Portada del sitio > LITERATURA > Cuentos > CUATRO CHAPAS
{id_article} Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

CUATRO CHAPAS

Adrián N. Escudero

Argentina



A Diego Oxley, Maestro santafesino del cuento costumbrista, y a Darío Santillán, mártir de la verdad; ambos, in memoriam...

Lluvia.

Una fuerte ráfaga de viento trepidó sobre los árboles y ayudó a la lluvia a cabalgar, enhiesta, por una ciudad escondida en el miedo tras una fortaleza de muros y techumbres (desde impávidos ventanales, rostros difusos resbalaron y cayeron como sombras de seres sin sombras).

Las gotas, dispersas al principio, se aliaron en pocos segundos, y, apretujándose unas con otras, montaron sobre el viento gris que, al final del otoño, trae sueños, melancolías y recuerdos tan oscuros como aquéllas de aciagos presagios.

Y sacudieron el aire.

Lo agitaron y envolvieron, como juramentadas, en un cimbreante hechizo potteriano que conquistó cada molécula de su oxígeno, hasta devorarlo todo y explotarlo, en un instante, como una vandálica sinfonía que obnubiló el ambiente y lo cubrió de brumas a la hora del crepúsculo.

“Usted es importante, amigo”, dijo el Referente del distrito. “Y, para que lo sepa, en mérito a su constancia, le vamos a regalar unas chapitas nuevas para reforzarle el techo al refugio. Ya los "cumpas" de la Básica nos han advertido que la viene pasando brava con cada tormenta que se le viene de arriba... Y eso es feo, che”.

“¡Maldita lluvia!", pensó Ramón Castillo. Y tosió como para ahogar a ese trueno brutal, que estremeció la tierra viniendo desde la aurora y electrizando el cielo hasta el tenebroso escondite del sol...

“¡Maldita sea”, y se hundió en la cama desnuda y quejosa como él, mezclándole su amargo aliento (de vino malo) y sucio (de la miseria de las sobras que, desde el noreste nacional, lo perseguía, ultrajándole más su condenada indignidad...).

“Así que...”, recordó El Referente, “... no se olvide de cumplir como corresponde, ni se me ponga alegre antes de tiempo. Si se duerme, después de las seis de la tarde se termina la cosa; y, las chapas, bueno... Además, espero que los cien de la villa no fallen. ¿Comprendido, "amigo"? Nos vemos, ¿eh? Ah, ¡y que viva el Doctor, carajo!”, le instó luego a gritar en tono encendido y adulador. “Sí..., que viva, caracho”, fue su respuesta desganada y levitada -por el aire húmedo- hasta el agujero sin fondo donde las temidas gotas se reclutaban y amalgamaban, cual sólida argamasa, para transformarse luego en látigos violentos que, como guirnaldas de viento y agua, azotaban la enclenque estructura de su rancho en Barrio Acería.

Que no tuvieron piedad como tampoco la habían tenido antes. Era la seguridad de poder hacerlo. De hecho, lo habían comprobado otras veces... Habían comprobado que, su ahuecado abismo, pequeño pero efectivo (diminuto como un sol ausente), podía conseguir todo aquello a lo que una gotera, precaria pero astuta, puede aspirar: la protesta, el desaliento y el irascible gesto del habitante humano que ve asomar su babosa arquitectura, tomar cuerpo y deslizarse, lentamente, en sutil compostura, hasta estallar a los pies cual impertinente intruso (cuajada de burlona sonrisa aristocrática). Y, detrás de ella, todas las demás; como un cortejo monocorde e infame vuelto música de palanganas y cacerolas ante la troyana impotencia de su majestad, su excelencia, don Ramón Castillo de Prados y Puertas, actual Ramón de Cuevas y Caños...

“¡Maldita lluvia, malditas chapas, maldito rancho!!!”, fue su queja airada y repetida con la lógica furia de un ego arrebatado, mientras peleaba por clausurar oídos y aliviar la mente afiebrada, torpemente, por el alcohol barato y el humo de mil cigarros retorcidos...

Se sentía mal. Verdaderamente mal.

“Pobre, pero honrado”, había sido siempre su lema desde que escapara del Chaco, hacia el Litoral Argentino, en busca de mejores horizontes. Porque también siempre lo había intentado: discutir con sus hermanos del quebracho por lo que creía justo, más allá de la miseria, o, si se quiere, provinciana humildad templada por el estómago vacío, los huesos solitarios y transidos, y los músculos trizados por el bolsaje del puerto de Reconquista y la zafra verense algodonera... Cosas heredadas de su padre y un Viejo Coronel ”Generalizado” por el pertinaz apostolado de sus compañeros de lucha... Hace mucho, mucho de esto, ¿no? En la sepia década del ’40... Pero nunca había pedido nada a cambio de la prédica y el esfuerzo solidario. Sólo trabajo, alguna oportunidad de escaparle a la vinchuca, cerrado por el orgullo manso e irreverente de los que quieren crecer con responsabilidad y libertad de conciencia.

Hasta que reventó. Y la oleada mugrosa lo trajo para la Ciudad del (Puente) Colgante, porque le decían “cordial”...

Es que lo que vivía ahora era distinto. ¡La pucha! Muertos los veinte, estos treinta y pico que parecían sesenta años lo venían traicionando. Resignar su ley y pasar factura, Así era la cosa por estos tiempos y estos lares (aunque miró para atrás, e intuyó que siempre había sido así). Cosa de tonto replanteársela. O de bruto sentimental. Si todo el mundo lo hace... ¿O nó?

Entonces, el suceso con el que acababa de comprometerse, le volvió agitar la conciencia... Sí, como el techo de su espanto villero, había sido finalmente agrietada por la malicia del poder que no repara en medios para hacerse dominio y demonio. Aunque intentara disimularlo pensando que, allá, en la distancia de su historia personal, otras gotas de recuerdos duros ya la habían resentido y perforado, anudándole el alma; y que, desde la hondura sencilla de su propia lástima, comenzaran a asomar, pícaramente (y al modo de esa lluvia traviesa que tanto le atormentara), por el dintel sin luz de unos ojos perdidos y vidriosos...

“Ta bien, Doctor Funes. Yo me encargo. Ramón no falla. Ramón consigue los cien para que voten; de cualquier forma: sobrios, chupados o del cogote. Pero que vengan las chapas, Doctor. Que vengan las chapas...”.

ADRIÁN N. ESCUDERO - Santa Fe (Argentina), 05-01-98 . Texto ajustado: 07-09-02 y 19-11-08.-

Publicado el 07-06-03 en el Suplemento Cultural “La Palabra” - Diario “La Opinión” (Rafaela), 07-06-03; y el 10-06-03, en su edición on line (www.laopinonrafaela.com.ar).

Integra el libro “DOCTOR DE MUNDOS II – Visiones Extrañas” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica). La Botica del Autor. Santa Fe (Argentina), 2004/2008.

Integra el Libro “EL EMPERADOR HA MUERTO y Otros Cuentos” (Colección de Realismo Mágico). Inédito. La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina), 2005-2008.-

P.-S.

ADRIAN N. ESCUDERO – Santa Fe (Argentina). Breviario curricular: Autor de los libros de cuentos editados: “LOS ULTIMOS DIAS” (Colección Ficción Conjetural y Metafísica) (Edic. Colmegna S.A. - Santa Fe-Argentina, 1977); “BREVE SINFONIA Y OTROS CUENTOS” (Colección de Realismo Mágico) (Edic. Colmegna S.A. - Santa Fe, Argentina, 1990) y “DOCTOR DE MUNDOS I – EL SILLON DE LOS SUEÑOS” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica) (Edic. Vinciguerra S.R.L. - Buenos Aires, Argentina, 2000); así como, entre otros, de los libros de cuentos inéditos concluidos: “NOSTALGIAS DEL FUTURO” – Antología Fantástica (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica (La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2005); “DESDE EL UMBRAL – Terrores Cotidianos y de los otros” (Colección de Horror). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2006/2007; EL REINO DE LOS SUEÑOS (Crónicas de Relatos y Poemas Prestados – Libro Homenaje). Colección de Crónicas Oníricas). La Botica del Autor – Santa Fe (Argentina), 2005/2008 y “DOCTOR DE MUNDOS II – VISIONES EXTRAÑAS” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica (Inédito. La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2003/2008); “MUNDOS PARALELOS y Otros Cuentos” (Colección de Realismo Mágico). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2004/2008; “EL EMPERADOR HA MUERTO y Otros Relatos” (Colección de Realismo Mágico). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2005/2008); y de los libros de cuentos en desarrollo: “Doctor de Mundos III” – LOS ESPACIALES (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica. La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2005/2008); “APOCALIPSIS BANG y Otros Cuentos para un Semáforo” (Colección de Microrrelatos). La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina 2006-2008); “ATILA y Otros Cuentos de Abecedario” (Colección de Realismo Histórico). La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina, 2007-2008); “PUNCIONES MENTALES – Terrores Cotidianos y de los otros” (Colección de Horror – Nº 2). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2008: todo sobre relatos con copyrigts en magazins locales, nacionales e internacionales y/o inscriptos en la Dirección Nacional del Derecho de Autor (Ministerio de Justicia y Culto de la Nación).

Datos personales: Domicilio particular: Obispo Gelabert 3073 – (3000) Santa Fe (Argentina) – L.E.. Nº 8.467.257 - Te.: (0342) 455-4811 – Contador Público Nacional (1975-FCA/FCE-UNL) y Magíster en Dirección de Empresas (CT-1998 – UCSF/UCC). Miembro de la Asociación Santafesina de Escritores (ASDE – 1978); Sociedad Argentina de Escritores (SADE-Santa Fe, 2004); Asociación Cultural “El Puente” (Santa Fe, 2004); Instituto de Cultura Hispánica de Santa Fe (Argentina) (2006) y RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL (REMES) (España) (2007).-

Blog Personal: Narr-Arte (en desarrollo)

E.mails:
adrianesc@fibertel.com.ar
adrianesc@hotmail.com}

NOVIEMBRE 2008.-

Este artículo tiene © del autor.

301

Comentar este artículo

   © 2003- 2017 Mundo Cultural Hispano

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 25

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3435127 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 543 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0