Portada del sitio > LITERATURA > Crónicas > LA 333
Grabar en formato PDF Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

LA 333

FRAGMENTO

Valentín Justel Tejedor

ESPAÑA



 

LA 333
 
 
Un sobre pitido agudo, estridente y prolongado reverberó asordante, en el interior de la centenaria estación ferroviaria de la capital valenciana. Su semicircular marquesina en hierro y acero, evocaba nostálgicas reminiscencias de un pasado no muy lejano. Aquel sonido ensordecedor, era la señal inequívoca de que en breves minutos, el expreso con destino a Montpellier, iba a efectuar su salida.
 
Una amplia playa de vías se extendía frente a la locomotora del convoy. Un automotor de la serie 333 de ciento veinte toneladas de peso, y dos mil quinientos cincuenta CV de potencia, el cual, estaba finalizando el precalentamiento de sus rumorosos motores diesel.
 
Su chasis esmeralda, cinturado por dos líneas paralelas en amarillo chillón, no pasaba inadvertido, en aquel monótono escenario grafilado en escala de grises.
 
La entrada en el apeadero por la vía contigua de un mercancías, que cubría el trayecto Alicante – Valencia, produjo entre los viajeros del interior del expreso, que esperaban su salida, el efecto óptico, de que su tren iniciaba la marcha. Así, tras un nuevo sobre pitido disonante y severo, el convoy comenzó a deslizar sus plúmbeas llantas de rodadura sobre los bruñidos raíles. Después de recorrer unos metros, justamente al traspasar la imaginaria perpendiculardel fin de la cubierta, una fina lluvia, precipitó sus primeras gotas de agua sobre los cristales del tren. En un principio, se trataba de unos premiosos, verticales y resbaladizos trazos aguanosos. Si bien, cuando el tren aumentó su velocidad, los ácueos trazos eran nerviosos, oblicuos y discontinuos, multiplicándose sus lientas estelas, sobre la superficie acristalada de las ventanillas del expreso.
 
En el interior del vagón, todavía algunas personas se apresuraban colocando sus bultos y equipajes, estorbando el paso de aquellos otros, que deambulaban titubeantes por los pasillos tratando de localizar sus butacas.
 
El aleatorio traqueteo se repetía cadenciosamente. Su oscilante vaivén adormilaba plácidamente, a los más exhaustos. Aquellas ventanillas con marcos rectos y ángulos curvados, en acero inoxidable parecían mágicas, pues eran capaces de retener la vida en un solo instante. Interrumpiendo simultáneamente, tanto el vertiginoso avance de la proximidad, como el premioso inmovilismo de la distancia.
 
En los misteriosos claroscuros de sus cristales, se reflejaba la cotidianeidad del largo y prolongado viaje. 
 
Pronto, las edificaciones de la capital valenciana se iban empequeñeciendo, minimizándose, hasta desaparecer definitivamente en la cercana lejanía. Al enrabiado paso del convoy, los pasos a nivel, tendían sus horizontales barreras, coloreadas en discontinuos níveos y sanguíneos. Sus verticales postes de luces destellaban enardecidos en alternas secuencias intermitentes (…)

Este artículo tiene © del autor.

283

Comentar este artículo

   © 2003- 2015 MUNDO CULTURAL HISPANO

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 15

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3334659 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 635 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0