ARIEL

Olor a madreselva.

Sereno batir de olas.

Risas, música, a lo lejos.

Una sutil brisa denunció tu presencia.

– Dime, Ángel, ¿qué es la vida?

– Un sueño sin terminar.

– ¿Qué es la muerte?

– El terminar de un sueño.

– ¿Existe Dios?

– Existimos tú y yo.

– Dime, entonces, ¿Qué es la eternidad?

– Una armonía, sin fin, de sueños.

– Tú y yo, ángel, somos eternos.

– Tú tienes alma; yo soy etéreo.

Una ligera presión en mi mejilla.

Soledad. Silencio.

Entre lágrimas de fuego y suspiros

de esperanzas esperé, cansado,

un amanecer nuevo.

Meria Albari
En baza a 31 de marzo del 2002