“Entraste en mis entrañas, fuiste preso
de codicia, clausura de mis poros.
No puedes iniciar el retroceso,
te acopié, bendición de mis tesoros.”
Fagocito de ansia, impulso avieso;
carnívora voraz, los deterioros
del espíritu sufren el exceso
de ardor en el jardín de sicomoros.
Nutre el delirio de sierpe indigesta;
su bulimia al amante desentraña.
Tránsito de avidez tras el convite.
Zafose de la autopsia; se recuesta,
el reptil elucubra su artimaña.
Su propio duelo ofrece en el envite.
Sicomoro: planta de la familia de las moráceas, higuera
propia de Egipto, con hojas parecidas a las del moral;
fruto pequeño, blanco amarillento, y madera incorruptible,
usada por los egipcios para las cajas
donde encerraban las momias.

