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Una jornada retamera

Antonio Martinez Jurado

España



 

Mis vacaciones empiezan y terminan en Retamar, lugar soñado desde hace muchísimos años. Es un lugar rodeado de viviendas adosadas con enormes jardines que continuamente tienes que acondicionar y arreglar. El lugar de trabajo es desde la puerta de entrada hasta el cuarto de baño.

Días y días con la escoba y manguera en la mano limpiando, fregando, haciendo deberes culinarios. Una casa para entretenerse los dos meses de verano y mas, por ser una vivienda que tiene muchos años, con necesidad de pintura y arreglos de todo tipo fontanería, electricidad, carpintería…

Salgo a la calle el día que puedo, porque a veces el viento y el calor me mete dentro de la caja tonta de la televisión, alli paso las horas viendo películas repetidas y programas del corazón que al final terminas durmiendo. Menos mal que el aire acondicionado y ventiladores calman este calor estival.

De los que me rodean ni hablar, porque muchos problemas encuentro, por días que pasen, se acrecentan, algunos con novedades buenas o malas tengo que aguantar. Como jóvenes que son nunca quieren vivir en este lugar, desean siempre divertirse en la ciudad, lugar donde se encuentran también los mayores que mas o menos a diario tenemos que hacer la oportuna visita de control y ayuda de cuanto necesitan. Calculando los kilómetros realizados estimo que se podría hacer una gran gira alrededor de muchas provincias.

Con mi mujer, todos los días me dice:

-Además de trabajar en casa debemos caminar y comer menos.

Escobas y fregonas en mano, ella la mañana comienza, yo tostadas y mantequilla, es la jornada matutina. Luego que toca, pues "limpiar, barrer y fregar "ella dice, y yo "a Almería tengo que  ir comprar", ella me contesta:

-A la playa a caminar ¿acaso no quieres ni pensar?

Pues acabamos en Almería, para volver deprisa y corriendo con pescado sano para poco cocinar, al final la asadora tengo que limpiar.

Por lo menos dos o tres días a la semana salimos, hacemos unas grandes caminatas por la playa superiores a las tres horas, que terminas derrotado al principio pero al final del verano me acuerdo bastante de aquellos días que dejé de caminar por la playa desde Retamar al Cabo de Gata o proximidades.

La tarde llega, cada uno su lugar de la casa uno en el sofá, otros en la cama, pero el café y el helado no tiene que faltar. Algunos ronquidos se oyen en la tranquila tarde juliana retamera.

La tarde noche al fin.

-¿Qué hacemos cenar o caminar?

Pues lo mejor será cenar, para caminar otro día vendrá, esperaremos el programa de noche que el día siguiente llegará y asi hasta el final.

 

 

Este artículo tiene © del autor.

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