Poemas de amor XIV

XIV

¡Mira, querida!
No crea que este que te escribe
Apenas de palabras dulces vive la vida.
Pues le digo que no,
Que ese que te escribí sufrí, gime y ama sin ser amado.
Que ese que te clama ostenta un corazón de veras dolorido;
Dolorido porque no te tiene junta a mí.
Junta a mí, en míos brazos.

No pienses que en otros brazos
Tendrás las alegrías que yo creo podré te dar.
En otros brazos no tendrás los besos que te doy,
El amor que quiero, ojalá, siempre en tu vida.
No tendrás, aquí, como yo, un hombre que te espera,
Que te ama y que te escribí esos versos
Con lágrimas en los ojos, amor,
Por ti, solamente por ti.
Luego yo que nunca había llorado antes,
Hoy lloro traspasado de angustia y de sed
Por te perder lentamente de míos brazos.

No se vá, no se vá, querida!
Aceite al menos yo te decir una palabra dulce,
Te hacer un halago,
Elogiar tus nuevos cabellos.
Tus cabellos son lindos, son lindos, amor.
Tu voz, más que voz más dulce.
Sin, es voz de prima,
Prima-doña de prima,
Primavera Brasil,
En un cielo de añil..

Es en la verdad es todo de bueno
Que apareció últimamente en mi vida.
No quiero ahora recordar lo que te dice.
Ahora apenas te pido permiso
Para que yo entre en tu vida
Y entonces pueda decirte:
— queda comigo, querida,
Pues mañana quizás no habrá después.