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EL BIEN Y EL MAL

Félix Ovidio Cubías

Honduras



 

Hemos leído detenidamente, el editorial de La Tribuna del día lunes 17 de agosto,
titulado El Bien, sobre el cual deseamos hacer algunas acotaciones relacionadas
directamente con la crisis profunda que vivimos en Honduras a partir del 28 de
junio, día del fatídico golpe de estado perpetrado contra el gobierno del Presidente
Manuel Zelaya Rosales.
El contenido fundamental del mismo, consiste en señalar el ataque a la libre
expresión del pensamiento y los atentados que se han hecho a algunos edificios donde
se editan los periódicos afines al golpe y a periodistas, por los bandos delimitados
claramente a partir del madrugón militar.
Si nos atuviéramos exactamente a la realidad, el bien y el mal son conceptos
subjetivos del ser humano, pues cada quien interpreta ambos vocablos según su
concepción del mundo y los intereses que lo mueven. Naturalmente, que
independientemente del criterio de cada quien, existe la acción del bien y el mal en
la conducta de las personas y en las relaciones sociales. Si fuéramos químicamente
puros, estaríamos de acuerdo con las opiniones del bien que se externan diariamente
cuando se cometen desafueros contra las personas o las instituciones.
Otra cuestión que debemos delimitar es si el bien o el mal se refieren a un acto
particular del individuo o a las manifestaciones de grupos ante problemas de la
realidad nacional en el que intervienen motivaciones de clase con su ideología,
política y concepción estratégica del país.
Cuando esto ocurre, el bien adquiere una dicotomía, pues los intereses que se mueven
son diferentes para uno u otro afectado. Lo que es bien para unos se convierte en
mal para otros. Ejemplarizando con lo que ocurre actualmente, el golpe de estado con
sus secuelas de represión y violencia, es buena para los empresarios y sus allegados
y mala, para el pueblo que ha sufrido los vejámenes de la soldadesca que ha
demostrado tener grandes dotes y afinidades fascistoides.
Para algunos periodistas que defienden a los golpistas y que desde el principio se
ubicaron con ellos, ocultando la verdad de lo acontecido o tergiversando los hechos,
los que participan en la resistencia pacífica contra el gobierno de facto, son los
mismos instigadores de la cuarta urna, chusma, vagos, mareros, agentes extranjeros
que siguen consignas de Hugo Chávez y Ortega, desnaturalizando groseramente la
actitud digna de un pueblo, organizado que no quiere saber nada de los enemigos de
la Constitución. Se les ha olvidado que el pueblo tiene el derecho de protestar y
hasta de insurreccionarse cuando existe un régimen espurio. Otro aspecto del
problema, es que las turbas infiltradas no las introduce el movimiento popular, sino
algunos empresarios y la policía que necesitan pretextos y excusas para reprimir a
los manifestantes que resisten pacíficamente contra Micheletti y Romeo Vásquez. Por
ejemplo, nadie ha dicho, que los que incendiaron el negocio de comidas rápidas
POPEYE’S fueron señalados como empleados de la municipalidad de Tegucigalpa, pues se
conducían en un vehículo de esta institución que es pagada por los impuestos del
mismo pueblo, ¿dónde está entonces, la mentira o la verdad, el bien o el mal?
Cada quien habla de la fiesta como le va en ella. Por ello no es muy científico
analizar sin tener los suficientes elementos de juicio para plantear si es bien o
mal lo que ocurre a nuestro alrededor.
A todas luces, el golpe no estuvo bien, como tampoco los atentados a la propiedad
privada, aunque sus dueños hayan desembolsado grandes cantidades de dinero para
pagar a los golpistas. El irrespeto, pues, a las personas y a la propiedad es
inadmisible en un estado de derecho, pero en este caso, los hondureños vivimos sin
ley porque ha sido violada por los mismos que se rasgan las vestiduras hablando de
democracia y respeto a las normas establecidas.
El bien tampoco tiene que ver con los atentados a la libre expresión del pensamiento
desatada por las fuerzas represivas autoras del golpe de estado. La represión brutal
contra el periodista de Diario Tiempo, en Choloma, la persecución contra Radio
Globo, Canal 36, y los periodistas objetivos que rechazan el golpe, no puede
observarse como manifestación del bien.
De ahí, que si estamos con el bien, debemos señalar todos los males que después del
golpe, se le han causado al pobre pueblo de mi país y no sólo señalar los daños que
reciben los empresarios propiciadores del golpe de estado del 28 de junio.

 

Por Félix Ovidio Cubías –
Email: ovidiocubias2001@hotmail.com
 Vice Presidente de la Asociación Hispana de
Periódistas, Escritores y Locutores de Louisiana.
(A.H.P.E.L.L.A.)
Miembro de la Louisiana Press Association. (L.P.A.)
Miembro de la National Association of Hispanic Journalist con sede en Washington,
D.C. (N.A.H.J.)

Este artículo tiene © del autor.

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