Museo de cera

En este casa devorada por el tiempo

encontré perfiles blandos y nebulosos

sosteniendo infancias atormentadas

y lejanas

la musica de hoy no es distinta

solo dulcemente oscura,

todo sigue siendo sombra,

tibio y feliz bajo el candil

de los muertos,

a veces mis ojos se tragan

el espanto del mundo

mientras cadaveres repetidos

me recuerdan

que el silencio es crispado testigo

palido y leve

como el quebrado eco

de mis pasos sobre su cadalso

es en esta enorme casa de mascaras

donde la calma se parece tanto al deceso

tumbas iluminan jardines de tinieblas

rios colmados de penas exquisitas

apagan mis lugubres recuerdos

aun vivo en el carruaje de marionetas

niños de cera actuando para nadie

figuras de carne y hueso

suspendidas por hilos invisbles

humilladas por el hacedor de muertos

padre y madre aplauden desde sus tumbas el aquelarre…

hoy más que nunca la función debe continuar.