. Yo no entro a ninguna casa. ¡Hip! Toco timbre, tic, y espero. Pero mi hermano roba. Yo no. Esto es para mi mami. Porque yo al “otro” lo odio, es vivo… Y el Maestro me reta: dice que así no sirve, Simeón, el Abel. Que si tengo odio no sirve. Pero qué quiere. Si llego -y llora como un niño- y el “otro” se agarra todo. Y yo lo junto para mi mami. ¡Hip! Pero él se aprovecha, le pega y se agarra todo. A mi no me pega. A la mami, le pega. Un día lo mato. Lo mato, ¡le juro!... ¡Hip! Pero el Maestro se enoja conmigo. Y me asusta también cuando se enoja, ¿sabe?. Pero es que me duele lo que el “otro” hace con mi mami... ¡Hip! Y vuelve a limpiarse lágrimas y sangre con el pañuelo, quien, refugiado luego de la cisterna en una absurda cueva, hubo de encadenarse a una roca solitaria para evitar la tentación de volver a la ciudad; aquel, en fin, que consultado desde todos los países vecinos, para no distraer su vida de continua oración y penitencia, construyó una columna, de 3, 7, y 17 metros de altura, sucesivamente, donde pasó como el Emmanuel sus últimos 36 o 37 años de vida, al sol, al agua y al viento, predicando, corrigiendo, suplicando, mediando y convirtiendo a las gentes que acudían en su ayuda...

Entretanto, mi señora, que ha regresado a colaborar conmigo, le ha dado un poco de naranja fresca y algunos alimentos. Gracias, le dice. Yo no robo. Toco timbre, tic, y espero. Me voy, remarca. ¡Hip! E intenta, con tozudez, maniobrar el penoso carrito, entorpecido por la verde mochila aferrada a sus espaldas. Hermano, le digo, con cuidado, si te vas, andá por el borde de la calle, no subás a la vereda, siempre por la derecha y para allá; allá está la cancha del Club Unión, ¿entendés? ¿Sí? ¿Seguro? ¿Por qué no me dejas llamar al COBEM?; son muy gauchos. Te arriman hasta el barrio. Yo no te veo muy bien que digamos todavía. No, no, yo me voy con la mami... Y hoy el “otro” no le quita nada... No le quita nada... Ya va a ver... No le quita -¡Hip!- nada... ¡Hip! Y se va. Se va y no puedo creer haber sido su testigo…

Entonces, dejo mis dudas de lado. Sabedor de que un párrafo equívoco bien podría alimentar de mitos la historia de su heroica vida escrita por Teodoreto, Obispo de Ciro, dejo mi orgullo de lado y me juro permitir a Dios seguir escribiendo derecho con líneas torcidas... Por eso, antes de que su maltrecha figura me muestre su encorvada espalda, recuerdo que, desde la fecha de su muerte, 5 de enero de 459, un gran monasterio para monjes recoletos emerge aún hoy donde fuera su columna de virtud y santidad... Y las descubro.

Entonces las descubro. Advierto asombrado las tres pesadas bolsas que cuelgan de la parte anterior de su mochila mendicante y cóncavas vértebras; de seguro ocultas bajo su cuerpo cuando yacía volcado en el suelo como su carro de miserias. No eran muy grandes las bolsas; pero estaban henchidas. He debido estar alucinado para leer en ellas las inscripciones tristeza, soberbia y avaricia. También he debido haber exagerado al reconocer en este hombre a un santo redivivo de la antigüedad, que, a la par de cosechar galletas y pedazos de pan o frutas, recogía del alma de cada hombre que extendía su mano desprendida hacia él, un pedazo de aquellas tres oscuridades que apagaban en el corazón humano las luces de la alegría, la humildad y la generosidad...

Sí, creo que esta noche he sufrido una visión extraña: la de comprender, en ese Cristo roto, cuan mendigos de Dios somos todos en todos. Por eso rezaré un Padrenuestro y le ofreceré esta lágrima que me lastima el orgullo de tenerlo… casi todo.-

Santa Fe (Argentina), 12-01-02. Texto ajustado: 26-06-07.-

Publicado en la “Gaceta Literaria de Santa Fe”. Año XX - Nº 114. Marzo 2002.

Publicado en Suplemento Cultural “La Palabra” - Diario “La Opinión” (Rafaela), 10-08-02.

Integra el Libro “VISIONES EXTRAÑAS– Doctor de Mundos II” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica). Inédito. La Botica del Autor. Santa Fe (Argentina), 2004-2008.

Integra el Libro “EL EMPERADOR HA MUERTO y Otros Relatos” (Crónicas de Realismo Mágico). La Botica del Autor. Santa Fe (Argentina), 2005/2008.

P.-S.

BREVIARIO CURRICULAR DEL AUTOR

ADRIAN N. ESCUDERO - Datos personales: Domicilio particular: Obispo Gelabert 3073 – (3000) Santa Fe (Argentina) – L.E.. Nº 8.467.257 - Te.: (0342) 455-4811 – Contador Público Nacional (1975-FCA/FCE-UNL) y Magíster en Dirección de Empresas (CT-1998 – UCSF/UCC). Miembro de la Asociación Santafesina de Escritores (ASDE – 1978); Sociedad Argentina de Escritores (SADE-Santa Fe, 2004); Asociación Cultural “El Puente” (Santa Fe, 2004); Instituto de Cultura Hispánica de Santa Fe (Argentina) (2006) y RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL (REMES) (España) (2007).-
E.mails: adrianesc@fibertel.com.ar; adrianesc@hotmail.com y adries.escudero@gmail.com

Libros de cuentos editados: “LOS ULTIMOS DIAS” (Colección Ficción Conjetural y Metafísica) (Edic. Colmegna S.A. - Santa Fe-Argentina, 1977); “BREVE SINFONIA Y OTROS CUENTOS” (Colección de Realismo Mágico) (Edic. Colmegna S.A. - Santa Fe, Argentina, 1990) y “DOCTOR DE MUNDOS I – EL SILLON DE LOS SUEÑOS” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica) (Edic. Vinciguerra S.R.L. - Buenos Aires, Argentina, 2000).

Libros de cuentos inéditos concluidos: “NOSTALGIAS DEL FUTURO” – Antología Fantástica (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica (La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2005/2006); “DESDE EL UMBRAL – Terrores Cotidianos y de los otros” (Colección de Horror Nº 1). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2006/2007; EL REINO DE LOS SUEÑOS (Crónicas de Relatos y Poemas Prestados – Libro Homenaje). Colección de Crónicas Oníricas). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2005/2008 y “DOCTOR DE MUNDOS II – VISIONES EXTRAÑAS” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica (Inédito. La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2003/2008); “MUNDOS PARALELOS y Otros Cuentos” (Colección de Realismo Mágico). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2004/2008; y “EL EMPERADOR HA MUERTO y Otros Relatos” (Colección de Realismo Mágico). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2005/2008).-

Libros de cuentos inéditos en desarrollo: “Doctor de Mundos III” – LOS ESPACIALES (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica. La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2005/2008); “APOCALIPSIS BANG y Otros Cuentos para un Semáforo” (Colección de Microrrelatos). La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina, 2006-2008); “ATILA y Otros Cuentos de Abecedario” (Colección de Realismo Histórico). La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina, 2007-2008); y “PUNCIONES MENTALES– Terrores Cotidianos y de los otros” (Colección de Horror Nº 2). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2008: todo sobre relatos con copyrigts en magazins locales, nacionales e internacionales y/o inscriptos en la Dirección Nacional del Derecho de Autor (Ministerio de Justicia y Culto de la Nación).

Otras referencias literarias:

Galardonado en múltiples certámenes locales, regionales, nacionales e internacionales (cfr.: referencias literarias libros citados), es autor de prólogos y presentaciones de libros, así como de artículos de reflexión cultural. Su obra integra numerosos volúmenes y suplementos literarios de Diarios y Revistas Culturales Gráficas: Diarios “El Litoral” y “La Provincia”, de Santa Fe, y “La Opinión”, de Rafaela (Provincia de Santa Fe) y “El Litoral”, de Corrientes; Revistas TIERRAS PLANAS de Ceres (Provincia de Santa Fe); BANCO CLUB, ROTARY CLUB SANTA FE, PLEAMAR, GACETA LITERARIA, VOCES y TRAZAS (UNIVERSIDAD CATOLICA DE SANTA FE), de Santa Fe (Argentina); MILENIUM y NUEVOMUNDO (Ia. y IIa. Etapa), de Buenos Aires (Argentina); ACALAN (UNIVERSIDAD DEL CARMEN - Estado de Campeche (México), y DECIRES (Cosquín-Córdoba-Argentina).-

Usuario-Colaborador de los Magazins Virtuales: SUPLEMENTO “LA PALABRA” (Edición on line del Diario “La Opinión” de Rafaela (Provincia de Santa Fe, Argentina); MUNDO CULTURAL HISPANO (Alicante, España); AMIGOS DE LAS ARTES (Buenos Aires – Argentina); GRUPO ASBA (Concursos y Encuentros Literarios) – (Bahía Blanca – Argentina); ÑUSLETER (Buenos Aires - Argentina), ARGENTINA UNIVERSAL (MAGAZIN ON – LINE 2002) – (Washington DC, USA), AVE VIAJERA (GRUTA VIRTUAL LATINOAMERICANA) – (Bogotá – Colombia), FANTASYMUNDO.COM (Madrid - España), GACETA LITERARIA VIRTUAL (Santa Fe - Argentina), ISLA NEGRA. ZOOMBLOG. COM – Casa de Poesía y Literatura (Italia), ALMIAR/MARGEN CERO – Revista bimestral de Cultura (Madrid - España), CHILANGOS PATÉTICOS Y OTROS EXILIOS (Guadalajara - México), REVISTA PAPIROLAS DE LITERATURA EN LA WEB (Buenos Aires - (Argentina), REVISTA LITERARIA “REDES DE PAPEL” (Buenos Aires – Argentina), REVISTA DIGITAL ANTORCHA CULTURAL (Recreando la Cultura Hispanoamericana – Comunidad de la Antorcha) – (Mendoza - Argentina), MAGAZIN CULTURAL “ARTECOMUNICARTE.COM” (Artecomunicarte A.C. – D.F. México), LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO – Blog Literario de José Luis Muñoz (Madrid - España), ELOGIO DE LA BREVEDAD – BLOG LITERARIO – Responsable: Tinta Buenos Aires (Argentina). Enlace “La Luna Que”, EL MARGEN – REVISTA LITERARIA TRIMESTRAL DE PUBLICACION ELECTRÓNICA – (Mar del Plata, Argentina) y BLOG “DE LETRA EN LETRA” – POESÍAS DE NORIS ROBERTS (Caracas – Venezuela).-

Fue también Usuario-Colaborador de los Magazins virtuales: LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS (Movimiento del Encuentro) – Ceres (Provincia de Santa Fe, Argentina), desde Julio 2004 hasta su cese oficial en Julio 2006; y de LALUPE.COM – LITERATURAS VANGUARDISTAS (Círculo Internacional de Literatura Vanguardista y Postmoderna) (México – 1ª. Etapa: Desde Setiembre 2005 hasta Julio 2006); 2ª. Etapa: Desde Agosto 2006 hasta Mayo 2007).-

Jurado de concursos literarios, su labor creativa se destaca biográficamente en la NUEVA ENCICLOPEDIA DE LA PROVINCIA DE SANTA FE (Tomo I. Ed. Sudamérica. Sta. Fe, 1992), así como en el BREVE DICCIONARIO DE AUTORES ARGENTINOS (Ed. Atril. Bs. As., 1999); y en las Selecciones Biográficas NARRADORES SANTAFESINOS (Ed. Tauro. Sta. Fe, 1994) y UN SIGLO DE LITERATURA SANTAFESINA (Ed. Culturales Santafesinas, 1999); también, en la COLECCIÓN DIARIO “EL LITORAL” (Santa Fe): “Los que hicieron Santa Fe”, cap. 34 – La Creación Literaria (2005).

Su producción literaria participa asimismo de Antologías como NUEVA NARRATIVA – AUTORES ARGENTINOS (Ed. Pegaso – Rosario, Provincia de Santa Fe, 1987), MESA DE CUENTISTAS SANTAFESINOS (ASDE y Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe, Santa Fe 1996), y CUENTISTAS ARGENTINOS DE FIN DE SIGLO (Tomo III – Editorial Vinciguerra S.R.L., Buenos Aires 1999); COLECCIÓN DE LA ABADÍA – VOLUMEN 10 (ASOCIACIÓN CULTURAL “TEATRO DE LA ABADÍA”) – Ediciones Ciudad Gótica Rosario (Santa Fe, Argentina), Marzo 2006; COLECCIÓN 30º ANIVERSARIO SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES (SADE)-Filial Santa Fe (Argentina), Edición 2007 ; y ANTOLOGÍA “DOSCIENTAS VENTANAS AL MUNDO” (Fotos, cuentos y relatos) (Madrid – España): LIBRO XIº CERTAMEN “TODOS SOMOS DIFERENTES” – AÑO 2006 – Prólogo de Carlos García Álvarez, Presidente de la Fundación de Derechos Civiles (En Vega del Ciego, Lena, Asturias, a 7 de junio de 2006) - Edición 2008.-

OCTUBRE 2008.-

Este artículo tiene © del autor.

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