La poesía de MARIO ESPINOZA ANICAMA (Por Frank Otero Luque)
Lunes 3 de octubre de 2005.

El MARTES POÉTICO del pasado 27 de setiembre fue dedicado a celebrar el primer aniversario de la Asociación Metropolitana de Escritores – AME.

Esa noche tuve el privilegio de conocer al poeta y pintor Mario Espinoza Anicama, quien gentilmente me obsequió su poemario titulado “Luz polarizada” (Ediciones VL, 2003; prólogo de Juan Benavente), el cual he leído con máximo placer. Me han impresionado tanto la profundidad de los conceptos como la fuerza de las imágenes mediante las cuales los presenta.

Leyendo este libro, me he enterado que el señor Espinoza Anicama nació en Pisco (Ica, Perú) en 1943, que hace más de 30 años publicó “Los vientos malditos”, su primer poemario, y que en 1981 sacó a luz el segundo: “Las huellas del mundo”. Desconozco su contenido, pero intuyo que “Luz polarizada” es el resultado de un largo y fructífero proceso de “maceración” literaria (tomando prestado de Juan Benavente este acertado término).

Los poemas de “Luz polarizada” han sido agrupados bajo 4 “estaciones”: Adagios, Ráfagas, Vibrantes y Cataclismo. Permítanme compartir con ustedes el poema “Raigambre”, que corresponde a Ráfagas:

RAIGAMBRE

Guarda la ración de amor
que aún te queda en las pupilas.

En la copa triste que tu sed ignora
brinda a la vida tu porción humana.

Aposenta a la lluvia, al animal, al hombre
que no te piden nada, pero lloran.

Haz que trasnochadas / las sonrisas del orbe
se junten en tu mesa vacía.

Y verás que las duras conjeturas
que hace tiempo rumian
tu pan, tus congojas, tus ilusiones
en tu tórax de alegría zapatean.

Mientras tocan / y tocan
la orfandad de tu puerta,
esas manos sedientas de ternura / tiemblan.

Buscándote el alma entre la sombra
se hunden amorosas en tu arcilla.






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