EL DISEÑO: FACTOR DE COMPETITIVIDAD

El diseño esta experimentando cada día un mayor protagonismo, un auge en parte favorecido en los últimos tiempos por la llegada de la era de las comunicaciones, de la imagen , de la publicidad, de la telemática, etc.
Así pues el diseño esta considerado en la actualidad como una de las principales fuerzas impulsoras de la dinámica industrial, comercial, etc.

Ahora bien en nuestro país el diseño goza de una larga tradición en sus distintas manifestaciones, ya sean arquitectónicas, gráficas o industriales, siendo pionero en estos aspectos y ocupando uno de los puestos de privilegio con respecto a un buen número de países.

Así lo cierto y para que nos formemos una idea más aproximada de la extensa tradición histórica existente en España en cuanto al diseño señalar que la primera escuela de diseño española fue inaugurada en el año 1775 en la ciudad de Barcelona, núcleo por excelencia en materia de diseño. Posteriormente surgieron también los centros de Madrid, Zaragoza y Gerona todos ellos en torno a 1785.
De este modo, la finalidad perseguida al crear estas escuelas, no era otra que la de preparar verdaderos profesionales del diseño en el ámbito de las industria textil, para de esta forma proporcionar al producto un valor añadido y poder así competir con mayores garantías de éxito tanto en el mercado doméstico como en el internacional.

Así pues esta idea no ha perdido vigencia en la actualidad, presentándose el diseño como uno de los factores de diferenciación más relevantes que permiten a las empresas obtener ciertas ventajas competitivas de orden superior con respecto a la competencia, abandonando de esta manera la tradicional referencia al precio como principal factor de competitividad, y poder así obtener unos mejores resultados empresariales.

En efecto cada vez son más las empresas que ven en el diseño un elemento fundamental de desarrollo empresarial, pero contemplando este fenómeno desde una perspectiva global, es decir, no centrándose única y exclusivamente en el diseño publicitario, el diseño de embalajes, el diseño de información didáctica y como no el diseño de identidad corporativa, lo que comporta la imagen de empresa y de marca, que supone, en definitiva que el producto o servicio deba ir acompañado de un cierto prestigio, evocando en la mente del consumidor.

De este modo, cabe entender la identidad como un conjunto de instrumentos con los que la empresa u organización se identifica publicamente en el mercado. Por tanto, el diseño juega un papel verdaderamente importante en muchos de los sectores industriales de nuestra provincia, y en especial, en aquellos sectores de producción con una serie de caracteristicas propias como suelen ser la estacionalidad de sus productos o la del corto ciclo de vida de los mismos, ya que, entre un producto estándar ya existente en el mercado y uno distinto siempre que se pueda justificar su diferencia por el valor añadido que avale el incremento de precio, siempre será mucho menos sensible al precio como criterio de compra un producto diferenciado que uno estandar.

En definitiva, el diseño no sólo es estética, sino también creatividad, tecnología, cambio, innovación, ya que, esta integrado por una serie de factores de muy diversa índole como son los de carácter social, económico, tecnológico junto a otros más tangibles como pueden ser la forma, el color, el volumen, etc. De este modo, cabe entender el diseño independientemente de sus múltiples variedades tales como el diseño ambiental que abarca el interiorismo, el urbanismo, etc. El diseño gráfico que hace referencia a la ilustración, la fotografía, o bien el diseño industrial, etc, como aquella actividad estrechamente vinculada a la comunicación.

Por último, la ubicación de la sede de la OAMI en Alicante, no cabe duda que contribuirá de una manera decisiva al desarrollo del diseño, tan arraigado en nuestra provincia, restando protagonismo en cierto modo, a la hegemonía que en esta materia viene desempeñando Barcelona.