Enigma

Hoy, viernes de inventarios,

de luto enaltecido.

– Doliente Ginebra de preguntas –

Distantes,

Incallacta y los Sertones.

Lejanos,

Popol Vuh y la Araucana.

– ¡Ay!, Borges de las dudas:

Encontré en las nieves del destierro

la estirpe de tu voz

tañendo

su postrer laúd

al bucanero.

Descalza roca gris,

¡Las grutas de Calvino!

Bienestar insaciable

que abjura las nostalgias.

(Sutiles laberintos

de báculo y soberbia).

Los Alpes que ignoraron

el vibrar de un galope,

no son vientos que nutran

a un Martín Fierro sencillo.

– ¡Ay!. Maestro de la espera.

Sacerdote supremo

del ritual de la búsqueda.

Hoy poso mi homenaje

al pie de tus pirámides,

e invento un árbol noble

para algún peregrino.

El supremo sendero

de algún americano

que no porte raíces

al sacro Macchu Picchu,

– quien sabe entre lo ajeno –

podría transmigrarse

¡en un altar sin dioses!

Ginebra, primavera de 1998