Portada del sitio > LITERATURA > Relatos > SINESTESIAS
Grabar en formato PDF Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

SINESTESIAS

FRAGMENTO

Valentín Justel Tejedor

ESPAÑA



HOMENAJE A LOS SIMBOLISTAS

 

SINESTESIAS
 
Desde la miranda, se vislumbraba un solitario paisaje, fragante y odorante, de áureas y ebúrneas esencias, que eran respiradas por el macilento e ictérico mediodía. Inesperadamente, unos ácueos, minúsculos e intermitentes susurros verticales, se precipitaron con su lienta y cristalina esfera, sobre las alomadas colinas y las escondidas comisuras. Tras unos minutos, el tímido aguacero se tornó en atrabiliario chaparrón. Sus húmedos ecos, junto con los graves retumbos de los truenos, oxeaban el ganado y la caza, describiendo un estentóreo y asordante proscenio.
 
La intensa cortina de flecos argénteos, apenas dejaba entrever los agudos picachos, y las elevadas cresterías, de los macizos montañosos que rodeaban la aldea.
La opacidad de la llovizna absorbía el escaso resplandor, difuminando las níveas excrecencias. Al cesar la melárquica nubada, se abrió la almibarada y mimosa mañana. Ahora, sólo se escuchaba en la rasa llanura, el voltizar caricioso de las aguas de un arroyo, que discurrían sobre la obsecuente orografía. El serpenteante curso fluvial bisbiseaba un son armónico; un callado murmullo, que evidenciaba la soledad sonora del adyacente bosque sereno y esmeralda; la soledad sonora, del bosque pardo y ceniciento, que convocaba en secreto a las grises y frescas umbrías; la soledad sonora, del bosque agrio y enardecido de precoces amaneceres soñolientos; la soledad sonora, del bosque coccíneo y purpúreo de atardeceres vesperales, espectrales y fantasmagóricos.
 
En la otra orilla del gayo cauce de divertidos azules, una jovial y lozana campesina, con enormes ojos zarcos y cabello ensortijado, segaba con despejo las ocres tierras limítrofes. Sus brazos brillaban como si fueran de oro, debido a una ínfima, pero extendida pelusilla dorada, que cubría su piel. La joven canturreaba alegremente una fácil jitanjáfora. 
 
La muchacha había cruzado el río, a través de una pequeña isla con maleza arbustiva. Así, tras descender por el declinado ribazo, atravesó uno de los ramales del cauce, que formaban la isla. Se trataba de un tramo pedregoso, desecado de agua, en el que sólo quedaban exiguos charcos circuidos por ebúrneos cantos rodados. Aquel ramal agonizante semejaba el retrato de un vivo cadáver. Por la otra ramificación discurría una escasa, pero fluida masa de agua de apenas diez centímetros de profundidad. Este agua dulce y transparente, sorteaba las peñas que encontraba en su avance, formando nimios remolinos y cónicas espirales (…)

Este artículo tiene © del autor.

160

Comentar este artículo

   © 2003- 2015 MUNDO CULTURAL HISPANO

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 4

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3241481 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 739 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0