Oscar Portela a contramano de su angustia existencial, tiene el privilegio de poseer en palabras de Yeats “una dulzura tal fluyendo del pecho que nos reímos de todo y todo lo que miramos está bendito”. Ketty Alejandrina Lis
OSCAR PORTELA.
Jed Hill un hijo de Zeus
Jed, no es Apolo no, el que sembró su semen
en las islas Egeas para que nazcas tu,
hijo de Zeus y envidiado por el Olimpo entero.
Así tu reino – construido por porfido y con sangre –
es el de todo súbdito que ama el vasallaje
del amor, al que rendidos – prosternados,
uncen la savia de sus vidas: dese modo
tu padre olímpico creó tu cuerpo de titan para
que nunca mueras y des el pan y el vino a quien lo necesita.
¡Ah, que bello eres señor mío! ¡Zagreus!… ¡Zagreus!
¡Más dulce que la miel de las colmenas de Palmira
en donde rinden culto a tu hermosura-
y es tu abraso de amor el liquido que llevas
para que brote de la tierra
simiente clara de otra raza de reyes.
¡Ay, si por instantes tu eternidad penetrase
en mi cuerpo, leve me elevaría hacia los cielos,
y besaría la ingle de donde brota
el tallo que florece fulgente como flama
para que nadie muera, pues traes la eternidad
en él, tu sembrador de la ambrosia!
Y yo, como custodio del templo en el que
finges dormir, vivo por siglos
para que la luz de tus transformaciones
no se apague y como el rayo que te engendró
cruce los tiempos hacia el retorno- y lance
la flecha de la felicidad perfecta,
encarnada en la divinidad de carne y hueso
y metamorfoseado en otros que son tu mísmo,
Jed Hill, oh semidiós y amante.
Ahora Jed, ayer Heracles y en otros
tiempos otro pero el mismo.
Nadie blasfeme en el templo del más bello
titan el cual jamás demora su llegada al puerto
de la humana esperanza.
Yecto y rendido antes tus plantas
beso tus piernas que son columnas jónicas,
y asciendo hacia la inagotable fuente de tu sexo-
besando con ardor tus labios fuentes-
– buscando tú desnudo torso como coraza donde guardar
fragilidad y hastío.
Soy tuyo Jed. Otro súbdito más
que adora a Pan y sabe en su corazón quien eres-
la multiplicidad de dioses escondidos tras de todas
las cosas deste mundo.
SOPHIA Y KUNDALINY
Por Oscar Portela
Querida Sophia: insisto y créemelo: tu nombre marca un camino que es el de la nobleza y la belleza del alma. Solo por eso te llego un poema oscuro y barroco como afirma Nuria de Espinosa. No tiene ninguna importancia quien es Jed Hill. Es un bello modelo y nada más. Imagina que Fidias o Miguel Angel no hubiesen tenido modelos. Pregunto ¿existiría el David de Belvedere? ¿Si la Duquesa de Alba no hubiera posado para Goya existiría acaso “La maja Desnuda”?
Las imágenes son solo disparadores para el flash que tan bien maneja ese genio llamado Pedrito Martínez Corada. Y esto me permite tejer un poema erótico pero a la manera del tantra búdico. En realidad existe en mi poetica un intento de aproximarme a otra experiencia del ser, que nada tiene que ver con el logos griego ya consumado en la técnica moderna. Unir nuevamente lo sagrado y lo profano como quería el filósofo frances Georges Bataille – experiencia expulsada del mundo por la tradición judeo cristiana. Se trata de un intento y solo un intento casi desmesurado. Luego de un largo camino que me llevó a dialogar con la muerte, con la naturaleza, – mi infancia de campo casi mística -, mi exaltación pánica de los sentidos, me asomo ahora al misterio de la carne, de Eros – el primero de los Dioses- ( divinidad primigenia), y pienso con Nietzsche que el cuerpo tiene razones que la razón desconoce.
La vergüenza frente al desnudo es propia del hombre que se aleja del homínido que nunca está desnudo.
Los Adamitas vivían desnudos y ahí esta Hieronimus Bosch – adamita y herético – en su “Jardín de las Delicias” afirmando que Adán nunca fue expulsado del paraíso y negando toda idea de un pecado capital. Kundaliny, Nuri, representa a una serpiente mítica que regía para los chinos el Eros y estaba ubicada en la ingle del hombre.
No tienes por lo tanto porque temerla. Para el zen – no para el tantra – domesticada podía provocar iluminaciones que iban de las gónadas al cerebro. Oscar Portela
El poema es fuertemente erótico pero nada naturalista como lo notaron ambas por su contenido filosófico, u más bién por los presupuestos de una nueva ontología poética en la cual trabajo desde hace tiempo. Resulta para mi un placer ser tu amigo alma platónicamente bella Sophia, aunque haya sido la concepción uraniana de Platón la que haya expulsado de la tierra la posibilidad de unir lo sagrado y lo profano en un amor humano fiel al sentido de la tierra. Deseo que existan muchas personas como vos. Así dan sentido al horroroso mundo en el cual vivimos. Oscar Portela

