EN EL CIELO NO HAY ALMEJAS

Las últimas noticias que se han generado dentro del panorama político español son como para que a los calvos le salgan pelos. No tengo nada contra los calvos; yo mismo estoy empezando a lucir una coronilla franciscana muy atractiva. Me considero una persona sumamente optimista e intento ver siempre el lado bueno de las cosas, pero debo confesar que mi talante está cambiando.

No hace mucho aistimos a un triste espectáculo en la Comunidad de Cataluña, donde uno de los consejeros, Secretario General de Ezquerra Republicana de Catalunya, el Sr. Carod-Rovira, tuvo que presentar la dimisión, forzado por las circustancias,-en este páis no dimite ni el Espíritu Santo-, aunque siga encabenzado la lista de su partido para presentarse a las próximas elecciones al Senado de un pais que parece ser no es el suyo.
Bochornosa fue también la reacción de las otras fuerzas coaligadas y, muchísimo más, la del principal partido de la oposicíón.

En todo este maremagnum, nuestros Obispos hicieron unas muy caritativas declaraciones sobre la Violencia Familiar y de Género; la casi inmediata rectificación – obligados por el clamor popular- fue, cuanto menos, patética.

Daba la impresión de que ibamos a entrar en un periodo cuya tranquilidad solamente sería afectada por las declaraciones de los distintos candidatos -no olvidemos que estamos entrando en periodo electoral- contandonos sus virtudes y los defectos de los oponentes.

Al pueblo llano, que según piensan algunos “Don Importantes”, es tonto por naturaleza -yo estoy muy orgulloso de ser pueblo- , por eso es pueblo, este periodo le va a dar la oportunidad de aumentar sus conocimientos sobre los insultos, palabras malsonantes, verdades a medias, mentiras burdas, etc. No se puede entender una buena camapaña política sin esta clase de cosas. Hay que convencer, no por los planteamientos ideológicos, sino por el insulto fácil. No por lo que se ha hecho, sino por lo que el oponente ha dejado de hacer.

¡Las promesas electorales son para no cumplirlas!¡El voto justifica la promesa!

Pero por arte de bibirisloque, la banda terrorista ETA entra en el ruedo y entra, como tiene costumbre, matando y a traición. Seguro que algún exjesuita, en su cómodo retiro, se estará frotando las manos de gusto. Hacernos creer que no ha habido un pacto con el truco burdo y grosero de la fecha, es rídiculo. ¡Somos tontos, pero no gilipollas!
Pensar que no hay una responsabilidad política o que ésta sólamente afecta a un determinado “señor” y a su partido, es infantil. Hay más de una responsabilidad, no en la misma medida, pero le afecta a todos, tanto a personas como a partidos. A unos por haberse atrevido a pactar con una banda terrorista a a espaldas de las demás instituciones aunque, eso si, con el conocimiento, cuanto menos, de su aparato directivo. Otros, porque si detectaron estas entrevistas las callaron y las sacaron a relucir no por el interés nacional, como debía haber sido, sino por intereses de partido. Los de más allá, porque no han tenido la valentía de romper un pacto aunque le pueda suponer ir a unas nuevas elecciones; su oposición, por intentar conseguir, por métodos nada limpios, lo que las urnas le han negado. El grado de disparte y de esperpento a que se ha llegado es astrónomico.

Uno que, a pesar de todo, sigue manteniendo cierto grado de utopía, que cree en la democracia -con todos sus defectos- votará. A quien daré mi voto me vais a permitir que me lo calle, no porque me dé vergüenza decirlo, ni porque lo considere un secreto de estado, sino por seguir la tradición. No será un voto en blanco, tampoco lo manipularé para que lo consideren nulo. Quiero que sea un voto válido.
Mi grado de indignación, de vergüenza, de pesar, es tan enorme que no creo que lo pueda cuantificar. Me está costando mucho trabajo huir de calificativos malsonantes o groseros, pero la rabia que siento es… rabiosa -permítaseme la redundancia-.

Intentaré calmarme escuchando un CD que me han regalado: Nocturnos de Chopin, interpreatados al piano por Peter Schmalfus.

¡Dios!, que buen vasallo su hibiese buen señor…