Argentina: Carlos Antognazzi disertó sobre Fernando Vallejo
Miércoles 31 de agosto de 2011.

El pasado lunes 29 de agosto el escritor Carlos O. Antognazzi dio una charla sobre el escritor colombiano Fernando Vallejo (Medellín, 1942). La misma tuvo lugar en el auditorio de ATE en calle San Luis, en Santa Fe, dentro del marco del Ciclo 2011 de Cine y Literatura, que es organizado conjuntamente por la Asociación Santafesina de Escritores (ASDE), el Instituto Superior de Cine y Artes Audiovisuales de la provincia de Santa Fe y la Asociación Trabajadores del Estado (ATE).
En la oportunidad, luego de la charla, se proyectó la película La virgen de los sicarios, de Barbet Schroeder, basada en la novela homónima de Vallejo.
Antognazzi, que fue presentado por el Presidente de la ASDE, prof. Hipólito Bolcatto, hizo referencia en su alocución al espíritu iconoclasta e irreverente de Vallejo, a su permanente crítica contra la Iglesia y los políticos, a su homosexualidad explícita, a su preferencia por los animales antes que por los seres humanos, a su amplia preparación, ya que Vallejo es biólogo y cineasta además de escritor.
 
 
El Prof. Hipólito Bolcatto en el momento de presentarlo a Antognazzi
 
«La vida para Vallejo es una lucha, no sólo en su sentido filosófico, sino en el aspecto más práctico y terrenal, cotidiano. Una lucha del cuerpo contra su degradación y una lucha del individuo para posicionarse, aunque sea brevemente, en el esquivo andamiaje social», planteó Antognazzi, haciendo notar, al mismo tiempo, que «hay dureza en esa mirada que hace un esfuerzo por ver el mundo sólo desde el cinismo. Hay dolor por un mundo que se desbarranca y diluye en la locura, un mundo amancebado que no ve más allá de su adormidera. Vallejo se convierte, así, en un desesperado que pugna a los gritos despertar a esa masa de eunucos en que, a su juicio, se ha convertido el mundo. Y es tal su pasión que todo se tiñe de un tono similar, anulándose los matices lógicos de toda empresa humana: no todo es tal cual se lo pinta. Pero la mirada de Vallejo está embebida de su propia medicina, y sólo el cinismo más feroz puede dar cuenta del mundo, como si el escritor hubiese perdido la facultad de percibir matices y todo no fuera más que grisura y hartazgo, un revuelto indigesto que ya no alimenta pero sí, con seguridad, asfixia. De allí, entonces, su grito destemplado y su cinismo».
 
 
Antognazzi en un momento de la disertación
 
Por último, Antognazzi trazó una comparación: «Si fuera necesario establecer una analogía, pienso que a quien más se parece Fernando Vallejo es al artista argentino León Ferrari. Un discurso acorde, un rechazo similar por similares entidades, una misma posición ante el mundo y una inteligencia corrosiva y veloz los definen y enaltecen. Ambos son voces lúcidas para enfrentar a un mundo que, si bien quizás no tan exageradamente como lo plantean en sus obras y escritos, se ha vuelto para el Hombre una trampa antes que un jardín».
 
 
 





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