PUNTO SOMBRIO
Mente. Belleza compleja y desafiante
en permanente adopción
de un cuerpo.
Nativos del pensamiento
se ahuecan asustados por el contorno
de mis ojos.
Situación limite. Llegó el punto cero
y vació mis recuerdos.
Poco a poco el frío intenso
y desalineado del miedo gira en el espacio,
y me introduce hacia la minúscula célula agrietada.
Siluetas expectantes y enigmáticas,
me esperan,
me envuelven entre sombras y lágrimas rosadas.
Tapo con mis manos
una luna ausente,
quebrando los muros de mi cordura,
mientras mis pies descalzos y sangrantes
ascienden como alfombra roja en el aire,
hacía la majestuosa atmósfera
de la locura.
VIVAS MINIATURAS
Acércate al horizonte claro
de vivas miniaturas,
déjalas que se eleven etéreas
y agiten sus contornos junto a la luna.
Ellas acunan el vacío de la noche,
ojo abierto y oscuro del mundo
sin mirada.
Son el escondite ideal del ocaso,
ardiendo eróticamente en locura.
En la cumbre del abismo,
lamen las quimeras con bocas misteriosas
entre soles y sombras,
como amantes audaces
en intimidad concupiscente.
Acércate al profundo y blanquecino
cuadrilátero de tu sentir,
y peina al monarca de tus sueños.
Rapta los cálidos pliegues de tu musa,
como un flamígero ondular
de vivas miniaturas,
que prometen unir en tu horizonte claro
la voluptuosa gestación
del majestuoso poema de la vida.
LA ENTREGA
Me acerqué en penumbras
hacia las lágrimas de Dios.
Mi excitación desbordaba al acercarme a sus pupilas.
El agresivo mar Mediterráneo me ofrecía sus orillas,
y sus párpados, cubiertos de sal,
me instaban a amarme envolventemente.
Me aferré sin darme cuenta a su alocada pasión.
Suspiro hacia la nada y me sumerjo entre mágicos
instantes,
sin frontera.
Voces aullantes me reclaman a lo lejos,
mientras Dios derrama infinitas lágrimas
en permanente soledad quebrada.
Sus ojos se visten con mi piel helada
y en sus inmensos párpados duermo,
como una ola que muere en la playa.

