PALABRAS EN HONOR DE GABRIEL MIRÓ

Aunque Gabriel Miró no consiguió a lo largo de su vida repetidas y exitosas ediciones de sus obras, sí fue un hombre y un escritor unánimemente apreciado por los que, como él, dedicaban su vida a la literatura. En prosas y versos testimoniaron su aprecio y su admiración y, en muchas ocasiones, figuras y páginas mironianas sirvieron de inspiración para las suyas.

En este número de Auca, dedicado al escritor que mejor ha reflejado el espíritu de Alicante, nos ha parecido oportuno incluir, siquiera parcial e insuficientemente, una muestra de las palabras que Gabriel Miró inspiró y motivó a sus contemporáneos.

VERSOS

Elogios a Gabriel Miró por

el “Libro de Sigüenza

Gabriel Miró recoge los secretos

de los huertos de frutas perfumadas;

del mar embravecido, o silencioso

„Ÿ-mediterránea playa

dormitando al arrullo de sí misma

como una abandonada„Ÿ

y reparte el encanto de sus cuentos

a los viajeros de todas las jornadas;

a los curas rurales; al niño

y a las madres aldeanas;

a las mozas que cuidan de los huertos

y a las abuelas tristes y calladas,

para aliviar la vida pesarosa

con el encanto de su plática…

¡Llegando al corazón todas las penas,

que él troca en alegría que no acaba!

¡Le quieren, le bendicen

lo mismo que a un patriarca…¡

¡Gabriel Miró! Cuenta otra vez, hermano,

con palabra de santo, emocionada,

los secretos que la Naturaleza,

„Ÿtal si fueras amor de su esperanza„Ÿ

al oído te dice, predilecto,

con un calor de amada.

Félix Delgado

Sinceridad

Ofrenda a Gabriel Miró

“Dirás a Dios mi nombre y aliviará mi viaje”

García Nieto

Siempre multiplicando tu angélica brisa

cantando anunciaciones en todos los oídos,

pasaste por la brisa como aquel que no pisa,

tendiéndose un asombro de pájaros y nidos.

Las yemas de los dedos, florecidas de aromas.

Y enloqueciendo el hueso del papel con tu tacto,

vestiste las cuartillas con buches de palomas,

gloriosas de aire joven, luminoso y exacto.

Nadie como tú tuvo la quinta llaga abierta.

Nadie dejó un recuerdo de miel por donde iba,

como aquel reguerito que empezaba en tu puerta

y acabó cielo arriba.

Yo sentí esa tristeza con tu muerte. A congojas

se pusieron de luto todas mis azucenas.

Se apagaron mis árboles, candelabros con hojas.

Lloraron mis colmenas.

Como recia maroma de cristal que atosiga

llevo aquel mayo tuyo comiendo en mi garganta.

Se me ha partido el tiempo y un minuto de hormiga

me lo va retirando, sin sentir, de la planta.

Juan Alcaide


Visitación de Gabriel Miró

Y de pronto no te conozco. Nunca te vi tan joven.

Es la miel de tus ojos donde tiembla el recuerdo

de una lágrima fría, diminuta de estrella duplicada,

la que me unta y chorrea y me reconozca

y antes de que el abrazo confirme nuestro encuentro

pone en mis labios agrietados y áridos dos sílabas de gozo,

las de tu nombre de miel: Gabriel Miró.

Déjame que te deje, Gabriel, en ese filo

de tu edad más cumplida, ilusa de sentidos y de alma.

Quiero dejarte solo, sin amigos

que se puedan morir como Isabel al Borja,

solo mas con los tuyos, eternizados hijos del espíritu,

creados por tu mente, tu corazón de oro y tu fonética:

con Pablo y Enriqueta, Don Jaramillo y Tabalet,

y las figuras soñadoras en torno al Rabbí,

en esa tierra Santa, esa tierra Sigüenza

hermosamente antigua frente a la tierra de Gabriel, Levante.

Quédate solo, sube al cíclope Ifach,

a Guadalest la esbelta, a Aitana majestuosa,

baja a Altea la Vieja, bruñe el cristal de roca

de Santa Pola, entra en Polop,

en tu casa de estío y de penumbra

„Ÿun rasgueo de pluma, un bordón de moscarda„Ÿ

y límpiate el sudor con un pañuelo generoso

al volver a las flores y a los cantos

de tu huerto de cruces.

Ahora, Gabriel, no preguntas

porque tú ya lo sabes.

Gerardo Diego

Gabriel Miró

Cuando la coronación

del ganado se realiza,

y va la espiga pajiza

y huelo a mi corazón.

¡Viento ciego de las rosas!

Anda horizonte adelante,

y dile a todo Levante

que ha muerto el Señor de las prosas.

Cruza las canas aldeas

por donde Sigüenza iba.

Márchate montaña arriba,

y a todo pastor que veas

di que ha muerto el hombre aquel

de ojo triste y vida rara

que con ellos platicara

a un son de esquila y rabel.

Corre sobre todo a “Oleza”…

Ya que su paisaje verde

su más preciosa ave pierde

¡qué se muera de tristeza!

Que doble a muerte “Jesús”

y las campanas de al lado

del huerto de aquel Prelado

todo de miel y de pus.

Que en medio del vocerío

de torres palomariegas

se escuche un plañir de vegas

y unos sollozos de río.

Miguel Hernández


Dibujo a plumilla de Manuel García Pérez, Garpe

PROSAS

“Don y maestría que han permitido a Miró tratar los asuntos religiosos y en particular las escenas de la Pasión y las figuras evangélicas, con una poesía y un encanto raros en nuestra literatura moderna, donde falta esa cuerda o suena a falso.”

Andrenio (Eduardo Gómez Baquero)

“Gabriel Miró; Gabriel Miró, atento y meditativo. Gabriel Miró, que es como una montaña, como un río, como un valle de la provincia de Alicante. Su atención, su escrupulosidad. Elemento geográfico, la geografía sentimental, subjetiva, tan diversa a la objetiva, la científica, la que lo reduce todo a cifras, diagramas y cuadros de líneas horizontales y verticales.”

Azorín

“¡Cómo nos sentimos ligados en simpatía, en agradecimiento a aquel creador de bellos, estremecidos mundos de arte! ¡Cómo amábamos a Gabriel Miró! ¡Cómo adivinábamos tras el intuitivo y prodigioso artista, al hombre bueno, al corazón de oro!“

Dámaso Alonso

“Gabriel Miró tiene, en mi casillero de los hombres ilustres, un lugar aparte, casi único, el del derecho puro de la belleza.”

Gregorio Marañón

“Gabriel Miró ha sido una victima ejemplar „Ÿpor su importancia magistral y significativa„Ÿ de la falta de medio literario en España.”

José Bergamín

Las Figuras de la Pasión del Señor son un prodigio de literatura en estado puro y la abundancia de páginas de memorable hermosura hacen que este libro continúe siendo un modelo de inteligencia creadora y delicia poética.”

José Manuel Caballero Bonald

“Es tan excepcional su potencia de paisajista que parece posponer su vigor novelesco. Dolía mucho a Miró que se leyesen tales relatos como si no fueran más que una colección de trozos descriptivos y líricos. No cometamos ese yerro.”

Jorge Guillén

“Con el Obispo entre las manos diríamos que avanza, que quiere avanzar por encima de su prosa. Pero un milagro de equilibrio afirma en ritmo igual relato y palabra.”

Juan Chabás

“Los nombres que forman el Comité Directivo de los “Amigos de Gabriel Miró” nos darán una idea de la jerarquía de sus admiradores: Presidente: Don José Martínez Ruiz “Azorín”; Secretario: Don Ricardo Baeza; Vocales: Don Miguel de Unamuno, Don Ramón Menéndez Pidal, Don Gabriel Maura; Don Ramón del Valle Inclán; Doctor Augusto Pi Suñer; Don Ramón Pérez de Ayala; Don Félix Lorenzo, Director de ABC; Don Óscar Esplá, Don Victorio Macho y Don Pedro Salinas.”

Juan Gil-Albert

“La prosa de Miró es orgánica, palpitante, amontonadamente carnal. Tiene aceso, ritmo, sentido, emoción. Es noble. A veces abarca en su desarrollo exactitudes extraordinarias.”

Juan Ramón Jiménez

“Miró logró la valiosidad expresiva de su obra. No fue desdeñoso en un alcance recolector de términos vernáculos o expresiones dialectales de raigambre levantina pero de atractiva reactualización.”

Juan Velázquez

“¡Gabriel Miró escribía para los que no éramos solemnes, ni sañudos y estábamos, además limpios de toda sabiduría!”

María Alfaro

“Pero Miró, y en esto por lo demás, lo mismo que Obermann, su inspirador de un día, vivió sus obras, vivió sus figuras de pasión y sus paisajes, los vivió o sea los soñó para siempre. Sólo queda vivirlos, soñarlos, hacerlos estados de la conciencia esponjada en la Conciencia Universal.”

Miguel de Unamuno

“En ningún caso como en el de Miró puede decirse es el hombre, empujado por la visión inmediata de las cosas, quien abre el cauce al artista, que la levanta en vilo con su arte, y la bate con su técnica hasta que pierde el último relumbre de vulgaridad.”

Óscar Esplá

“Recuerdo de Miró los amplios párpados y la mirada clara y triste que reposaba bajo ellos. Era ancho, fuerte, extremadamente simpático y encantador.”

Rafael Alberti

“No está solo Miró. Son legión los devotos. Penetre en el alma del poeta la alegría de sentirse comprendido, amado, fortalecido. Sepa al asomarse al mundo, cómo en el mundo ha creado gracias nuevas y devociones inteligentes.”

Rafael Marquina

“La obra de Miró se me aparece en su rudeza como el desesperado intento de posesión de la tierra; y su penetración en la terreta, su penetración en estos terrenos secos, rojos, ásperos de la tierra alicantina es precisamente el afán de vencer lo que se abraza, de superar lo que se estrecha.”

Ramón María del Valle Inclán

La selección de estos fragmentos ha sido realizada por Manuel Parra Pozuelo, y el poema Elogios a Gabriel Miró, del poeta Félix Delgado, ha sido proporcionado por Antonio Henríquez.