LA VIDA ES UN LIBRO QUE MERECEMOS PUBLICAR

Luego de publicar los poemarios para niños Avisos de bosque adentro y Donde el jején puso el huevo, además del cuaderno de cuentos La Corona del Rey, el escritor Jorge Luís Peña Reyes es uno de los nombres obligados a pronunciar hoy dentro del panorama de la literatura que para los mas pequeños se esta escribiendo en Cuba. Pero el también escribe para los adultos.

Quisiera lograr un poema en el que no importen las palabras, hay un misterio en eso, el poema comunica con un ritmo interior que va creando, una atmósfera ajena a pretensiones culteranas y vacías. Si no somos todo lo sensibles podemos arruinar con nuestras vanidades ese discurso diferente y especial que es el poema. Encontrarme con la poesía me definió personalmente. Hay poetas que nunca han escrito un verso: Heminguay, Proust , Carpentier, Virgilio Piñeira pero supieron de eso que ocurre muy dentro y que la palabra ayuda a traducir. En esencia un buen poema es aquel que nos inquieta y que no podemos descifrar qué zona hay en él sobrante. Mi sentido último de la poesía es comunicar.

En una entrevista dijiste que la literatura es una pasión enfermiza que te obliga a decir. ¿Cómo te aparecen entonces los temas?

Los temas no me aparecen, los temas están, uno solo tiene la posibilidad de verlos con claridad en algunos momentos y acomodarlos en moldes precisos. No hay temas para niños que no sean los profundamente humanos, así que cuando les escribo a ellos no siempre voy a mi infancia, a veces fabulo y hago que mi realidad sea accesible a la de los niños. Ellos creen que mientras más crecemos más libres somos, pero eso es solo un producto de su ingenuidad. La libertad entonces es un tema que vive ante nosotros y que nos cuestiona.

¿Cómo decides el género o la forma en que vas a escribir estos temas?

A veces es un acto consciente, un camino. En otras ocasiones hay algo que sugiere cómo entrar y en qué vehículo. Cuando fui hacer un poema sobre los borrachos necesitaba una estructura entrecortada y alguna frase que me sugiriera un vaivén o tal vez la estructura me silbó cómo podía aprovechar esa geografía que son los géneros. Es bueno explorar los géneros y dominarlos, uno encuentra mayor cauce a la creatividad. Si no conociera el romance no sé cómo pudiera escribir tantos poemas para niños, aunque cuando solo conocía la décima me obligaba a decir todo lo que tenía en esa compleja estructura, pero tal vez deje de decir mucho…

¿Por qué el QUE es importante y el COMO determinante?

Eso tiene una relación muy estrecha entre los temas y las herramientas con que contamos. Una obra no se sustenta solo por el tema sino por su tratamiento, por la astucia, por la novedad. Cuando estuve en el Taller de Formación Literaria un amigo tenía un excelente tema, creo que daba para una película de buena factura pero lo que había logrado era un texto oscuro que nadie entendió, entonces tuvo que demorar mucho en explicarse. Una correcta correspondencia entre lo uno y lo otro es mostrar verdades complejas de la manera más sencilla posible. Martí lo hizo con sus llamados versos sencillos. El cómo fue un elemento indispensable para abordar su realidad.

¿El libro o el poema que no has escrito…?

Prefiero hablar del libro que voy escribiendo poco a poco. Uno siempre trata de hacer lo que puede pero al final quedan unos poemas aislados que revelan con una mayor exactitud lo que queríamos lograr. Lo más importante es ser fiel y persistir, pero el tiempo que sí sabe antologar, arma ese libro que siempre soñamos.

Aunque la vida, sea cual fuere nuestra vocación, es un libro que merecemos publicar.

Vivir en Puerto Padre, un municipio del interior de Cuba, ¿limita la creación, la vida literaria, la promoción?

No quiero exagerar mis raíces, en definitiva no soy un árbol, pero me gusta este lugar y nunca he creído que sea una limitación. El vallado lo pone uno. Desde aquí he sido premiado como el más feliz de los mortales y no he tenido que recurrir a nada que luego me avergüence, algunos éxitos pudieran demorar un poco más pero eso depende en gran medida del oficio. Para Quiroga la selva fue una bendición y yo me alegro del lugar donde Dios me pone porque no hay otro mejor sitio. La vida literaria de Puerto Padre es un buen estímulo a la creación

Has escrito también que la literatura, además de ser un carisma de Dios, es una deuda eterna con los amigos.

Amigo es una palabra exagerada pero real, me pregunto si he sido un buen amigo para tener los que tengo. Un amigo es una responsabilidad, nada de lujos ni de beneficios, una familia que escogemos en el camino para hacer el camino posible. Por los amigos desafiamos, y vivimos en los sitios más hostiles, nadie puede sobrevivir sin amigos. Yo tengo uno que no rivaliza con nadie, él me buscó primero y según su fidelidad, trato de comportarme con mis semejantes y hacerlos familia.

¿Cuál seria la misión del poeta, del intelectual, ante el mundo?

La misión del intelectual es ser coherente consigo mismo, no plegarse

al bagazo ornamental que tanto abunda, no fundirse aunque se una y no perder de vista la palabra anuncio luego de otra fundamental: Denuncia. Ser un intelectual en estos tiempos no es una pose sino una forma de vida, sacrificada y lejos de los oportunismos que hacen dormir en paja caliente.

Si te dieran la oportunidad de hablar en una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, ¿qué dirías?

No añoro hacerlo, nuestra huella aunque parezca indeleble es mucho más poderosa y tangible que un discurso sostenido por quince minutos. No creo que lo que se dice en el otorgamiento del Nobel sea comparable a la obra que lo mereció. Pero si insistieran trataría de contribuir a la idea del arte como el discurso social de vanguardia de todos los tiempos y prohibiría el reguetón…