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A DIANA (Prosa poética)

por César Rubio Aracil

(España)
Fecha: 30 marzo 2005


 

A Diana Gioia, verde fosforito marino, con gratitud por sus valiosas enseñanzas poéticas.


Ella es así: instructora fugada del Olimpo. Con su proverbial dulzura - cuasidelito de bondad- nos sugiere, tímida luz noctiluca: "¡Hermoso poema! ¿Qué te parece si, en vez de acentuar la segunda sílaba de este verso ...?" Al rato, ¡zas!, apostilla Apolo, su hermano gemelo, subrayando la imagen: "Ganaría el poema en calidad".

La vida, flujo invasor de la compleja materia, fondea su ancla en el proceloso océano, o en la aplacerada bahía, de los impulsos. Anclas de leva, siempre las serviolas, despejadas, estarán dispuestas a largar la retención. ¿No lo sabéis, hermanos? Las emociones traicionan. Por eso la Existencia, ojo avizor en lo alto del trinquete, otea el horizonte, confín de toda aventura. Es preciso apuntar al, y dar en el, centro de la diana, núcleo del acierto.

Yo he sido marinero. Para más señas, pescador. En la mar encontré la palabra: gaviota, bonanza, ardentía, guindaleza, bahía, alfaque, aguaje, pejererey, acedía, japuta, noctiluca ... ¿"Noctiluca ..."? , pregunté a mi patrón, quien, al observar mi extrañeza (en el momento que un marinero pronunciaba esta palabra), sonrió.

- ¿Qué significa eso?

- ¡Hala, hala!

- Halé la malleta con la que estaba operando y vi cómo ésta resplandecía.

- De la mar vives, sin conocer sus misterios. Noctilucas son protozoos marinos flagelados, fosforescentes, que forman parte del plancton.

Mi patrón (nostramo le llamábamos los marineros) era un hombre instruido y bueno que se lo llevó la mar. En su tiempo libre, que no era mucho, leía a los clásicos griegos. Me prestó "La Odisea", que devoré en el sollado mientras algunos de mis compañeros roncaban. A golpe de mar, mil versos. Entre bandazos, poesía. Y después, la pesca: copo lleno de palpitantes oro y plata.

En "Metáfora", mar de noctilucas estrofas, también se pesca. Yo, hoy, unas cuantas recomendaciones. Ayer, vivas sugerencias a modo de fosforitos. Siempre que largo el arte a la mar, copada. Pero las gaviotas, voraces meaucas mediterráneas, me roban las fanecas y me dejan los marrajos. Aunque es bien cierto que de vez en cuando algún pez luna se enmalla. Es entonces cuando, rebenque en mano, defiendo de las gavinas mi derecho a la luz.

¡Hala, hala, que ve peix!

Mientras acciono el andarivel, pìenso en unos versos que me recitaba nostramo, a quien la mar se lo llevó: "Les pupilles del mar rellampegaven/amb misterioses llums, plenes d’amor".

César Rubio (Augustus) Miembro de la A. "Escritores Castellano-manchegos y de La Mediterranía".



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César Rubio Aracil



Nacido en Alicante (España) el 31 de mayo de 1935 Amante de la Literatura. Durante veinte años ha estado dedicado al sindicalismo, habiendo sido el impulsor de la U.S.O. en Alicante y posteriormente dirigente de CC.OO. Sus aficiones: Literatura, música y teatro. En la actualidad dirige la tertulia literaria del Casino de Alicante y, en colaboración con Raimundo Escribano y Pedro Fuentes-Guío está poniendo en marcha el Círculo de Bellas Artes de Alicante. Publicó, en el año 1992 Crepúsculos y alboradas. En 1997, uno de sus más tiernos relatos fue incluido en la antología Nueva Narrativa Alicantina, de Ediciones Tucumán. Además de colaborar en dicersas revistas y periódicos, César Rubio tiene tambien editados dos libros de poesías: Soy un círculo eterno y Sombras de mi soledad, ambos en 1991, y otro de breves ensayos La sombra del resplandor, publicado en el año 2000. Ganador de varios premios literarios, este incansable escritor -que cultiva con igual maestría la narrativa, la poesía y el ensayo- tiene a punto de concluir una novela El vuelo de la Gaviota, e inéditos dos poemarios y un ensayo (Karma, reencarnación y panteismo), como asimismo un libro de relatos y otro de (...)

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Escribir al autor: augustus1935@hotmail.com

 

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  • A Diana, lúdica marea oceánica.
    30 de marzo de 2005, por Augustus.

    Y siendo como eres, torbellino

    de fuego abrasador -concierto de aire-,

    someto mi emoción a tu donaire

    con un ferviente beso diamantino.

    Tus ojos, prisioneros de mis noches,

    otean el claror de mi alma enferma

    allá en la mar, junto a la tierra yerma,

    anclando en rada umbría mis reproches.

    El cielo azul, a son de caracolas,

    invita al dios Eolo a ser tu norte.

    Mi rumbo, la deriva y pasaporte

    para soñar a lomos de las olas.

    PARA TI, DIANA, POR TUS VALIOSAS ENSEÑANZAS POÉTICAS.


  • > Artículos
    30 de marzo de 2005, por Diana Gioia

    Querido compañero,

    Honor que me haces con tu dedicatoria. Muchas gracias. Aquí estamos, siempre buscando los porqués de la poesía.

    Tantas y tantas preguntas esperando sus respuestas, tantas y tantas respuestas que no saben sus preguntas.

    Para ti.

    Diana Gioia

    PREGUNTAS

    Divago en torbellino de respuestas

    exhaustas de buscarse sus preguntas.

    Si sé la solución a mis incógnitas,

    ¡a qué sentirme atada a tantas yuntas!

    No dejan ni un respiro a la inquietud,

    retornan incesantes las presuntas

    homicidas por ver si todavía

    le hacen boca a boca a las difuntas.

#spip_cron