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LAS CARTAS DE BELLVER

FRAGMENTO

Valentín Justel Tejedor

ESPAÑA



 

LAS CARTAS DE BELLVER
 
Palma de Mallorca, a 5 de julio de 2007
 
Estimado Carlos:
 
A cielo abierto, desde este enclave privilegiado de la isla de Mallorca, rodeada de nemorosos bosques esmeraldas, y de un mar de infinitas escalas de azules, paso a dar respuesta a tu amable carta del pasado mes de junio.
En primer lugar, respecto a las cuestiones que me planteabas sobre la vida, expresarte que comparto contigo esa percepción de que la vida se asemeja mucho a una partida de ajedrez, donde a veces tus fichas resueltamente avanzan con celeridad hacia una victoria segura, mientras otras veces, en el curso de la partida, las fichas de la vida, nos plantean adversidades que son difíciles de superar.
No obstante, mi noción de la vida se asemeja más a un largo viaje, que en vez de transcurrir por países, por fronteras, mares u océanos, transcurre por circunstancias y avatares, que en parte dependen de nosotros mismos y en parte del azar. Un periplo donde se suceden los momentos favorables y aciagos, donde se sucede la risa y el llanto; donde se sucede la ilusión y la frustración; donde se alterna el optimismo y la pesadumbre; donde se articula el dolor y también el placer.
Comentarte, que una poetisa que forma parte de mi restringido circulo de amistades, me narraba, conversando sobre las impresiones de la vida, que para ella la vida es como un sueño, pues los sueños - según ella- tienen su reflejo en la realidad más inmediata, o inducen a ella, y la realidad más inmediata, también tiene su reflejo en los sueños; recuerdo cuando me decía aquello de que la vida es un sueño, que al despertar te mata.
Particularmente, respeto su visión personal sobre la vida, pero no llego a compartirla.
Ya me expresarás tus impresiones sobre esta concepción tan particular de la vida, y si te adhieres o discrepas de esa forma de pensamiento.
También me interesa conocer, y ya dentro de nuestro ámbito común de artistas de la palabra, si tu como poeta al igual que yo como poetisa, tienes una extraña sensación de que habitas en dos mundos distintos. El mundo cotidiano, el de todos los demás, y un mundo aparte, maravilloso, diferente, a veces cruel, pero siempre paradójicamente extraordinario. El mundo del que te hablo es un universo en el que se entra y se sale sin que nadie lo perciba. Un mundo en el que se puede vislumbrar el lejano horizonte, aunque la lóbrega obscuridad lo ennegrezca; un mundo en el que se puede escuchar el trinar de los pájaros, aunque no los haya; un mundo en el que se puede oler el fragante aroma de las flores en primavera, aunque los árboles estén semidesnudos; un mundo en el que se puede degustar el dulce sabor de la miel, aunque el paladar se amargue con la ebúrnea endibia; un mundo en el que se puede acariciar el cielo raso con los dedos, aunque eso sea sencillamente imposible.
En este universo del que te hablo también puede ocurrir, que se sienta el dolor en lugar del placer; que se escuche el afásico silencio, en vez de la risa; que la rosa no desprenda un aroma fragante sino betuminoso; que al contemplar la diáfana mañana sólo vislumbremos una nigérrima obscuridad; y que el sabor de la miel se confunda con el de la amarga hiel.
Espero tus comentarios sobre esta imaginaria y apasionante dualidad.
Al igual que espero con entusiasmo y anhelo tus palabras sobre cual es tu concepto personalista de la poesía, no se si tu visión de la lírica se asemeja más a la idea de Novalis, según el cual “la poesía es lo real absoluto”, o más bien compartes la idea de Heidegger, que se refería a que “la poesía es el decir de la desocultación del ente”. Desde mi modesta opinión la poesía es un concepto dual, simultáneamente determinado e indeterminado. Determinado porque existe un concepto ofrecido por la Real Academia de la Lengua Española, el cual, en su primera acepción habla de una manifestación de la belleza o del sentido estético por medio de la palabra en verso o en prosa. Así en otra de sus acepciones, habla de idealidad, lirismo, cualidad que suscita un sentimiento hondo de belleza, manifiesta o no por medio del lenguaje. También se trata de un concepto indeterminado, pues cada poeta siente y expresa la lírica desde su fuero individual, no resulta igual la visión de la poesía de Rafael Alberti, que concebía a ésta como singular - la invariable poesía -, que para un versificador o artista de vanguardia, pues ciertamente, ambos reflejan la belleza de las palabras y de su contenido, si bien sus formas de pensamiento, les conducen por caminos diferentes, a la hora de expresar una misma realidad (…)

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