Un corazón con demasiadas preguntas
Por Juan Archibaldo Lanús
” Como acostumbras nos sorprendes con resonancias que salen de un alma desgarrada, para rebrotar en el firmamento como fuegos luminosos, que pueden ser descifrados sobre la cosmogonía adonde llegue su espanto.
Los abismos del Ser que busca la consagración de una plegaria sin otro destino que las lágrimas de un naufrago, que espera encontrar la mínima orilla; los laberintos de un corazón con demasiadas preguntas.
El tema del asilo siempre vuelve como querencia o refugio distinta de aquella Itaca de Odiseo porque no se puede volver sino “ir como se va al Paraíso”.
El paisaje de una naturaleza exuberante lo construyes con vientos y mediodías, junto a sueños y esperas, estableciendo una unidad entre el hombre y el mundo.
… fluye tu obra con el ritmo jadeante y progresivo que me hizo recordar al mismo tiempo a Frost y Whitman. Sin tiempo como “belonging to the wind” (convirtiéndose en el viento)”.
París, 25 de diciembre de 1996
La trampa
poema de Oscar Portela
A Issa: M. Martínez Llongueras.
El zureo de la paloma de la lascivia
Atrapada en la trampa del deseo.
Y el misterio del duende que en otoño
Apaga las cenizas del rescoldo
De la pasión que en el habla
Recóndita del ritmo
Se convirtió en poema.
Eso es todo: el niño que se ahoga
En las miasmas de una espera
Transfigurada ya en estigma del sueño
Del “decir para ser y no del ser para decir”:
El habla ama en mí: habla es deseo.
Intemperie infinita donde se pierde
El calculo y es el silencio guarda
De lo que no llegó.
La paloma es el ángel en la imagen del niño
Que ahora visceralmente herido
Se desangra en la música del cielo
Vacío como ayer cuando el zureo de la lascivia
Se inclinaba al vació de lo que no nació.
FATALIDAD
poema de Oscar Portela
a Luis Prieto
Fatalmente encarcelado en mí
y en la sombría forma de arrojarme a mí mísmo
hacia el lenguaje y ser mundo en el “mundo”
mutilado y sombrío príncipe de Aquitania
de la torre abolida ya condenado al círculo
del laberinto pérfido que apaga todo ardor
de ser en cuerdas ay, vibración y canto.
Por ello mi corazón ya no pregunta.
Los hados del destino me conminan
A proseguir en sombras mí destino.
Fatalidad sin término.
Todo quejido de dolor informa
del luctuoso eclipse
que nos amarra a la imposible espera.
¿Que hacer maña? En ataúd vacío
yace el cadáver de quien fuera el otro
de mi mismo sosias.
Mientras cantaba el canto del camino
en un profundo sueño la cicuta he bebido
para que Poe viva como la firma mía
que es la firma de un ciego.
En ciego túnel.
Los ciegos me rodean.
Ahora Luís, que los feroces hados del destino
me conminan a proseguir en sombras
el camino.
Aquí el poema
LEER A OSCAR PORTELA POR
ISSA MARTÍNEZ
“Quien lee a Óscar Portela se vuelve hambriento, sediento náufrago, humilde y agradecido. Quien lo lee se encuentra a sí mismo en la brutalidad infinitamente bella de sus versos.
Leer a Óscar Portela es darse de frente con la propia vulnerabilidad, con el ser libre que existe conforme con su esencia, y conforme con su nimiedad y grandeza.
No hay una división o límite preciso entre vida, muerte y poesía, por lo tanto el ser se yergue en su soledad, se reconoce en el viento y la flor, en el pasado y en el futuro perfecto que solo existe en el poema, porque se ha nacido desnudo y vulnerable, hecho poema: porque se morirá en el sueño eterno “escribiendo las profecías de lo que no vendrá…”.
Leer a Óscar Portela es reconocerse en la soledad, en la lascivia, en la madurez que lleva implícito al niño, y permanecer en el dolor que, sin éxito, constantemente quiere expulsarnos de sus entrañas.
“Saberse vivo en muerte” es quizá el destino y para llegar a él, tal vez tengamos que nacer y morir mil veces en la cosmogonía de nuestro propio poema, cuyos versos se irán creando a partir de nuestros propios sentidos, de tal forma que podamos existir paralelamente en cada elemento que compone el universo.
Hambrienta, sedienta náufraga o mortalmente herida y sin embargo, más viva que nunca. Así se siente uno después de leerlo”

