EXIGUA MUERTE

La niña inmóvil brota hilos de rosas

que recorren su muerte pequeñina;

el odio cruel de ráfaga dañina

roció su tenue sangre por las fosas

de exigua muerte.

El temblor de infinitas impotencias

agrieta las esquinas de la mente,

cuando, por intereses insolentes,

las insidias retuercen las vivencias

de tierna muerte.

En sus profundas simas, las conciencias

con duro llanto, claman hondo y fuerte

incisivo dolor de mala suerte

que rapta con desgarro las querencias

de exigua muerte.

La sangre de conflictos veleidosos

denuncia los abusos insistentes,

y el lucro de poderes prepotentes

que medra con los ojos ya vidriosos

de tierna muerte.

Los astros acudiendo conmovidos,

exhalan gritos rígidos al alba;

negras y rojas lágrimas del alma

resquebrajan los cielos compungidos

de exigua muerte.

No asistieron los hijos de los hombres,

estaban en sus guerras y sus riñas;

cegados de avaricia y de rapiñas,

los fatuos no supieron ni los nombres

de exigua muerte.

Camilo Valverde Mudarra