Las yemas de mis dedos acarician los años,
remembranzas confusas se pierden por mi cosmos.
Con paciencia científica, avizora la noche
latente en mi atalaya, falso penal de amor.
Refuto ser vigía, arrostraré el confín
mientras me muerdo el hambre, eterna_mente púber,
si maldice mi dermis, indómita tersura.

