ÚLTIMO TIEMPO

Deshojo el universo de mis costumbres
como densa gaviota que retorna a su lecho.
Entre la tela de las ciudades,
veo caer los grandes arbustos,
murmurar las calles
y rodar la beldad.

A mi perseguida edad no ha cesado
el canto del ave rapaz que vuela
esperando el descenso final.
Pero aquel ser que, de las cenizas,
me hizo caminar en los paraisos de la dulzura,
vendrá en busca de su recompensa.