Portada del sitio > LITERATURA > Cuentos > CUENTOS DE PANONIA
Grabar en formato PDF Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

CUENTOS DE PANONIA

FRAGMENTO

Valentín Justel Tejedor

ESPAÑA



CUENTOS DE PANONIA

Aquella pálida mañana de tímidas clareas neblinosas, difuminaba la elegante apariencia de la ciudad de Zagreb. Los viejos tranvías azules circulaban por bruñidos raíles, los cuales, refulgían con severa intensidad, a la menor reflexión de los rayos solares. Las esplendentes carriladas trazaban sinuosos itinerarios, que recorrían desde los centenarios empedrados de los barrios más antiguos, hasta las bituminosas y flamantes avenidas, de los sectores más modernos de la capital.

En uno de estos centricos bulevares, ornamentado con pétreas estatuas y ácueas fuentes vivía el pequeño Miroslav. Desde su ventana, alcanzaba a vislumbrar las friáticas fachadas de las edificaciones neoclásicas contiguas, que contagiaban su grísea monocromía a unos cielos nebulosos y ahítos de melancolía.Frente a esta monotonía de líneas rectas y paramentos cenicientos, destacaba en uno de los ángulos de la anchurosa avenida, la exhuberancia y frondosidad del Jardín Botánico, del que Miroslav apenas columbraba un templete orbicular y las glaucas cespederas, que le circuían.

El padre de Miroslav, le llevaba allí todos los domingos, porque el pequeño le decía, que el sol siempre brillaba en el parterre. Ello era debido a que desde la ventana de su habitación, constantemente veía un potente destello de fulgor dorado, que era provocado por el reflejo de la tenue luz solar, sobre un recipiente de cení, el cual estaba situado en el centro de la pérgola, exornando con unas bellas flores rojas, ese precioso lugar del jardín.

A Miroslav lo que más le divertía cada vez que acudía allí, era cruzar una y mil veces el puente de madera japonés, y embelesarse, mientras veía pasar las nubes reflejadas sobre el encalmado estanque de verdinos y vistosos nenúfares; corretear por los caminos del vivero, entre robles milenarios y recortados setos; o jugar a esquivar el viento tras los arbustos de lanceoladas hojas.

Dentro de aquel maravilloso recinto ni los paisajes, ni la luz se disfrazaban, resultando paradójico, que las lóbregas y fuliginosas sombras no existieran en aquel mágico y sorprendente lugar (…)

Este artículo tiene © del autor.

204

Comentar este artículo

   © 2003- 2015 MUNDO CULTURAL HISPANO

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 7

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3289143 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 785 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0