Castilla tierra de fuertes contrastes.
Amplias llanuras, dehesas y sierras
Conforman tu extraordinario paisaje
Salpicado de encinas, tejos, fresnos,
Enebros, avellanos y nogales
Cuyas raíces toman el agua fresca
De tus ríos Duero, Arlanza, Casares…
Poderosa savia de esta tu tierra
De jarales, piornales, y escobonares
De plantaciones de leguminosas
Y cultivos de maíz y cereales.
Sí, campos de horizontes infinitos
Teñidos de colores celestiales
Ocres, amarillentos, y rojizos
Marrones, parduscos, gilvos y jaldes
Que contrastan con los azules de tus
Cielos, torrentes y cursos fluviales;
Con el clorofila, verdeceledón,
Y glauco de tus masas forestales.
Pero Castilla son pueblos de piedra
Y pueblos de barro, tan peculiares
Con sus casas rurales, aldeanas…
De ladrillos, de adobes, de tapiales
Con sus caballerizas y corrales
Con fértiles huertas y palomares
Y sobre todo con sus gentes nobles,
Tan francas, hospitalarias, y amables.
Todo aquí en Castilla tiene un exceso de
Pasado, de tradición, de historia y arte
Visigodos, vetones, y arévacos
Pueblos antepasados y ancestrales
Semillas de tu presente y futuro;
Monasterios e iglesias medievales
Esparcidos por tus verdes páramos
Y por tus regias y sobrias ciudades
En las que predomina el románico
Con sus muros y escasos ventanales
Con sus arcos de medio punto
Con sus ábsides, claustros y arquitrabes
Con sus bóvedas de arista o de cañón;
Sus características esenciales;
Austeridad, frialdad, simplicidad…
Contagian a tus campos y brezales
A tus montes, a tus peñas y brañas
A tus praderas, campas y pinares
A tus alfoces y desfiladeros
A tus castillos, a tus catedrales
A tus caminos de sangre, sudor y
Lágrimas, a tus villas y a tus valles
Que rompen su monótona soledad
Con la línea del río Duero, grande
Entre los grandes, poderoso, altivo,
Dando vida a tus hermosos parajes
A esa tierra del pan y del vino
A esos tan maravillosos lugares
Y a esos pueblos todos con tu apellido.

