INVIERNO

Para Anxelina

Para Anxelina

INVIERNO

Patriarcal y lírico: solemne. Tiende su manto de níveas alburas sobre la tierra virgen de los sueños. Allí donde el amor palpita y la sangre prisionera, a dentelladas, se defiende del olvido. Como el oso cavernario, dormitará la pasión aguardando a la alegre primavera. Pero tú, sierva de tu destino y del mío, le aullarás al plenilunio con mi voz desconsolada. Y añorarás mis besos como yo, de tus labios, el sabor de la marisma.
Quiero que engarces en tu collar de conchas y caracolas el dulce son de mi silencio. Quiero libar en tu cáliz de luces cenitales el flujo de una marea de pétalos silvestres. Para sentirte en el eucarístico placer de la comunión del espíritu con la rebelde simetría de tu carne sonrosada. Y decirte al oído, como en un susurrante discurso de hojas otoñales: “Me has hecho feliz. Duerme, amor, y espera a que florezcan los rosales”.
César.