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Reflexiones para un bicentenario

La independencia de quién

Albeiro Rodas

Colombia



Hace 200 años el continente americano se sacudía de las colonias europeas, almenos de manera directa. Las calles de nuestra patria se enarbolan de banderas tricolores, mientras nuestras naciones hermanas - Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, Argentina - hacen lo mismo. ¿Cuál es el sentido de todo esto? Un momento ideal para reflexionar sobre nuestra historia.
 
 


Sin duda creo que tenemos que incluir varios elementos de reflexión que no pueden ignorarse. Nuestro desarrollo histórico debe ser visto de manera regional, de lo que es el hemisferio occidental, América o las Américas. No podemos, por ejemplo, excluir lo que representa la historia de Canadá, de los Estados Unidos, de Brasil y de las Antillas en el desarrollo de los eventos que conllevaron a la expulsión administrativa de España. No es posible pensar tan sólo en una celebración patria de espaldas a 200 años de conflctos políticos, guerras civiles, intervencionismos, dictaduras, pobreza, marginación de los pueblos aborígenes, esclavitud y tantos otros elementos.
 
Tenemos que profundizar en el hecho del desarrollo político, social y cultural de los Estados Unidos que de ser una pobre colonia británica, más pobre que cualquiera de las que tenía España, llegó a ser la nación más poderosa de la tierra: ¿por qué? ¿por quién? ¿para qué? ¿por qué el proyecto político de Bolívar no llegó a tener el mismo éxito que el de Washington?
 
Hay que pensar, por ejemplo, en el rol que Europe continuó después de nuestra sonada independencia. ¿Podía un continente que dependía de nuestros recursos, conformarse con la pérdida de nuestros suelos? Inglaterra, poderosa enemiga de España, es una prueba de que ello no fue así, de que las naves europeas siguieron circunavegando a las recién creadas naciones hispanoamericanas y en muchas ocasiones se bajaron de ellas nuevos jefes, sin los títulos de honor de los reyes, pero con nuevos títulos, los que marcaron los nuevos amos de la revolución industrial. 
 
Es necesario mirar qué tipo de unidad nacional fue construida. Las razones por las cuales fracasaron proyectos de unidad regional como la que se intentó en América Central o en la Gran Colombia. Las guerras atroces que se dieron entre las naciones hermanas, las que hoy en los salones de la diplomacia se tratan de hermanas con frases como nuestra historia común, una misma lengua y una misma religión, pero cuyo significado no evitó el surgimiento de guerras fraticidas como la de Argentina, Brasil y Uruguay en contra del Paraguay, la de Chile en contra de Bolivia y Perú, la de Perú en contra de Ecuador y Colombia... Guerras que fueron en mucho más fieras que las que se dieron en contra de las armadas de Felipe II y menos lógicas porque no fueron en contra del poder colonial opresivo, sino en contra de la otra nación a la que llamamos con tanta pompa "hermana".

Las guerras civiles que nos azotan tan constantemente. Estados Unidos vivió una sola guerra civil y esta fue definitiva para crear una unidad nacional que hoy es indestructible. Todos nosotros, de México al Estrecho de Magallanes, hemos vivido cientos de guerras civiles que no han dejado más que divisiones, una detrás de otra. 
 
Las brechas sociales que nos laceran son un hecho palpable e innegable. ¿Quién debería celebrar la independencia de España? ¿Quién se independizó de España? ¿El indio solitario y marginal de las colonias, protegido por leyes irrespetadas que fueron dictadas desde la Madrid medioeval? ¿El negro visto como animal de carga y máquina de explotación? ¿El campesino mestizo y criollo, artesano y de la tierra despreciado como ciudadano de segunda clase? o ¿El criollo de sangre, de casta y de raza que se siente más apegado a la Madre Patria, es decir, la misma España que combate, no por amor a América, sino por amor a su propia autonomía?

¿Fueron capaces nuestros Padres de la Patria de soltar las cadenas de la esclavitud? Hay que mirar el Pacífico colombiano para comprender la evidencia de lo que significó la independencia para los negros americanos: con los españoles amos y capataces almenos eran algo, eran esclavos... con los nuevos amos de la recién creada nación eran nada y siguen siendo nada, apartados del desarrollo, no tenidos en cuenta para nada y evitados en las calles de nuestras ciudades "blancas". 

Habría qué ver lo que significó la independencia para el indio. En Colombia, solo hasta 1991 los indígenas fueron considerados "ciudadanos colombianos" con todos los derechos y garantías que tal estatus conlleva. Hasta 1991 tuvieron qué esperar. El Congreso de Cúcuta no los vio en 1821! No pudo verlos Bolívar ni pudo verlos Santander. Tampoco los pueden seguir viendo. Como bien señala Denis Roland en un comentario a este artículo, las colonias americanas han sido las únicas en el mundo que después de la ´independencia´ no regresaron a sus habitantes originales, en este caso los aborígenes americanos y eso es cierto: cuando por ejemplo las colonias francesas en Indochina expulsaron a los galos en 1953, Camboya regresó a los camboyanos, Vietnam a los vietnamitas y Laos a los laocianos. Pero Colombia no fue a parar a manos de los muiscas o Perú a manos de los incas. En la mayoría de los casos la administración, el poder político y económico, la hegemonía social y cultura, quedó en manos de los descendientes directos de los conquistadores y colonizadores españoles a los que en historia llamamos ´criollos´. 

Y qué fue la independencia para el pobre, para el campesino, para el artesano, para el hombre de a pie. Los precedentes de la fallida Revolución de los Comuneros nos dan una pista. Socorro y San Gil, ejes de esos primeros intentos de romper las cadenas españolas ¿qué son hoy? pueblos olvidados, condenados por la clase alta que no quiso admitir ni ayudar a que el pueblo razo se adelantara a expulsar a los chapetones. Hoy, Colombia, es un país de pobres. Más del 50 por ciento de la población es pobre. El desempleo, las faltas de oportunidades, la violencia, los desplazados, los perseguidos... ¿qué significa la independencia para ellos?

Sí, celebremos 200 años pero de luchas. Las guerras de independencia aún no terminan. 
 

Este artículo tiene © del autor.

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