La intimidad de las personas es poco agradable y eso sólo se conoce desde la convivencia. Que una mujer que presume de exquisita despierte todos los días con el estruendo de un sonoro pedo de su marido es el colmo. No necesita despertador. Aun así lo disculpa por problemas de gases o aires en el estómago y afirma que las ventosidades no huelen. Menos mal, aunque nadie se fía de que eso sea cierto. De cualquier manera, el afectado lo evitaría con comidas adecuadas y no bebiendo líquidos con gas. Al contrario, se ríe de su actividad sonora de tan mal gusto. Aun así, ese hombre fue un conquistador de mujeres en el pasado y es que hay para todo.

