En el canal 2 de TVE tuve oportunidad de documentarme sobre un hecho científico que me llamó poderosamente la atención. Se trata de que el heterocromosoma "Y" va perdiendo tamaño paulatinamente, está contaminado (basura biológica) y genéticamente dice poco a los científicos. ¡Mala cosa, Diana!
Comentaba el ponente, inglés, que la evolución humana tiende hacia el hermafroditismo. Cuando desaparezca el "Y", todo serán "X"; es decir, hembras, quedando el placer sexual (esto lo digo yo y no el genetista) en poder vuestro. ¡Injusto! Como podrás comprobar, a la luz de estas investigaciones rigorosas, la Naturaleza (con mayúscula para evitar erróneas interpretaciones) es proclive a la mujer. No me extraña que sea de este modo porque Dios, cansado de tantos dimes y diretes y de tantísimas barbaridades por ambas partes, parece que quiera ensayar un nuevo modelo de crecimiento humano. Somos cobayas de los dioses, lo he dicho en varias ocasiones. El camino es ése, al parecer. Sin embargo, ¡qué pena!, la complementariedad ya no tendrá sentido. ¿No atisbas algo de esto en el comportamiento masculino, cada vez más afeminado? Maneras de cantar, de gesticular; alarmante eyaculación precoz, merma espermática, impotencia masculina (en la mujer, la frigidez no llega a ser preocupante); tendencias metrosexuales: depilación masculina, semejanza del eslip con la braga, atuendo, etc. ¡Es tremendo, amiga mía! Tremendo y desolador. ¿Dónde está la preponderancia sexual del macho, cuando en las playas se contempla el énfasis femenino en los gestos de amor? Muchas mujeres encima de los hombres (nadie me lo ha contado), con desmedidas incitaciones y en topless, algunos de ellos visiblemente cansados; las chicas enseñando gran parte de sus glúteos y de sus ondulantes senos. "¡Cuidado, muchachas", me dirigí a un pequeño grupo de ellas que estaban sentadas en las rocas, junto a la playa, al atardecer. "Por aquí abundan las ratas". Echaron a correr, mas no me comprendieron pese al guiño que les hice. Comoquiera que los brutos, pese a lo comentado, no son pocos, quise prevenirlas de que en estos tiempos es arriesgado espolear los instintos varoniles. ¡Allá ellas!
Mañana, sábado, iré de pesca un poco antes del amanecer. Veré muchas cosas, y sufriré por el futuro de los hombres y mujeres de bien. Se pierde el cromosoma "Y", determinante del sexo masculino, y, como sabes mucho mejor que yo, la "X", en matemáticas y en la comprensión general, significa la incógnita de las ecuaciones. Sin embargo, como Dios es omnipotente espero que, pese a los vaticinios científicos, no tenga necesidad de hacer trampa con los dados.
Nacido en Alicante (España) el 31 de mayo de 1935 Amante de la Literatura. Durante veinte años ha estado dedicado al sindicalismo, habiendo sido el impulsor de la U.S.O. en Alicante y posteriormente dirigente de CC.OO. Sus aficiones: Literatura, música y teatro. En la actualidad dirige la tertulia literaria del Casino de Alicante y, en colaboración con Raimundo Escribano y Pedro Fuentes-Guío está poniendo en marcha el Círculo de Bellas Artes de Alicante.
Publicó, en el año 1992 Crepúsculos y alboradas. En 1997, uno de sus más tiernos relatos fue incluido en la antología Nueva Narrativa Alicantina, de Ediciones Tucumán.
Además de colaborar en dicersas revistas y periódicos, César Rubio tiene tambien editados dos libros de poesías: Soy un círculo eterno y Sombras de mi soledad, ambos en 1991, y otro de breves ensayos La sombra del resplandor, publicado en el año 2000.
Ganador de varios premios literarios, este incansable escritor -que cultiva con igual maestría la narrativa, la poesía y el ensayo- tiene a punto de concluir una novela El vuelo de la Gaviota, e inéditos dos poemarios y un ensayo (Karma, reencarnación y panteismo), como asimismo un libro de relatos y otro de (...)