VIVÍAS

Eras lozanía de ideales

en la selva de cemento.

Sentías clamar justicia.

Buscabas lo inalcanzable

en libros sin respuesta.

Florecías trascendencia

huella piel con piel.

Anhelabas un mundo nuevo

para el futuro de tu vientre.

Tejiendo escarpines,

junto a tus sueños

crecía vida en tu vida,

claustro de amor latiendo.

Una noche de invierno

rapiña uniformada

inmoló tus sueños.

Hoy, acompañas a tu hijo

hasta el fin del tiempo.

Xenia Mora Rucabado