SONETO DE AMOR

Ay, yo quisiera darte un beso, amada,
que llegara de amor a las estrellas,
que fuera una ilusión de ansias bellas,
de corazón sin fin: música alada.

Yo quisiera una tarde enamorada,
un mundo para ser flor a centellas,
una faz sin sufrir y sin querellas,
tan limpia desnudez con la mirada.

Yo quisiera enseñarte lo que escribo,
el fuego sideral por donde pienso,
ilimitado azul porque estoy vivo.

Enseñarte el amor por ser comienzo
a desgarrado “ahora” que no inhibo
haciéndonos de labios mar extenso.