{A Osvaldo y Vilma, militantes de la vida y a su Comunidad “Juan XXIII”, cuya labor evangélica contribuye a hacer posible el Cielo en la tierra…}
(…) En cuanto a mí, después de meditar la Pasión del Señor, especialmente anoche en la Hora Santa y hoy, en la Adoración de la Cruz, siento como nunca (¿como siempre?) el horror de mis pecados, la infinitud de mi miserabilidad: soy Saulo Perseguidor abrochado con la Moneda de Judas y de Pedro. Y a confesión de parte, relevo de pruebas. Como un Jano Moderno. Uno por cada lado, cara y seca, montado en la ceguera de mi necedad. Traidor y Negador, a pesar de todo esfuerzo por…
Y, sin embargo, algo o alguien brilla en el “canto” de esa Moneda. Es Juan, el discípulo Amado junto a María Santísima (Corredentora, Tesorera de todas las gracias, Abogada de los cristianos y Embajadora de Cristo), los Mártires y Ángeles del Señor, quienes pugnan por izquierda y por derecha, por arriba y por abajo, expandir su alegría; ese gozo por el que, Dios mismo (YoSoy), habita sus corazones de hombres justos, sencillos, mansos y generosos.
Estoy seguro, porque para Él nada es imposible, que el “canto” de mi absurda Moneda se transformará en canto, pero de alabanza, adoración y servicio, y se ensanchará en todas las dimensiones con la fuerza del Amor de Juan y de María Santísima, y el de todos los hombres de buena voluntad que oran por mi, Pecador; ellos, frutos incorruptibles de los méritos de la Pasión y Muerte en Cruz del Nazareno, que transformarán en un Planeta Azul, orbicular (redondo) y perfecto, a la estirpe soberbia, vanidosa, y envidiosa, conque mi Vajilla de Barro ha sido cotizada -por la lujuria de este Mundo- en tan vil y singular Moneda…
Porque {“el círculo es perfecto”} (me recordó –en la hora de su muerte- Edgardo A. Pesante (1) , amigo del alma y hermano en Humanidad), y todo pasa –dicen-, excepto Dios; y Dios, es suficiente… Y un silencio beatífico y contemplador enmudecerá a los iracundos Coliseos, concupiscentes Sodomitas y macabros asesinos de los Imperios del Mundo, para que, ciertamente, donde esté mi Tesoro, esté también mi corazón…
Será el nuevo soplo del Espíritu quien vagará, undísono, por el horizonte sonrojado en luz; y yo, habitante del sepulcro de Lázaro (como Jesucristo), resucitaré con él (como Él) de entre los muertos, y estaré con ustedes, benditos de mi Padre (en fe, esperanza y caridad, sea), hasta el Fin de los Tiempos (o por toda la Eternidad).-
ADRIAN N. ESCUDERO – Santa Fe (Argentina), 22 de marzo de 2008. Integra el Libro “APOCALIPSIS BANG Y OTROS CUENTOS PARA UN SEMÁFORO” (Colección Realismo Mágico). Inédito. La Botica del Autor. Santa Fe (Argentina), 2006-2008.-
(1) – HOMENAJE – Hoy, 22 de marzo de 2008, Sábado de Gloria, se cumplen 20 años del nacimiento al Cielo del prolífico escritor santafesino, Edgardo A. Pesante (1932-1988), creador, junto al también desaparecido, poeta Miguel Ángel Zanelli, de uno de los primeros talleres literarios de nuestra ciudad (bajo el auspicio de la Asociación Santafesina de Escritores – ASDE). Mundo Cultural Hispano y otros medios, publicaron oportunamente mi crónica-relato “Homenaje”, donde aproximo el perfil humano y cultural de este “consejero amable y estoico viajero inesperado”. Además, el Diario “La Opinión” de Rafaela (Suplemento cultural “La Palabra”), con motivo del 15º Aniversario de su fallecimiento, publicó el 05-04-2003 un artículo de mi autoría denominado: “PÁJAROS EN LA NIEBLA. Un cuento de EDGARDO A. PESANTE (1932-1988). Un intento de comentario interpretativo, in memorian (15º Aniversario de su fallecimiento) – Santa Fe, 22-03-2003.
Desde Buenos Aires, y en un artículo elaborado para Diario “El Litoral” (Santa Fe, 12-01-69), Antonio Pagés Larraya, al remitirse calificadamente a dicho material (que, por lo demás, titula a uno de los conjuntos de cuentos más relevantes de Pesante), expresa que allí el narrador {“profundiza la búsqueda de la poesía en el contexto de una cotidianidad opaca (…) (y) aprovecha ese clima para su indagación psicológica acuciante entrecruzada por escapes a la fantasía y por imágenes de niñez que se suman a la experiencia”}. Por su parte, desde Rosario, el Prof. Eugenio Castelli (“Un siglo de literatura santafesina…”, 1998), realizó una tipología de su obra cuentística, basada en ciertas constantes temáticas: a) Los cuentos que reviven episodios del pasado santafesino, b) La recreación de momentos existenciales dramáticos en personajes tomados de la literatura y el arte; c) Relatos de situaciones cotidianas enmarcadas en el contexto urbano; y d) Cuentos de tono realista-mágico: donde lo existencial y lo metafísico se funden en fábulas con subyacentes connotaciones reales, y en las que el destino y la muerte son sus leit-motiv retornantes: {“El día que no amaneció” (1975), “Los irracionales preparan el golpe” (1980), “El fin del verano” (1982)} y {“Ago sucede” (1984)}. Entiendo, por mi parte que, en estos relatos, se vislumbra lo fantástico, y, en algunos de ellos, la ficción conjetural o especulativa.
Pesante, si bien en principio dividió su labor literaria entre el cuento y el teatro – {“Sitiados-Obando”, 1961}-, su obra posterior está dedicada, en lo que respecta a su bibliografía, casi exclusivamente al cuento: {“Criaturas de la guerras” (1964), “El soberbio capitán” (1968), “Pájaros en la niebla” (1970), “Concierto para la mano izquierda” (1973), “El día que no amaneció” (1975)} y {“Los irracionales preparan el golpe” (1980)}. Nómina a la que hay agregar sus {“Crónicas de lo mágico cotidiano” (1971)}, reeditadas seis años más tarde. También existe una segunda edición de {“Pájaros en la niebla”}, de 1978, y en 1980 apareció {“Cuentos del Santa Fe de ayer”}, recopilación de textos tomados de sus dos primeros libros dedicados al género cuento. En la segunda mitad de la década de los años 60 publicó estudios sobre el teatro y cuentística. Colaboró activamente con artículos y notas literarias en diarios y revistas de la Capital Federal y ciudades del interior del país. La mayoría de sus cuentos, antes de llegar al libro, fueron publicados en páginas literarias. Por otra parte figuran en varias antologías y muestras, editadas en Buenos Aires y Santa Fe. Sus dos últimos trabajos fueron {“El fin de verano”} (cuentos, 1982) y {“Algo sucede”} (cuentos, 1984).-

