Estaba oscuro,
Dormía,
Y una silueta velaba.
Hablamos de lo mucho,
De lo mucho y de lo poco,
Yo con mi silencio
Tú con el alma.
Estaba oscuro,
Reía,
Reía y te miraba
No te sabía, duende negro,
No te sabía nada.
Porque estabas como ausente,
Como un fantasma que no habla,
Como un ser extraño
Que se borra con el tiempo,
Como aquel niño viejo
De inmortal infancia.
Y está oscuro
Y aún duermo
Ya no hay siluetas que velan.
Mi yo te sabe invisible
Y aún te hablo
Yo con mi silencio
Tú con el alma.

