De verdad de la buena

Y sé que si no escribo estas líneas me muero;

y sé que no voy a aguantar el no poder rozar tu cuerpo,

y sé además de buena tinta que no son solo para mí

tus dulces besos…

Con miel me untaba el corazón y con pan trozo a trozo

empezaba a mordisquearlo, ahora que ya está casi acabado,

pide por favor otro plato, otro plato más sabroso y a poder ser

que no abra la boca, ni siquiera para decir gracias

después de saborearlo.

Vaya cara se le quedaba, y a penas algo le decía, sigue por favor no

te vayas a quedar con hambre, que yo tengo el alma bastante

saciada de mentiras y de ilusiones manipuladas,

creaciones literarias y personificaciones que no existen,

pobre tonto, pobre iluso, seguía diciéndola TE QUIERO, y ella

repetía sin afán de que se llegara a enterar del todo.

Como un bis o un entrecomillado,

como una mentira para tranquilizar la conciencia;

como una ceniza que ya pone el punto a una vida.

Como una mierda.

1ª Parte de una pobre historia de amor…