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Poemas inéditos de Carmen Castejón Cabeceira

Carmen Castejón Cabeceira

España



no podemos aceptar que el amor
pueda alguna vez ser derrotado
(R. TAGORE)

 

“EL SUEÑO DE TAGORE”


Desde el cerco de tu sueño,
todavía no debes renunciar
aunque se oponga el otoño.


Si el óxido enmohece la esperanza
y la raíz que puja,
es más fuerte la luz
que el témpano de hielo
del exterminio.


Si una mano invisible
tentara con la suerte
de las Fetales estrellas,
que por la hierba reptan desde abril,
nos queda remontar todos los ríos.


Cuando más adelante,
tu silencio madrugue
y se anticipe a mi beso:
habrá una primavera.


Desde la misma tierra bastaría una flor
sometida a la página
de un libro de Bukowsky,
para reconocer
la caricia más íntima del agua.
Los secretos lascivos
que también contribuyen al amor.


Sin tí no tengo nada.
Ni siquiera ese pétalo que duerme.
No podré alcanzar los cursos
más altos si te rindes
y mi rabo de nube
se romperá en tu esquela.


Sin tí no tengo nada.
Quimeras abolidas,
razones de jardines en clausura,
mogollones de "kleenex".


¿Qué voy a hacer ahora,
si el óxido enmohece la esperanza?.
Es más fuerte la luz,
más constante el querer
que el odio emancipado.


Se reduce a papel la primavera,
pero llega el poema que me ayuda
a derretir la cera de cuartilla.


No, sin tí no tengo nada.
Pero no dejaré
que te anegue la niebla.


Recurriré al "Bizarro" de Lisboa,
y al fado de Coimbra
que canta con la piedra bajo el musgo.


Recogeré las conchas de Carril
para reconstruir tu pecho herido,
el que quiere rendirse
de cada risa tuya
de cada beso tuyo,
y de cada más allá
que te compete.


Quiero decirte que estoy,
y que no me perdí.
Con toda mi resistencia
me devuelvo a tu amor,
al último reducto
sin mentiras extrañas,
en donde no molesto cuando escribo
que no ha de ser posible tu derrota.











ACERCAMIENTO 
 
Yo no te quiero vestida

detesto la densa gasa
que oculta tus bellos ojos.
Paul Verlaine


Me acerco con descaro

en esta noche ácida

de los ojos abiertos

desde otra hipotenusa.


En un roce de instantes

de dulce sensación,

me recojo en tus manos

que provocan un juego sin rubores.


Deseando poseer

el universo que escancia

la saliva del beso

que parte de tu boca

me atrevo a saludarte con la lengua,

y te intento dar jaque

arrastrando los rizos de tu pelo.


Al tiempo que tu espalda

amenaza mi pecho, reconozco

el hálito de la ingle

precisa y necesaria.

El tatuaje de siglas

que descubren tu nombre con el muslo,


éste que me revela

desde un rumbo inconexo

lo perdida que he estado hasta encontrarte.


Enterrado en mi seno,

tembloroso este rostro reconoce

lo que ha de ser su parte de naranja,

mientras el afluente

me toma para siempre las medidas.


Te quiero mucho más que mis disculpas.

Me quieres más allá que las palabras.

Y el olvido se pierde en las esquinas.











Atardece el deseo

sin disciplina alguna.

Leyendo, nos miramos.

Es inútil pensar,

un día mas que pasa.



Tu imagen se sacude.

Si es preciso te sueño,

pero quiero tocarte

suavemente, sin signos,

conectarme a tu boca.




Me caeré en los vanos

como en la orilla misma

de tu nombre sin tierra,

todo por la bravura

que llevo entre volantes.



Si no existe tu piel

se tapa mi esperanza

de no acordar morir.

La brisa, el sol, las nubes,

serán como sentencias


M e derrota el vacío.

Quisiera renombrarte

en sentido del viento

y sacarte de ahí,

del soporte virtual.


No importa que no entiendas,

Yo tampoco lo entiendo.

Pero se que este sábado

cenaremos congoja

delante de las cámaras.




Y tú ¿de que lado de mi cuerpo estabas, alma,
que no me socorrías?
J.A. Valente



EL OTRO LADO


No estamos preparados.

La muerte nos acecha

tras un grito alegórico al rencor.

La transgresión se inflama

y no dejas de ser

un cuerpo vulnerable.

Pero no te previenes

porque tu sino es otro.

Lo que te está esperando es la sorpresa:

El quiste que te mira

desde tu lado oblícuo.

en la guía del ocio , un telegrama;

despertarte en “fin de año” bajo un tráiler

e, inexplicablemente,

comer las uvas monitorizado.

¿Qué se persigue ahora tras los dientes?

El techo se desploma con nuevas decepciones.

La lengua se somete a nuestra rabia

y pierde su humedad

porque ya está en los ojos.

No estamos preparados.

Un funesto temblor

derriba nuestra casa.

la lluvia persistente nos desborda,

y el miedo busca su final fantástico.

Mañana viajaremos en un tren

tal vez el viento arrastre los encuentros.

La duda no es lugar para quedarse.

(de la antología “Tejedores de Palabras” As.Prometeo)











PAISAJES DE LA SANGRE


La piedra se distancia

como un pecado extraño.

El cielo está cayendo.

Estrellas llevo en cruz

socavando mis cejas

al igual que este tedio

que me alcanza de bruces,

y me arrastra a los tristes

Paisajes de la sangre.

La hierba en mis cabellos

sobrevive a tu muerte

porque eres ya la gota,

el rocío del loto.


(de” TEJEDORES DE PALABRAS” AS.Prometeo)










BAILARÉ PARA TÍ


Bailaré para tí

si no enciendes la luz.

No podré ver tus ojos,

seré una semifusa

trazada como quieras

de un nuevo pentagrama,

que no llora la ausencia

de tus mil y una noches.


Crucé el mar para amarte

y regalarte el verde,

 y danzar entre velas

aunque fuese de día.

Y sudar los vapores

De tus frágiles manos.


Aún no puedo explicarme

porque sufren los ángeles,

y ya no me cuestiono

si son niños o niñas.











¿PUEDE EL TIEMPO MORIR

o tan solo en pasado

se detienen las horas

retornándose luego

como una traslación lunar que vuelve

reiniciando otro ciclo?


Yo cuento las palabras

de los espacios blancos.


Te adueñaste del fondo de mi armario.

Trato de rescatar

las sílabas caídas

en tus bolsillos rotos.











NO SOMOS DIFERENTES


Nuestro tiempo es el mismo.

Será en la caja negra

donde todo se grabe.

Se abrirá,

y sonarán acordes

por estos estallidos.


Tú mírate.

Te sostiene la tierra.

A mí también.











FINISTERRE, ¿LA RESPUESTA?


Comenzando en búsquedas

me ha obsesionado mucho

prenderme a un mismo cielo,

y apretar los talones

sobre la tierra usada,

cada jornada de ojos

como fósiles.


Con esbozos extensos,

Y con ese mordiente fuego en el estómago,

arrojé las cenizas.

Precisaba de métodos solventes,

Para dar negación

a la rutina.

Y apelé a los renglones

de todas las maneras.


Y la estrechez seguía,

la llevaba conmigo

colgada de las sílabas.

Los conceptos enfermos

de pereza excesiva,

no aportan soluciones

en casos de dictámenes,

con decepción de sueños.

Ni el estanque de limos,

cansados de costumbres.


Ahora un verso sobra,

el inicial,

que no molesta tanto.

Lo introduzco en la alforja

colmada de visiones,

de traslados de mapas,

de textos resacosos.


Y yo que he caminado

traspasando los índices

de distritos comunes

dolientes,

me sorprendo en el blanco

de una senda de ciclos.


En la ciudad de piedra

una lluvia menuda

dialoga sobre muerte

en los trozos del mundo:

una esquina oportuna

donde todo termina,

Y donde da comienzo

esa última respuesta.

Persigo la palabra Finisterre

por un viejo camino de leyenda.


Aquí los tallos verdes

me emocionan al paso.

Soy sensible a los pinos

Y a las olas atlánticas.


De todas esas cosas

de luces mortecinas,

solo vagos recuerdos.


Siempre hay una sorpresa

tras los escepticismos,

ahora lo se:

ese pliegue de tierra

que se te ofrece en cabo,

se desarrolla dentro

como tacto de agua

irresistible.


Y el corazón sin huesos,

Y el músculo desnudo,

desprendido al poniente

en prominencia.

Y la hoguera de tiempos

culminados,

muestra sin omisión

bajo la red de fibras

de las luces del faro,

la esperada respuesta

Y una nueva estructura:

de lo que no será

lo que ya ha sido.

(jornadas culturais de hispanistas Finisterre 2008)






EL SIGLO DE LOS NÓMADAS


Sobre colchones rotos

me ha tocado escribir.

Sigo perteneciendo

al siglo de los nómadas.

Aunque echo raíces,

siempre tengo el hatillo

a punto de salida.

La precaución se impone.

La osamenta es más ruda

al recoger la artrosis

que sostuvo tu lecho;

entonces es difícil

que una lágrima brote

para que yo la vea

Y me conmueva más.


Fluirá el llanto frío

como la espesa sangre

Por canales internos.

Tal vez han caducado,

desde arriba controlan.


Yo solo me preocupo

de levantarme ahora

Y caminar de nuevo.





Pontevedra (Galicia-España-1964)

Este artículo tiene © del autor.

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