Una margarita he pisado en la calle
pero no tengo tiempo de llorar
ni ganas de seguir contracorriente,
la apatía inunda mi alma,
al igual que lo hace la rabia.
La impotencia también aparece,
para otros insignificante, para
mi con su grado (aunque pretendo
que sea pequeño) de importancia.
Un segundo perdido, quizá guardado
en el cajón; pero nunca el tiempo es perdido
como dijo el maestro aguerrido.
Piensa, en ti, en el momento, y no dentro de una
semana, ni en el día de mañana.
Parece que poco a poco va saliendo
parece que poco a poco, voy escribiendo
en verso…

