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CRISTO TRAICIONADO

por César Rubio Aracil

Sobre la Iglesia y el matrimonio homosexual (España)
Fecha: 27 junio 2005


 

A la Iglesia no le importa la familia, sino la célula familiar bajo su control.


La Iglesia, en todo momento y en cualquier circunstancia, ha defendido la integridad familiar. De esto no me cabe la menor duda. Pero no es preciso hacer un examen riguroso del comportamiento eclesiástico para darnos cuenta (quienes queramos percatarnos de la verdad) de que tanto empeño tiene su porqué en el hecho innegable de que la célula social, para el Vaticano, representa el fundamento de su poder y su riqueza. De ahí que siempre haya favorecido el patriarcado como organización tribal primitiva, dejando a la mujer desprovista de poder real en el hogar puesto que, en condiciones normales, el cabeza de familia sigue siéndolo el varón. Incluso hay países muy “adelantados” en que el apellido de la mujer no cuenta. Ésa es la organización familiar que defienden la Iglesia y ciertas plataformas adheridas a la sotana. ¿Cómo, pues, no ha de poner el clero el grito en el cielo cuando los denostados homosexuales han encontrado en el Parlamento, después de muchos años de dura lucha reivindicativa por alcanzar sus legítimos derechos, la normalización particular y social de su vida? Sin embargo, no conozco ni un solo caso de obispos que se hayan sumado -y mucho menos organizado- a manifestaciones contra Pinochet, por no citar a otros dictadores, o simplemente hayan recurrido al auxilio de los Evangelios para condenar -pero de verdad, con la debida contundencia- los desmanes de Bush que tanto afectan a las familias del llamado tercer mundo. Ni tan siquiera han sentido la mínima piedad por los millones de homosexuales condenados a la hoguera, al patíbulo o a la tortura (el mínimo castigo impuesto a estas personas ha sido el desprecio social), incluidas en el despropósito las dictaduras anticapitalistas. Si a la Iglesia le importase la familia como institución amante del progreso no hubiera permitido -o al menos se hubiese opuesto- su paulatina desmembración. Ni consentiría la promiscuidad que aún hoy se aprecia en miles de sacerdotes y religiosas, ni la pederastia que practican ciertos santos varones a espaldas de la más elemental razón.

Que echen cuentas los eclesiásticos del número de familias desarticuladas a causa de las infidelidades propiciadas por el clero para satisfacer sus necesidades sexuales, o de la cantidad de niños y niñas que han quedado sin padre por haber defendido éste la libertad mientras la Iglesia llevaba bajo palio a los autócratas “defensores” de la fe cristiana. Yo comenzaría a tener una visión menos dolorosa de la Iglesia cuando ésta, haciendo uso de la inteligencia, aboliese la horrorosa organización llamada Opus Dei, que, escrito está, entre otras barbaridades mantiene humilladas a las mujeres a su servicio, amén del poder económico que acumula, sostenido por profesionales liberales y jerarcas de las finanzas, militares, juristas y políticos de renombre, poniendo a Dios por testigo de sus fechorías. Pero Dios, como dice Antonio Gala, “tiene mucha paciencia”. Más de la que debiera tener el ente divino que, con su silencio, está protegiendo a quienes se hacen llamar sus servidores en la Tierra.

Una de las razones que esgrimen los obispos y otros mandatarios religiosos es la práctica antinatural de las relaciones carnales entre personas del mismo sexo. Se trata de una falacia. La inteligencia y los sentimientos humanos no son un producto artificial, sino consecuencias biológicas, o psíquicas -como queramos llamarlas-, dependientes de un orden superior. Si a esto convenimos en llamarlo “desviacionismo”, culpemos entonces a la Naturaleza y no al ser programado por Quien sea.

¿De qué se quejan los curas en España, cuando en nuestro territorio pueden contarse por miles los templos, por millones las calles con nombres de santos, y cuando es rara la festividad popular que no desemboque en alguna iglesia, incluidos los terroríficos festejos taurinos (vaquillas incendiadas), o la cabra lanzada contra el asfalto desde cualquier torre? ¿Qué más quieren? Que los Presupuestos les favorezcan cada año más; que la religión sea una asignatura equiparada en importancia a las matemáticas; que sigan lloviendo las subvenciones a la enseñanza privada (la de ellos) en detrimento de las escuelas públicas; que el gobierno que gestione la política sea de derechas (o de izquierdas, da lo mismo, pero siendo ellos los que dirijan el destino de nuestro país). Voracidad, ambigüedad, mentira y sinrazón es lo que desean. Lo único valiosos para sus aspiraciones desmedidas. Y esto no es demagogia, sino pura realidad abierta a quienes quieran ver con los ojos de la cara y no con los del bolsillo.

Demos tiempo al tiempo. Ya se verá si el matrimonio homosexual es tan malo como algunos pronostican. Lo que realmente temen la Iglesia y las plataformas seglares que la secundan es que la experiencia gay demuestre con sus valores lo que no ha podido sostener el Vaticano con sus embustes. ¡Eso es lo que temen y lo que les duele! Porque ¿a qué viene tanta historiada destemplanza, cuando en el seno de la Santa Madre Iglesia se da la homosexualidad, y numerosos políticos (casados como “Dios manda”) mantienen relaciones amorosas con personas de su mismo sexo? ¿No hubiera sido mucho más positivo para muchas familias que los millones de euros empleados en la manifestación de hace unos días en Madrid se hubiesen dedicado a quienes viven a la intemperie? Ésa hubiera sido una actitud cristiana. ¿A qué juegan los señores de la fe? A ganar con las cartas marcadas. Mientras tanto ahí está Jesucristo; en la cruz. ¡Y pobre de aquél que se atreva a desclavarlo!



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César Rubio Aracil



Nacido en Alicante (España) el 31 de mayo de 1935 Amante de la Literatura. Durante veinte años ha estado dedicado al sindicalismo, habiendo sido el impulsor de la U.S.O. en Alicante y posteriormente dirigente de CC.OO. Sus aficiones: Literatura, música y teatro. En la actualidad dirige la tertulia literaria del Casino de Alicante y, en colaboración con Raimundo Escribano y Pedro Fuentes-Guío está poniendo en marcha el Círculo de Bellas Artes de Alicante. Publicó, en el año 1992 Crepúsculos y alboradas. En 1997, uno de sus más tiernos relatos fue incluido en la antología Nueva Narrativa Alicantina, de Ediciones Tucumán. Además de colaborar en dicersas revistas y periódicos, César Rubio tiene tambien editados dos libros de poesías: Soy un círculo eterno y Sombras de mi soledad, ambos en 1991, y otro de breves ensayos La sombra del resplandor, publicado en el año 2000. Ganador de varios premios literarios, este incansable escritor -que cultiva con igual maestría la narrativa, la poesía y el ensayo- tiene a punto de concluir una novela El vuelo de la Gaviota, e inéditos dos poemarios y un ensayo (Karma, reencarnación y panteismo), como asimismo un libro de relatos y otro de (...)

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COMENTARIOS SOBRE ESTE ARTÍCULO


  • > Artículos
    15 de julio de 2005

    Harmoníe, a mí también me alegra nuestra coincidencia intelectual. Las Iglesias siempre nos han tenido sujetos por el alama, lo que les interesa, y también por el cuello; pero con nosotros dos han tropezado. Siempre queda alguna persona con cierto grado de libertad. Gracias por tu comentario. Un abrazo. César.


  • Cristo Traicionado
    15 de julio de 2005, por Harmonie Botella

    Otro artículo muy acertado de César. Una vez más, vemos que su mente racional, opta la critica justa y acertada. Me alegra saber que nuestro amigo César comparte las mismas ideas que las mias, o que yo comparto las suyas sobre el matrimonio homosexual y la postura de la iglesia.

    Harmonie


  • > Artículos
    30 de junio de 2005

    Los comentarios de Diana Gioia a mi aportación "Cristo traicionado" enriquecen el artículo, lo cual es digno de agradecer. En efecto, lo que a la Iglesia le preocupa, entre otras preocupaciones, es el hecho de sentirse desplazada del mando -civil, militar, eclesiástico, financiero y de todo tipo- que ha estado ejerciendo durante siglos, sobre todo en España, en connivencia con las monarquías, dictaduras y nobleza. ¿Qué es lo que ha dado a cambio de tantos privilegios? El seguro celestial, paraíso postmórtem para los obedientes y sumisos a los dictados de la fe. Pero dos milenios de falacias suponen demasiados años para que los países desarrollados no se percaten del engaño. Diana, yo también me alegro de que las cosas estén discurriendo con tanta rapidez. A ver quién es el guapo que después quite lo legislado y aprobado por el Parlamento. Esa es la cuestión

    Augustus.


  • > Artículos
    29 de junio de 2005, por Diana Gioia

    Otro punto de discusión:

    Si la Iglesia no acepta el matrimonio civil, puesto que para esta institución sólo es válido el matrimonio religioso - recordemos de paso que en vida del dictador Franco no existía en España el reconocimiento del matrimonio civil - ¿a qué viene este revuelo por el matrimonio civil entre personas del mismo sexo si la Iglesia - ¡a Dios gracias ! - nada puede ni tiene que decir de lo relacionado con el Estado? ¿Acaso seguimos en la época franquista? ¿Acaso no hay una separación absoluta entre la Iglesia y el Estado? ¿Acaso se mete el Estado en las cosas del clero, si no es para darle dinero de sus arcas (que son las de todos)?

    No entraré propiamente en el tema de la idoneidad o no de la institucionalización de estos enlaces. Ni tampoco en la pertinencia de la adopción - tema sumamente delicado ya que atañe a personas desfavorecidas por la vida que nada tienen que ver con el tema -. Solamente añadiré que me encanta la celeridad con que todo se ha llevado a cabo. ¡Ojalá todo fuera a esa velocidad! Las listas de espera de los hospitales públicos, el atajar el gravísimo problema de los malos tratos a mujeres y a niños, las denuncias por robo, sólo por dar algunos ejemplos. Tal vez sea esta celeridad una muestra de todo lo que vamos a ver en un futuro: ¡Qué alegría me da sólo el pensarlo!

    Diana Gioia


  • > Artículos
    28 de junio de 2005

    Gracias, doña Gisela Cueto, por su comentario. Creo que ambos estamos en lo cierto. La Iglesia no valora a la familia si no es para exprimirla. Siempre ha sido así y ahora no va a cambiar. Debemos luchar contra el egoísmo eclesiástico, que está muy por debajo del mensaje evangélico.


  • Cristo Traicionado
    28 de junio de 2005

    De pie aplaudo a Don César Rubio, por tan magistral artículo. Una verdad descarnada que conocen muchos y callan más. Esta es una de las aristas de gran problema eclesiático que envuelve a la humanidad. Nada más lejano de Cristo que la práctica actual de la iglesia, donde cada vez más quedan relegados los pobres del mundo y pasan raudos y veloces los ricos por el hueco de la aguja cristiana. Buen artículo que llama a la reflexión de los verdaderos cristianos. Gisela Cueto.

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