MENDRUGO DE LUNA

La espada del hambre
cruje el cimiento
de las huellas de la calle.

Es inútil maquillar
los harapos
de unos huesos.

Una sombra en el cemento
con las manos heridas
busca un mendrugo de luna.

Y la noche inhala
los quejidos
de unos pasos de aire.