Empujoncito

Gracias a vosotros,

uno da un paso y luego el otro.

Gracias a uno,

el otro camina un poquito más deprisa.

Cuando no te das cuenta

te desvaneces

y después piensas

en porqué no creces…

Pero eso es lo que esconde

esta poesía:

Unos labios de fresa,

una cara de alegría

un viaje en tu calesa,

un viaje entre tus piernas,

entre tus manos,

entre tu princesa.

Crees que sabes todo,

y que nadie te dirá por dónde ir.

Pero siempre, y sin llegar a ver el “Nodo”

uno sabe cómo decidir.

Amisteando cada viernes, cada sábado.

Cogiendo un poco de aire para la semana.

Amando velozmente por sentir,

por sentir todo lo que uno no quiere

perderse vivir.

Abrazos y palmadas en la espalda.

Caricias cariñosas que no se olvidan.

Palabras que -mejor que nunca-

cumplen su función.

Porque no son más que eso: palabras.

Pero cambian de sentido

cuando el que te las dice es un

amigo.

Nota: para todos aquellos y aquellas que alguna vez me ayudaron a levantarme…